Herzog asegura que "no dicta nada" a Trump y que "no arrastra" a EEUU a una guerra con Irán

Israel defiende su ofensiva contra Teherán como una necesidad ante supuestos planes nucleares, mientras Washington niega estar influido y argumenta que sus ataques buscan evitar más bajas estadounidenses tras posibles represalias de la República Islámica

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El presidente israelí, Isaac Herzog, subrayó que el conflicto actual con Irán no cuenta con un respaldo generalizado dentro de Estados Unidos y reflexionó sobre la percepción pública del país norteamericano ante la guerra. Según consignó el medio Europa Press, Herzog argumentó que la falta de popularidad de la ofensiva se vincula a un desconocimiento de sus detalles y a comparaciones con intervenciones militares previas de Estados Unidos. El mandatario subrayó además que no está solicitando a Washington ni a ningún otro actor internacional que despliegue tropas terrestres, sino que, desde su perspectiva, se trata de una lucha en la que el llamado “mundo libre” debería estar implicado.

De acuerdo con Europa Press, Herzog negó de manera tajante que Israel dicte lineamientos a la administración de Donald Trump o que esté involucrando a Estados Unidos en una guerra con Irán. “Israel no le dicta nada al presidente Trump, y Israel no arrastra a Estados Unidos a una guerra, Dios no lo quiera. Esta decisión suya (de Trump) se basa en consideraciones claras y en un proceso de toma de decisiones profesional”, afirmó Herzog durante una entrevista con CBS. El dirigente insistió en que la determinación de atacar a Irán surgió de motivos independientes en la Casa Blanca y afirmó que Israel es un aliado regional de Washington, por lo que su relevancia en la zona es innegable, pero no implica que Estados Unidos actúe bajo órdenes de su gobierno.

La intervención de Herzog llegó después de recientes declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien sostuvo que los bombardeos estadounidenses sobre Irán, iniciados el sábado anterior, respondieron tanto a la posibilidad de una ofensiva israelí contra territorio iraní como a la eventual reacción de Teherán ante tal ataque. Europa Press recogió las palabras del jefe de la diplomacia estadounidense, quien explicó: “Sabíamos que habría una acción israelí. Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses. Y sabíamos que si no los perseguíamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas y quizás incluso más muertos”.

Desde la perspectiva israelí, según informó Europa Press, el propio Herzog defendió que su país no disponía de otras alternativas frente a los riesgos de supuestos planes secretos de Irán enfocados en el desarrollo de armas nucleares. Aseguró que la inversión de recursos por parte de la República Islámica en objetivos contrarios a la estabilidad regional justifica la decisión de lanzar la ofensiva y fundamenta la posición defensiva israelí. “Cuando sabes que han invertido todos los recursos y el dinero de su nación en sembrar el caos en Oriente Próximo mientras tú intentas hacer las paces con los países musulmanes. Cuando sabes que tienen otro nuevo plan secreto para apresurarse a fabricar la bomba, tienes que tomar medidas”, declaró Herzog, citado por Europa Press.

El medio detalló que ni Estados Unidos ni Israel han presentado pruebas públicas que respalden la acusación sobre el presunto objetivo iraní de construir un armamento nuclear, una alegación que, según recuerda Europa Press, el primer ministro Benjamin Netanyahu lanzó por primera vez en 1992. La ofensiva conjunta se desencadenó mientras prosiguen negociaciones entre Washington y Teherán, facilitadas por Omán, lo que añade complejidad al escenario diplomático.

Herzog insistió, según publicó Europa Press, que no reclama apoyo militar directo en forma de tropas extranjeras desplegadas en territorio de combate. Además, descartó que el objetivo de la ofensiva se refiera exclusivamente a un cambio de régimen en Irán, aunque sí hizo un llamado a la comunidad internacional para presionar a Teherán. Señaló: “Ya es hora de que todo el mundo le diga a Irán: Chicos, estamos hartos, esto tiene que cambiar”. Respecto a la duración y perspectivas de la confrontación, el presidente israelí advirtió que, aunque no existen plazos concretos para un desenlace, observa una tendencia de debilitamiento en las capacidades militares y estratégicas del régimen iraní. En sus palabras, “estas cosas llevan tiempo, pero si lo miras desde una perspectiva global, y también con los datos, ves que hay un debilitamiento constante de las capacidades del régimen iraní”.

De acuerdo con la información proporcionada por Europa Press, el desarrollo de los acontecimientos implica una compleja combinación de intereses estratégicos y escenarios diplomáticos en los que las decisiones de Israel y Estados Unidos continúan generando debate internacional respecto al manejo de sus alianzas y a los riesgos que supone una escalada militar mayor en Oriente Próximo.