
El temor de que la segunda fase del plan de paz para Gaza quede relegada frente a la creciente inestabilidad regional ha comenzado a dominar el análisis internacional. Según informó Europa Press, Philippe Lazzarini, comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA), advirtió que la atención mundial podría seguir desplazándose mientras la gravedad del conflicto en Irán y sus repercusiones mantienen el foco principal, en detrimento de la situación humanitaria que afecta a palestinos en Gaza, Cisjordania y también Líbano.
En una entrevista concedida a Europa Press, Lazzarini señaló que la situación diaria en Cisjordania «se encuentra marcada por la violencia de los colonos», mencionando que solo la semana pasada se registraron seis muertes y que estos actos, según sus palabras, “se producen con total impunidad”. De acuerdo con el comisionado, la presión ejercida sobre la población palestina provoca un clima constante de miedo y ansiedad, mercados paralizados y limitaciones severas a la movilidad entre pueblos, afectando de manera directa la economía local y volviendo la vida de los palestinos, en sus palabras, “cada vez más insoportable”.
Europa Press detalló que Lazzarini cuestionó el sentido real del alto el fuego firmado en octubre del año anterior, dado que se continúa registrando un número elevado de operaciones militares y violaciones diarias, con más de 600 fallecidos desde la implementación del acuerdo. En su valoración, la situación en Gaza sigue siendo definida por la carencia generalizada de recursos básicos: la infraestructura está muy deteriorada, los refugios no presentan condiciones adecuadas y las personas deben invertir largas horas diariamente tan solo para conseguir agua potable. El representante de la UNRWA subrayó que, tras los recientes bombardeos sobre Irán y el cierre de pasos fronterizos de Gaza, Israel no ha proporcionado ninguna compensación. Añadió que el envío de ayuda humanitaria a este enclave permanece sujeto a un “régimen de restricciones”, con numerosa mercancía clasificada como de doble uso —incluyendo piezas esenciales para el funcionamiento cotidiano— que enfrenta prohibiciones persistentes, lo que afecta gravemente la llegada de los suministros prometidos tras el anuncio del plan de paz.
El comisionado de la UNRWA, según publicó Europa Press, manifestó que los últimos acontecimientos en Irán, que han causado más de 1.200 muertos y 10.000 heridos en ese país y han impactado ya a más de una decena de países, ponen en riesgo la continuación del proceso de paz promovido por Washington. Lazzarini expresó: “La guerra frenará, si no paralizará, la aplicación de los puntos siguientes del plan de paz propuesto”, lo que, para la población de Gaza, “significa más statu quo, más miseria y más violaciones del alto el fuego”. Reiteró su inquietud afirmando que la vida violenta en Gaza puede continuar mientras el proceso persista en este estancamiento.
El diplomático también cuestionó la dinámica de los organismos de mediación citando la Junta de Paz, que desde su presentación en Davos ha concretado apenas dos encuentros. Aunque se formó un comité técnico palestino, cuya coordinación está a cargo del diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, Lazzarini indicó que hasta el momento este comité no ha logrado entrar en Gaza. El medio Europa Press detalló que la presión sobre Naciones Unidas se ha intensificado, limitando la capacidad operativa de la agencia en la región. Lazzarini reivindicó la relevancia del rol de la UNRWA para que prospere el plan de paz y defendió que la agencia puede servir como apoyo a la creación de nuevas instituciones palestinas, lo que, en su análisis, contribuiría a devolverle su carácter temporal una vez que estas estructuras puedan asumir sus funciones.
Durante la entrevista, Lazzarini abordó los señalamientos directos hacia la UNRWA desde el inicio de la ofensiva de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023. Según reportó Europa Press, el comisionado lamentó la asociación de la agencia con la milicia palestina, señalando que la acusación de infiltración ha funcionado como un obstáculo para la labor humanitaria y como herramienta para aislar a la organización. Lazzarini recordó que una comisión independiente no encontró pruebas que vinculen a empleados de la UNRWA con Hamás y afirmó que durante dos años no recibió información por parte de las autoridades israelíes para investigar las numerosas denuncias. Aseguró que la agencia sigue una política de “tolerancia cero” y solicita siempre datos verificables para tomar acciones, pero no ha obtenido respuestas pese a más de 150 solicitudes enviadas a distintos países.
Lazzarini, según consignó Europa Press, subrayó que una vez etiquetada la agencia como infiltrada, muchas ONGs internacionales han visto limitaciones de acceso a la Franja de Gaza, lo que dificulta la ayuda a la población civil. Observó que la campaña de señalamientos y presiones también ha impactado la confianza de los donantes y permitido el silenciamiento de la UNRWA al considerarla afín al grupo armado.
La entrevista también dejó espacio para una reflexión sobre el camino que está siguiendo el Derecho Internacional Humanitario. El comisionado mencionó que desde hace tiempo se producen violaciones al Derecho Internacional, aunque en la actualidad algunos gobiernos estarían adoptando una postura de “desacato abierto”, sin buscar justificaciones para sus acciones. Según Lazzarini, aunque el Derecho Internacional se vea vulnerado, sigue siendo necesario para identificar y señalar las acciones que no deberían producirse. Añadió que los dos últimos años en Gaza han estado marcados por la impunidad absoluta, sin que las violaciones tengan consecuencias diplomáticas, políticas o económicas, lo que alienta nuevas infracciones a las normas internacionales.