
El saldo de víctimas mortales en Líbano se acerca a los 400 tras los intensos bombardeos efectuados por Israel en los últimos días, como respuesta al lanzamiento de proyectiles por parte de Hezbolá, según consignó la agencia estatal de noticias libanesa, NNA. La escalada de violencia se desencadenó después del asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva que Israel y Estados Unidos lanzaron contra el país asiático el 28 de febrero, lo que ha agravado la situación de seguridad en la frontera y en el interior del territorio libanés.
En este contexto, el Parlamento de Líbano aprobó este lunes posponer por dos años las elecciones legislativas originalmente programadas para mayo. Según detalló la agencia NNA, la votación, realizada tras un nuevo ataque aéreo israelí sobre Beirut, resultó con 76 votos a favor del aplazamiento, 41 en contra y cuatro abstenciones. La medida apunta a la persistente inestabilidad derivada de los bombardeos israelíes contra objetivos asociados a Hezbolá y a la complejidad política y de seguridad que afronta el país.
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Según publicó NNA, los bombardeos israelíes recientes se desarrollan pese al alto el fuego pactado en noviembre de 2024. Israel ha justificado sus operaciones argumentando que son dirigidas contra presuntas actividades de Hezbolá y que, en su interpretación, no representan una violación del acuerdo. Tanto el Gobierno libanés como ese grupo respaldado por Teherán han manifestado su rechazo a los ataques, postura compartida por Naciones Unidas, que también ha expresado su condena.
El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó este lunes que "los continuos ataques israelíes" sobre diversos puntos de Líbano no permitirán a Israel alcanzar sus metas, según recogió la agencia NNA. Aoun ratificó la disposición del país para avanzar hacia el restablecimiento del cese al fuego firmado con Israel en noviembre, así como para reactivar las negociaciones orientadas a abordar los aspectos de seguridad necesarios para detener lo que describió como una peligrosa escalada militar. El mandatario manifestó que Beirut mantiene su compromiso con la retirada de armas de Hezbolá y subrayó que el control de armas se implementará siguiendo los planes del mando militar libanés, "siempre que las condiciones lo permitan". Aoun remarcó también que los ataques sobre las Fuerzas Armadas libanesas buscan socavar la autoridad estatal y poner en duda sus capacidades operativas.
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El alto el fuego, convenido entre Israel y Hezbolá a finales de 2024, establecía el retiro de efectivos de ambos bandos del sur de Líbano. No obstante, según reportó NNA, el Ejército israelí mantiene la presencia de cinco puestos militares en territorio libanés, lo que ha generado críticas por parte del Gobierno y de Hezbolá, ambos demandando la retirada total israelí.
En el trasfondo de estos acontecimientos, las autoridades libanesas han denunciado que los bombardeos afectan tanto a infraestructuras civiles como a instalaciones militares y han advertido sobre el riesgo de una crisis humanitaria ante el número creciente de víctimas y desplazados. La comunidad internacional, a través de Naciones Unidas, ha instado a las partes a respetar el cese al fuego y a retomar el diálogo que conduzca a una desescalada sostenida.
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La decisión parlamentaria de postergar las elecciones legislativas refleja las dificultades de Líbano para organizar procesos democráticos bajo las circunstancias actuales. La agenda política se ha visto subordinada a las preocupaciones por la seguridad y la estabilidad, en un entorno marcado por el riesgo de que la violencia se intensifique aún más.
Según información de NNA, el compromiso declarado por el presidente Aoun con el desarme de Hezbolá se articula como parte de los esfuerzos para restablecer el control estatal y garantizar la seguridad nacional, aunque su cumplimiento se encuentra supeditado a la evolución de la situación militar y política. Al mismo tiempo, la exigencia de Beirut y de Hezbolá de que Israel retire completamente sus efectivos militares del sur del país persiste como uno de los principales puntos de fricción.
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Mientras tanto, la sociedad libanesa enfrenta los efectos de los ataques, que incluyen daños materiales, desplazamientos forzados y la incertidumbre sobre el futuro político del país. De acuerdo con la agencia NNA, diversos sectores han expresado preocupación ante el aplazamiento electoral y la prolongación del actual periodo de transición política en un contexto de crisis.
El impacto regional del conflicto y la implicación de actores como Irán y Estados Unidos continúan perfilando tanto el curso de los acontecimientos militares como las posibilidades de una solución negociada. Las autoridades libanesas insisten en la importancia de retomar las conversaciones de seguridad y en la necesidad de mediar para reducir la tensión existente en la frontera y en la capital. De acuerdo con NNA, la evolución de la situación dependerá de la respuesta de las partes implicadas a los llamamientos internacionales y al desarrollo de los acontecimientos sobre el terreno.
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