La esperada visita de Trump a China acelera un acuerdo de EE.UU. con Irán

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Álvaro Alfaro

Pekín, 7 may (EFE).- Los esfuerzos de última hora de Estados Unidos por encauzar un acuerdo con Irán antes de la prevista llegada de Donald Trump a China la semana que viene sugiere que Washington busca evitar que la crisis de Ormuz lastre una reunión con Xi Jinping en la que se abordarán focos de tensión bilateral como el comercio o la tecnología.

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El acercamiento entre EE. UU. e Irán, que según la cadena CNN se aproximan a un acuerdo sobre un breve memorando para poner fin a la guerra, coincide con una visita esta semana a China del canciller iraní, Abás Araqchí, la primera desde el inicio del conflicto.

Durante su encuentro ayer con Araqchí, su par chino, Wang Yi, afirmó que la región se encuentra en un "punto de inflexión decisivo", después de que China hubiese advertido que la situación en torno al estrecho Ormuz, clave para el comercio energético, marcaría la agenda de la visita de Trump (14-15 de mayo, según Casa Blanca) si la vía seguía bloqueada.

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Por su parte, el canciller de Irán, que depende de las compras de petróleo de China, su mayor importador, afirmó al ver a Wang que la reapertura del estrecho de Ormuz podría resolverse "lo antes posible", en señal de complicidad con Pekín, su mayor socio comercial y con quien en 2021 firmó un gran acuerdo de cooperación.

Una guerra incómoda para Washington

Mientras China se anota un tanto al presentarse como mediador en el conflicto -tras mantener hasta ahora un perfil bajo e ir de la mano de Pakistán, el gran pacificador público-, para Comfort Ero, presidenta de International Crisis Group, la guerra ha reforzado la imagen de Estados Unidos como una potencia "desestabilizadora".

En cambio, China aparece como un actor más "predecible", aunque sea por comparación, añade Ero.

Además, Trump, quien ya pospuso en marzo el viaje previsto entonces a China por la guerra, ha tratado de rebajar cualquier idea de choque con Pekín en torno al conflicto y afirmó esta semana que Pekín no ha desafiado a su Administración en cuanto a Irán, al tiempo que volvió a destacar su "muy buena relación" con Xi.

El líder republicano sostuvo que su par chino ha sido "muy respetuoso", citando la dependencia de China del estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 45 % de las importaciones de gas y petróleo que recibe la segunda economía mundial.

El profesor de la Universidad Nacional de Singapur Ja Ian Chong considera que los recientes contactos de China con Irán buscan "reforzar la mano de Pekín" antes de la visita de Trump, y plantea otro as bajo la manga para China.

Según Chong, si Trump necesita a China para lograr una solución más duradera con Teherán, la dependencia de Pekín da ventaja a Xi para "realizar más demandas" al estadounidense, con asuntos de sobra en el tintero, entre ellos el acceso chino a tecnología punta de EE. UU. o la esperada extensión de la tregua comercial.

No obstante, el analista indica que, por influyente que pueda ser China, "Irán toma sus propias decisiones", por lo que Pekín puede tratar de sacar partido diplomático de la crisis sin controlar plenamente ni a Teherán.

La visita del republicano al gigante asiático ya nació condicionada por la guerra. La cancelación del viaje de marzo fue precisamente por el conflicto, en un momento en que el propio mandatario dejó claro que debía permanecer en Estados Unidos para gestionar la crisis tras los ataques del 28 de febrero.

Al respecto, Chong apuntó también que, si Trump llega a Pekín todavía "distraído" por un conflicto sin resolver en Oriente Medio, tendrá "menos margen para proclamar la victoria que desea", primero sobre Irán pero también en cuanto a su pulso con China.

Por otro lado, algunos analistas subrayan que a China tampoco le conviene que el conflicto se alargue indefinidamente.

Ali Wyne, de International Crisis Group, señaló que una interrupción indefinida del tráfico por Ormuz sería "más problemática para China que para Estados Unidos".

No en vano, el conflicto ha causado un encarecimiento de los costes energéticos y logísticos en China, lo que llevó a las autoridades en las últimas semanas a intervenir temporalmente para limitar las subidas internas de los combustibles.

Desde el estallido de la guerra, China ha condenado repetidamente los ataques de Estados Unidos e Israel, aunque ha pedido también respetar la soberanía y la seguridad de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos vínculos. EFE