China condena el asesinato de Jamenei, que tacha de "atropello" a la Carta de Naciones unidas

El gobierno chino expresó su rechazo categórico al ataque en Irán que causó la muerte de Alí Jamenei, calificándolo de “violación grave de soberanía” y exigiendo el fin inmediato de las hostilidades para evitar una escalada regional

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El ministro de Exteriores de China, Wang Yi, calificó el asesinato del ayatolá Alí Jamenei como un acto inadmisible que, en palabras del propio ministro reproducidas por la prensa oficial, representa “un asesinato flagrante de un líder soberano y una incitación a un cambio de régimen”. Estas declaraciones se enmarcaron en un contexto de condena global tras los recientes bombardeos conjuntos de fuerzas estadounidenses e israelíes en territorio iraní el pasado sábado, hechos en los que falleció el líder supremo iraní. Según informó el Ministerio de Exteriores de China, estas acciones constituyen una violación del Derecho Internacional y un desafío directo al orden constitucional internacional.

Según informó la agencia Europa Press, la Cancillería china se pronunció este lunes a través de un portavoz, rechazando categóricamente el asesinato de Jamenei y calificándolo de “grave violación de la soberanía y la seguridad de Irán, un atropello a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y a las normas fundamentales de las relaciones internacionales”. La declaración oficial recoge además la condena a los ataques y hace un llamado a la comunidad internacional para unirse en la defensa de la soberanía nacional y el respeto a las normas internacionales.

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El mismo portavoz de la cartera diplomática destacó la postura de China exigiendo la interrupción inmediata de las operaciones militares en la zona con el objetivo de evitar una escalada mayor y de preservar la estabilidad regional. Como detalló Europa Press, el gobierno chino “se opone firmemente y condena enérgicamente” los hechos, haciendo hincapié en la importancia de la cooperación internacional ante lo que consideran acciones unilaterales en el escenario político internacional.

En su declaración, Wang Yi puntualizó que los hechos no solo atentan contra Irán, sino que pueden constituir un precedente peligroso en el respeto a la soberanía estatal y la estabilidad en Oriente Próximo. Además, recordó que los bombardeos y el asesinato de un jefe de Estado son contrarios a los principios fundacionales de la Carta de las Naciones Unidas, marco legal y moral que, remarcó, debe regir las relaciones internacionales.

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El ministerio que encabeza Wang Yi instó a todos los actores implicados a ejercer contención y a trabajar activamente en la protección de la paz en la región, subrayando la necesidad de evitar políticas que promuevan el enfrentamiento y la hostilidad. Según detalló el portavoz al canal oficial chino en rueda de prensa, el país asiático aboga por que la comunidad internacional establezca un “frente conjunto” para denunciar y rechazar las “acciones unilaterales”.

En sus comentarios, el gobierno de China subrayó que la pérdida de Jamenei afecta la seguridad en una de las zonas más sensibles del mundo y que el desenlace de los ataques podría incidir directamente en la seguridad internacional. El medio Europa Press publicó además que la cartera diplomática china enfatizó en la ilegalidad de cualquier intento de cambio de régimen a través de la fuerza, remarcando que tales actos no solo trasgreden normas jurídicas, sino que agravan los riesgos de inestabilidad y de conflicto armado a gran escala.

El mensaje de las autoridades chinas giró en torno a la urgencia de salvaguardar de manera conjunta la paz en Oriente Próximo mediante el respeto estricto al Derecho Internacional y la resolución pacífica de las disputas. Europa Press consignó que China insiste en mantener abiertos los canales diplomáticos y desaconseja cualquier acción militar o injerencia foránea que contribuya a agravar la crisis.

En conclusión, la reacción diplomática de Pekín ante la ofensiva en Irán refleja no solo la preocupación por la situación puntual derivada de la muerte del líder supremo iraní, sino también la defensa de principios clave en la política exterior china: la no intervención, el multilateralismo y la importancia del diálogo como vía para prevenir la escalada de conflictos regionales.