La nueva ola de arte latinoamericano comparte espacio con los consagrados en ARCOmadrid

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Madrid, 5 mar (EFE).- La artista indígena (shipibo-konibo) peruana Patricia Rengifo y la mexicana Paloma Contreras Lomas son dos destacados ejemplos de la nueva generación de artistas latinoamericanos que comparten espacio con consagrados, como el argentino Roberto Jacoby, en 'Perfiles', el apartado de ARCOmadrid dedicado al arte de esa región.

Otros ocho artistas de Brasil, Puerto Rico y Ecuador forman parte de esta muestra de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, que se celebra del 4 al 8 de marzo, y que permite detenerse en la obra de creadores muy diferentes entre si, con "una sensibilidad común hacia sus respectivos contextos", según el comisario del proyecto, el mexicano José Esparza Chong Cuy.

"El mundo está pasando por un momento muy difícil y cada país y cada artista responde a su contexto social inmediato desde lenguajes artísticos distintos", agregó a EFE.

Entre los seleccionados este año, el comisario destaca a Paloma Contreras Lomas como una representante "de una nueva generación que vienen con mucha potencia".

Su obra toma referencias del cómic y utiliza personajes de la cultura pop estadounidense, como los Simpson o imágenes de Disney, para "contar historias no contadas" relacionadas con la violencia o los desaparecidos, según la galerista María García Sainz de Pequod Co.

A pesar de que esta generación se caracteriza, según el comisario, por "haber crecido en un mundo del arte más profesionalizado", entre los artistas jóvenes también hay autodidactas, como la peruana de 27 años Patricia Rengifo, que busca nuevas dimensiones estética a partir de una memoria muy ligada a su comunidad indígena.

Junto a estas jóvenes artistas, la galería Isla Flotante muestra una retrospectiva de Roberto Jacoby, una figura pionera del arte conceptual argentino.

Entre las piezas expuestas están las famosas camisetas con el lema 'Yo tengo SIDA' con la que intentó visibilizar y desestigmatizar esta enfermedad en los años 80.

También desde Argentina, Agustina Woodgate expone algunas de sus obras más conocidas, como los relojes con manecillas que rayan los números a su paso, en una reflexión sobre el uso del tiempo en el mundo laboral y en otros contextos cotidianos.

Brasil es el país más representado en la exposición, con obras de Ana Claudia Almeida, Gabriel Branco, Julia Gallo y Kelton Campos Fausto, todos ellos conectados con la realidad e interesados en trascenderla, sea a través de la espiritualidad, de la intimidad o el lenguaje artístico.

La vinculación con la tierra y los ecosistemas también forma parte de la obra del ecuatoriano Miguel Cintra Robles, y en general atraviesa muchas de las piezas de esta exposición formada por once microuniversos, con los que ARCOmadrid da unas pinceladas de lo que ocurre en el mundo del arte de un territorio tan vasto e inabarcable como Latinoamérica.