Amnistía denuncia el precio que pagan las mujeres y niñas por el colapso del sistema sanitario en Gaza

Miles de mujeres y niñas afrontan graves riesgos por la severa escasez de atención médica, medicamentos y productos de higiene, soportando partos sin asistencia adecuada y enfermedades sin tratamiento adecuado mientras el sistema de salud colapsa y el desplazamiento se intensifica

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El colapso del sistema sanitario en Gaza repercute de manera directa sobre mujeres embarazadas y lactantes, que según proyecciones de la Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria, podrían sumar 37.000 en situación de malnutrición aguda antes de mediados de octubre de 2026, en medio de una grave crisis de acceso a servicios médicos, escasez de alimentos y desplazamiento forzado. Ante este panorama, la ONG Amnistía Internacional expone que las consecuencias para la salud reproductiva, materna y neonatal resultan potencialmente mortales y afectan a un amplio espectro de mujeres: aquellas en embarazo, en lactancia, madres de bebés y menores, pacientes crónicas, con discapacidades, mujeres que han sufrido la pérdida de seres queridos, que menstrúan, han perdido el empleo o la educación, o que se recuperan de lesiones.

Según consignó Amnistía Internacional, el funcionamiento del sistema de salud ha quedado gravemente limitado por la destrucción de infraestructuras, las restricciones a la llegada de material esencial y bloqueos a la ayuda humanitaria. La interrupción de tratamientos para enfermedades crónicas y las demoras en evacuaciones médicas impactan especialmente a pacientes vulnerables, incluidas mujeres con cáncer o que requieren atención quirúrgica inmediata. La falta de suministros básicos de salud y artículos de higiene personal agrava las condiciones de vida, mientras el desplazamiento lleva a muchas familias a asentarse en campamentos improvisados y terrenos insalubres, donde el acceso a agua limpia, alimentación adecuada y refugio resulta insuficiente.

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De acuerdo con los datos más recientes del Ministerio de Sanidad de Gaza, el 46% de los medicamentos esenciales no está disponible, afectando a tratamientos para inducir contracciones durante el parto, controlar hemorragias, anestesia, medicamentos para el dolor, infecciones y problemas respiratorios. Personal médico entrevistado por Amnistía Internacional alertó que, incluso durante pausas en el conflicto, las mujeres en Gaza sobreviven con una ingesta limitada de alimentos y suplementos tanto durante el embarazo como en el posparto, al mismo tiempo que enfrentan múltiples desplazamientos y situaciones traumáticas, como el fallecimiento de familiares.

Un neonatólogo del hospital Al Helu explicó a la organización que la llegada repetida de mujeres con estrés, malnutrición y enfermedades por agua contaminada ha provocado un aumento en los partos prematuros, bebés con bajo peso y casos de depresión posparto. Páralelamente, señaló que la organización y el personal enfrenta barreras en la realización de pruebas rutinarias ante la falta de insumos, y recurre a medicamentos caducos en situaciones de extrema necesidad. El hospital cuenta con 12 incubadoras, de las cuales seis sirven para cuidados intensivos neonatales, aunque ninguna dispone de monitores cardiorrespiratorios funcionales.

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El Fondo de Población de las Naciones Unidas indicó a Amnistía Internacional que las unidades neonatales en Gaza operan entre el 150% y el 170% de su capacidad, obligando la concentración de hasta tres recién nacidos en una sola incubadora. Mujeres consultadas por la ONG aseguraron que el acceso a controles prenatales ha sido solo esporádico, y que las dificultades para resguardarse a ellas mismas y a sus hijos recién nacidos durante el invierno han supuesto riesgos adicionales de salud.

Historias recogidas por Amnistía Internacional ilustran las complicaciones cotidianas. Hind, madre de un bebé nacido el 19 de enero, relató cómo perdió peso sustancial y fue diagnosticada con malnutrición. Su hijo, ingresado en cuidados intensivos con infección pulmonar, permanece conectado a una incubadora, mientras la familia debe enfrentar el frío y la insalubridad en una tienda de campaña junto al mar. Igualmente, Mariam, desplazada en Deir al Balá y madre primeriza, manifestó su dificultad para acceder a leche de fórmula debido a la escasez y su imposibilidad de amamantar por causas de salud. A estas dificultades se suma la carga emocional experimentada por madres que han perdido a cónyuges y otros familiares, como relató Maisun abu Bureik, comadrona jefe del hospital de Al Auda, quien señaló que muchas mujeres no encuentran alivio ni en la atención recibida.

Amnistía Internacional también recogió testimonios sobre la falta de productos de higiene entre mujeres embarazadas y lactantes ubicadas en diversas ciudades y campos de desplazados. Si bien algunas mejoras se percibieron desde enero de 2026, la dificultad para encontrar artículos básicos como compresas, champú y jabón sigue presente.

El acceso restringido a la evacuación médica agrava la situación de pacientes con enfermedades graves. Según reportó Amnistía Internacional, pacientes de cáncer de mama ven obstaculizada su atención por la falta de suministros, incluidos medicamentos de quimioterapia, mientras ningún hospital en Gaza ofrece radioterapia y los equipos de diagnóstico como tomógrafos funcionan por debajo de las necesidades. Una enfermera consultada afirmó que los aparatos de resonancia magnética disponibles resultan insuficientes para la demanda. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios apuntó que ciertos equipos médicos y de laboratorio son considerados por Israel como de "doble uso", restringiendo aún más su entrada.

Testimonios recogidos por Amnistía Internacional evidencian los retrasos en el tratamiento de cáncer. Iman, insertada en la lista de personas a evacuar, explicó cómo dos de sus sesiones de quimioterapia se suspendieron por falta de medicamentos. "Cuando tengo la suerte de recibir quimioterapia, duermo aquí uno o dos días para recuperarme, pero luego tengo que volver a mi tienda, donde tengo que beber agua que no está limpia, ducharme con agua que no está limpia, aunque lo peor de todo es que no puedo dormir ni descansar", relató a la organización.

Nisrine, madre de siete hijos y con un tumor en el lóbulo frontal, compartió con Amnistía el alcance emocional y físico del desplazamiento y las pérdidas personales. Según su testimonio, la muerte de su madre y hermanos durante un ataque israelí la sumió en una depresión severa. "El desplazamiento constante te va quitando la vida; te agota. Lo más duro es tener que empezar de cero de nuevo cada vez", sostuvo ante la agencia.

Los prolongados ataques armados, las políticas restrictivas de acceso a productos básicos y ayuda humanitaria y destrucción reiterada de infraestructuras han configurado un entorno en el que la atención sanitaria resulta insuficiente, según documentó Amnistía Internacional. La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, remarcó la necesidad de respaldar a las mujeres y niñas palestinas de Gaza y reclamó a los Estados medidas concretas que aseguren el acceso a derechos fundamentales y detengan la violencia y la ocupación ilegal.

Amnistía Internacional reiteró que las políticas israelíes de desplazamiento masivo, obstáculos a la entrada de asistencia y ataques recurrentes figuran como causas directas del desplome del sistema de salud gazatí y el deterioro de la vida familiar. A través de testimonios y datos de organismos internacionales, la organización resalta la posibilidad de consecuencias letales para mujeres y menores, tanto por enfermedades no tratadas como por una atención materna y neonatal deficiente, todo ello dentro del contexto de tensión aumentada en Oriente Próximo y la continuidad de las operaciones militares.