
Las jugadoras de la selección española femenina de baloncesto llevan pocos días en casa tras regresar de compromisos internacionales y viajes prolongados, lo que ha obligado a ajustar la planificación de los entrenamientos previos al torneo clasificatorio mundialista. Según publicó la Federación Española de Baloncesto (FEB), el seleccionador nacional, Miguel Méndez, describió el primer contacto del equipo como un momento de adaptación en el que priorizó sesiones ligeras, sin contacto y enfocadas en recordar conceptos básicos de juego, tanto en defensa como en ataque. Este contexto ha impulsado la máxima atención del cuerpo técnico ante el difícil estreno ante la selección de Nueva Zelanda.
De acuerdo con la información difundida por la FEB, Méndez explicó que el equipo español suele enfrentar dificultades en los inicios de los campeonatos y que el primer partido, siempre complejo, requiere máxima concentración, sin importar el rival. El entrenador remarcó que “normalmente no competimos bien en los primeros partidos, nos cuesta mucho sacarlos adelante y tenemos que estar muy concentrados, independientemente del rival”. Esta declaración la realizó a los medios oficiales de la Federación, subrayando la importancia de la preparación mental para evitar contratiempos al comienzo de la etapa clasificatoria.
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El seleccionador destacó que se trata de un baloncesto prácticamente desconocido para el grupo, pues España no enfrentaba a Nueva Zelanda desde hacía muchos años. Además, el horario del encuentro restringe las posibilidades habituales de realizar sesiones matutinas de scouting y preparación, una situación que se repite con las siguientes rivales, como Senegal. Según detalló Méndez para la FEB, la agenda tampoco permite entrenamientos previos en la mañana, ya que los partidos comienzan a las 14:00 horas, lo que limita aún más el margen de preparación.
Miguel Méndez hizo hincapié en que la preparación física también ha debido adaptarse a las circunstancias. Hubo jugadoras que, tras finalizar compromisos con sus respectivos clubes, apenas tuvieron tiempo de descanso antes de reincorporarse a la selección. “Ha habido algunas jugadoras que volvieron con sus equipos a casa, llegaron muy tarde a casa y viajaron esta mañana aquí. Entonces hoy, por supuesto, es un entrenamiento sin vendar; es decir, no va a haber contacto”, puntualizó el técnico nacional, según consignó la FEB. El objetivo de esta primera sesión pasó por recuperar fundamentos y ejecutar una descarga física bajo la supervisión del preparador físico, para que las jugadoras lleguen en las mejores condiciones posibles al primer partido.
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La relevancia de los clasificatorios mundiales fue un aspecto remarcado por Méndez. El entrenador recordó que los Mundiales sólo se disputan cada cuatro años y que en la última ocasión España quedó fuera de la cita por un detalle en los segundos finales de uno de los partidos clasificatorios. “Es muy importante para nosotros tener competición todos los veranos. Y si cabe, este año más porque se están incorporando muchas jugadoras jóvenes, muchas jugadoras con poca experiencia incluso internacional, y es muy importante competir cada verano, tener visibilidad en verano", afirmó, según citó la FEB. Destacó también el crecimiento del baloncesto femenino en España y la importancia de mantener presencia mediática a través de la competición internacional.
El grupo español ha optado por realizar la mayor parte de su preparación en Madrid, descartando viajar antes al lugar del torneo para asegurar sesiones de entrenamiento previas. Así lo reveló el seleccionador nacional, justificando la decisión en la imposibilidad de garantizar entrenamientos una vez en destino y ante la proximidad de los partidos. “Llegamos 48 horas antes del primer partido, pero no asegurábamos allí los entrenamientos, con lo cual hemos decidido estar tranquilamente aquí en casa y prepararnos en casa. Y los dos primeros partidos serán partidos peligrosos”, expuso Méndez a la FEB.
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En este sentido, Méndez consideró necesarios el apoyo en los fundamentos del juego colectivo y la experiencia compartida del grupo para hacer frente a un arranque de competición potencialmente complicado. Señaló que el conocimiento mutuo y el compromiso de las jugadoras serán clave: “En los que debemos recurrir a nuestros básicos, al juego conjunto, al conocimiento que se tienen entre ellas, a lo que les gusta estar aquí, a la pasión que tienen por jugar juntas. Y estoy muy confiado en que esas circunstancias nos ayudan a competir”, aseguró el seleccionador, según consignó la FEB.
Sumándose a las valoraciones técnicas, la jugadora internacional María Conde describió la concentración de la selección como una oportunidad ilusionante, pese al cansancio acumulado por la carga de partidos de la temporada de clubes. Conde destacó ante los medios federativos sus ganas de asumir el reto, apreciar la claridad de objetivos del grupo y la motivación de trabajar por la clasificación. “Mucha ilusión. Aún me parece una cosa que está muy lejos, entonces yo creo que ninguna estamos muy con la mente puesta ahí porque hay que dar los pasos necesarios para llegar a ello”, reconoció la alero.
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Respecto al desafío del torneo y el debut contra Nueva Zelanda, Conde remarcó la dificultad de competir ante equipos poco conocidos y la ausencia de rivales sencillos, dado el alto nivel de exigencia inherente a un torneo clasificatorio mundialista. Apuntó también a la importancia del enfoque mental: “A partir de ahí, la dificultad va a ser más lo mental, así que toca creo que centrarnos en nosotras y en prepararnos de la mejor manera posible. Y una vez estemos allí, pues estudiar al rival lo que se pueda, pero tomándonos todo muy partido a partido y sabiendo que tanto quien juegue contra nosotras como nosotras vamos a ir al mismo objetivo, que es clasificarnos y por lo tanto va a ser una batalla cada uno de los partidos”, afirmó Conde, según reflejó la FEB.
Conde expresó también su apego personal a la selección nacional, calificando su presencia en el equipo como un sueño personal y profesional recurrente: “Estar en la selección es estar en el equipo de mi vida. Al final es donde más años con suerte he podido estar. Y estar siempre aquí para mí es un sueño y una nueva oportunidad de lo que decía antes: estar con el equipo y representar al país”, relató la jugadora del ZVVZ USK Praha en entrevista ofrecida a la FEB. Admitió sentirse algo cansada, como el resto de sus compañeras en plena temporada, pero enfatizó su entusiasmo y su deseo de comenzar el trabajo conjunto en la preparación de los partidos.
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La planificación del equipo, basada en la experiencia de campeonatos anteriores, contempla la posibilidad de que el grupo mejore progresivamente a lo largo del torneo, pese a las limitaciones previas y el impacto del cambio horario. Tanto el cuerpo técnico como las jugadoras insisten en la importancia de mantener la concentración, el enfoque en los fundamentos y la rápida adaptación a las circunstancias adversas durante la fase clasificatoria para el Mundial, de acuerdo con lo manifestado para los medios de la Federación Española de Baloncesto.