
Ruiz-Tagle, consejero delegado de Iberdrola España, advirtió que la red eléctrica del país enfrenta actualmente una situación de saturación en la capacidad de conexión, con aproximadamente 170.000 megavatios ya integrados al sistema y una cantidad similar pendiente de acceso. Según informó Europa Press, el directivo consideró que se requiere una mayor inversión y una retribución adecuada y previsible para las redes eléctricas, con el objetivo de evitar obstáculos al desarrollo industrial y garantizar la estabilidad económica. Este planteamiento se da en un contexto donde la autonomía energética europea y española cobra relevancia frente a las crecientes tensiones internacionales y la fragilidad del suministro global.
El medio Europa Press detalló que Ruiz-Tagle expuso estos puntos durante una jornada organizada por el Club Siglo XXI. El representante de Iberdrola enfatizó que España y Europa disponen de una “gran oportunidad” gracias a recursos energéticos propios, como el sol, el viento y el agua, para aspirar a una mayor autonomía en materia energética. Cuestionó la dependencia de regiones geopolíticamente inestables y planteó la necesidad de que el continente fortalezca sus fuentes locales para asegurar el abastecimiento, especialmente dadas las recientes crisis en Ucrania y Oriente Próximo, que han resaltado los riesgos asociados a la volatilidad de los mercados de gas y petróleo.
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En relación con el impacto de los conflictos internacionales, Ruiz-Tagle explicó que la economía europea sigue estando fuertemente condicionada por los precios de los combustibles fósiles. Sostuvo que el impulso hacia la electrificación representa la vía más eficiente para impulsar la competitividad industrial tanto en España como en el resto del continente. Según consignó Europa Press, consideró fundamental que los esfuerzos públicos y privados se orienten de manera conjunta hacia el desarrollo energético, subrayando la disponibilidad de empresas especializadas y un tejido industrial con potencial de crecimiento.
Ruiz-Tagle señaló que la combinación de energías renovables y nuclear sitúa al país entre aquellos con un “mix” energético potente en Europa. Destacó que, aunque España carece de recursos fósiles propios, ha logrado atraer inversiones significativas en renovables, lo que ha contribuido a reducir el precio del kilovatio. No obstante, remarcó que existen factores, como los peajes y los impuestos, que siguen afectando la competitividad del sector energético nacional.
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Sobre la evolución de los precios, Ruiz-Tagle prevé que en los próximos años puedan repetirse situaciones similares a las vividas en 2022 y 2023, caracterizadas por la volatilidad derivada de la guerra en Ucrania. De acuerdo con Europa Press, el ejecutivo advirtió que el costo de la energía dependerá en gran medida de la proporción de recursos autóctonos aprovechados. Además, se refirió críticamente a medidas regulatorias como la llamada “excepción ibérica” para la intervención de precios, argumentando que no aportaron soluciones efectivas y reiterando su recomendación de centrarse en las causas del problema, como la estructura fiscal, antes que intervenir sobre los efectos.
Respecto a la integración de nuevas tecnologías, Europa Press reportó que Ruiz-Tagle hizo énfasis en la importancia de avanzar en sistemas de almacenamiento energético, desde infraestructuras hidráulicas de bombeo hasta baterías de última generación. Advirtió sobre el riesgo de priorizar la producción sin contar previamente con sistemas adecuados de almacenamiento, lo que podría comprometer la seguridad del suministro.
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La congestión de la red eléctrica y la dificultad para que nuevos proyectos accedan representa actualmente un reto para el desarrollo energético nacional. Ruiz-Tagle expuso que un amplio número de solicitudes de conexión no puede concretarse por la saturación existente. Planteó que la planificación anunciada por el Gobierno español —enmarcada en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)— prevé inversiones de 55.000 millones de euros hasta 2030, dedicadas específicamente a redes eléctricas, lo que podría contribuir a solucionar parte de estos obstáculos. En ese contexto, afirmó que por cada megavatio no invertido en la red eléctrica se dejan de generar alrededor de diez millones de euros en Producto Interior Bruto.
En opinión del consejero delegado de Iberdrola España, la existencia de un marco regulatorio estable resulta imprescindible para atraer inversiones a largo plazo que permitan modernizar y expandir las infraestructuras eléctricas. Añadió que la competencia no solo se localiza dentro del territorio nacional, sino que se produce en un ámbito global, por lo que el país debe prepararse para mantener su posición en el mercado energético internacional, según señaló el medio Europa Press.
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En cuanto al papel de la energía nuclear, Ruiz-Tagle defendió la necesidad de abordar el debate con calma y analizar la experiencia de otros países europeos, como Alemania, Bélgica o Francia, que han adoptado posiciones diversas sobre el futuro de este tipo de generación. Recordó que actualmente las centrales nucleares españolas se encuentran en plena operatividad, lo que las convierte en un componente relevante del sistema energético. Aseguró que eliminar la energía nuclear de forma prematura equivaldría a prescindir de una garantía fundamental para la seguridad del suministro, aludiendo a la importancia de contar primero con sistemas de almacenamiento fiables antes de reconfigurar el “mix” energético.
Estas declaraciones se produjeron en el contexto de un debate permanente sobre el rumbo de la política energética en España, donde confluyen desafíos tecnológicos, regulatorios y geopolíticos. Ruiz-Tagle reiteró la importancia de tomar decisiones informadas y coordinadas que respondan tanto a las exigencias inmediatas de abastecimiento como a los objetivos de largo plazo de descarbonización y competitividad industrial.
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