Ribera urge a una transformación energética rápida ante la escalada del conflicto en Oriente Próximo

La inestabilidad en la región impacta el suministro de energía y subraya la necesidad de acelerar la transición hacia fuentes limpias, advierte Teresa Ribera, quien destaca riesgos económicos y limita las alternativas para diversificar la matriz energética europea

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El estrecho de Ormuz, considerado por Teresa Ribera como “una arteria sistémica de la economía global”, ha visto obstaculizado su funcionamiento por la escalada del conflicto en Oriente Próximo, desencadenando consecuencias inmediatas en los mercados energéticos. Según informó el medio que cubrió su intervención, la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva enfatizó que cualquier alteración en este paso estratégico genera un efecto dominó sobre el precio del petróleo y el gas, lo que impacta en la inflación y repercute en el crecimiento económico y el empleo europeo. Ribera, durante su participación en el foro anual del Banco Europeo de Inversiones (BEI) que se realizó en Luxemburgo, urgió a acelerar la transformación del sistema energético europeo para afrontar la vulnerabilidad expuesta por la inestabilidad regional y la dificultad para diversificar el suministro.

De acuerdo con el medio citado, la funcionaria europea remarcó que la estabilidad, la asequibilidad y la resiliencia del sistema energético continental dependen directamente de la capacidad de acelerar el ritmo de la transformación hacia fuentes limpias. Durante su intervención, apuntó: “El riesgo no es movernos demasiado rápido. El verdadero riesgo es movernos demasiado lento”, haciendo hincapié en que los recientes sobresaltos en los precios de la energía evidencian los peligros de retrasar la transición energética. Ribera advirtió que los mercados han respondido con aumentos en los precios y que la confianza de inversores, base esencial de la inversión, podría verse perjudicada.

Tal como detalló la misma fuente, la vicepresidenta vinculó los recientes acontecimientos en Oriente Próximo con la limitación de rutas y alternativas para el abastecimiento de energía en Europa. Recordó que el cierre parcial del estrecho de Ormuz afecta directamente los envíos de gas desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos, lo que estrecha aún más las opciones de diversificación para la Unión Europea. Explicó que desde la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos ha incrementado sustancialmente su cuota en el suministro europeo, siendo ahora el origen de cuatro veces más importaciones de gas en comparación con 2021.

El medio consignó que Ribera enfatizó la necesidad de no trasladar la dependencia de un proveedor a otro, advirtiendo que esa estrategia podría socavar la resiliencia y competitividad europea, en lugar de fortalecerla. Señaló que las oportunidades de diversificación siguen siendo restringidas, y que un marco regulatorio estable resulta imprescindible para mantener y atraer inversiones en sectores como el acero verde, hidrógeno limpio, baterías o electrificación. En ese sentido, rechazó cualquier iniciativa que implique relajar los estándares laborales o ambientales: “No es el momento de la ambigüedad ni de cambios radicales en nuestras reglas”, puntualizó. Ribera destacó el hecho de que la desaceleración o el congelamiento de inversiones supondría un riesgo frente a la inestabilidad exacerbada por el contexto internacional.

Según publicó el medio que cubrió el foro, la política europea abogó por fortalecer la cooperación y las alianzas internacionales. Precisó que, en el contexto actual, por cada euro invertido a nivel global en combustibles fósiles, se destinan dos euros a proyectos de energía limpia. Esta proporción refleja, según Ribera, una clara orientación hacia la transformación del sector energético. También defendió la ampliación de la iniciativa ‘Global Gateway’ de la Comisión Europea, que contempla un presupuesto de hasta 200.000 millones de euros entre los años 2028 y 2034, destinando un 30% de esos fondos a objetivos relacionados con el clima y el medio ambiente.

En su discurso recogido por el medio, Ribera expresó su “profunda solidaridad” con las poblaciones afectadas por el conflicto en Oriente Próximo, instando al cese de la violencia y subrayando cómo los ‘shocks energéticos’ no se limitan a una sola región, sino que desafían la estabilidad económica, la credibilidad institucional y la unidad de los estados miembros de la Unión Europea. Advirtió de que las fluctuaciones en los mercados energéticos influyen en los consumidores y en la capacidad de los países para mantener precios accesibles y una provisión segura.

El medio relató que, frente a la reacción de los mercados tras la escalada bélica, con los precios de la energía disparados, Ribera reiteró la urgencia de acelerar el desarrollo de energías limpias y de sostener de forma clara la ruta de transición energética europea. Planteó que, en el futuro inmediato, la fragilidad del sistema energético europeo requiere apostar por estabilidad y previsibilidad para inversores y consumidores, sosteniendo estándares elevados y evitando la adopción de atajos regulatorios que puedan debilitar los avances en materia ambiental y social.

El reportaje también indicó que Ribera exhortó a los decisores políticos a avanzar en la descarbonización y en la reducción progresiva de la dependencia de fuentes fósiles, al tiempo que defendió que la respuesta europea debe incluir tanto el refuerzo de la cooperación internacional como la protección de las inversiones en tecnologías limpias ya en curso. Sus declaraciones buscan situar la aceleración de la transición energética como respuesta clave frente a la inestabilidad geopolítica y los riesgos económicos asociados al suministro de energía.