Yolanda Díaz asegura que no apoyará a ningún candidato para sucederla: "No voy a hacer jamás lo que han hecho conmigo"

Tras renunciar al liderazgo, la vicepresidenta defiende que su futuro seguirá ligado al Ejecutivo y subraya que hará “lo imposible” para evitar un gobierno de ultraderecha, además de rechazar designaciones como las que vivió en el pasado

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El Ejecutivo de coalición español, en el cual participan varios partidos progresistas, ha atravesado momentos de tensión en los que su continuidad se vio en peligro durante la actual legislatura. Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, abordó este contexto al subrayar que, pese a estas dificultades, mantiene con el presidente Pedro Sánchez “una relación muy afectuosa” y que ambos conversaron largamente después de que ella anunciara su renuncia al liderazgo de Sumar, recibiendo “cariño y reconocimiento” de Sánchez, según informó El País. La dirigente reafirmó su compromiso con el Gobierno y defendió que seguirá en el Ejecutivo, donde “sin lugar a dudas” continuará siendo una de sus voces principales, aunque por otros cauces a los que se ha referido como una nueva etapa en su trayectoria política.

De acuerdo con El País, Díaz detalló sus razones tanto personales como políticas para desistir de una nueva candidatura en las próximas elecciones generales, y recalcó que la decisión de abandonar la dirección de Sumar responde al objetivo de salvaguardar la estabilidad del Gobierno de coalición. Añadió que percibe la apertura de “una época nueva” dentro del actual ciclo político y reiteró su intención de permanecer activa dentro del espacio progresista, proporcionando “esperanza a la gente”.

En referencia a la sucesión en Sumar, Díaz aclaró que no apoyará públicamente a ningún candidato para ocupar el liderazgo del proyecto. Al respecto, expresó de manera contundente: “No voy a hacer jamás lo que han hecho conmigo. Jamás, jamás”, en alusión a la designación pública que en su momento llevó a cabo Pablo Iglesias, cuando propuso a Díaz como su sucesora, tal como resaltó El País. Díaz enfatizó que no repetirá ese modelo de designación y que prefiere mantenerse ajena a ese tipo de procesos internos.

Frente a la posibilidad de que la derecha y la extrema derecha accedan al poder en España, Díaz manifestó su disposición a emprender todas las acciones a su alcance para impedirlo. “Hará lo imposible para que esto no pase”, declaró según publicó El País, e insistió en que, desde cualquier lugar en el que se encuentre—ya sea dentro del Ejecutivo, en su despacho profesional o en cualquier otra posición—, luchará para evitar un giro hacia políticas que, desde su perspectiva, supondrían un retroceso. Además, Díaz afirmó que no concibe un escenario donde figuras como Santiago Abascal, líder de Vox, dirijan áreas estratégicas como la sanidad, la educación o el empleo.

Consultada acerca de la propuesta de Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya, para crear un nuevo espacio político dentro de la izquierda, la vicepresidenta valoró positivamente las iniciativas que buscan movilizar a la sociedad, señalando, “todo el aire fresco que sirva para movilizar el país, bienvenido sea”. No obstante, declinó pronunciarse sobre la idoneidad de Rufián como posible líder en este espacio, y tampoco avaló públicamente a Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 del Gobierno, aunque expresó tener una “opinión magnífica” sobre él, según recogió El País.

En cuanto al papel de Junts per Catalunya en la vida política actual, Díaz criticó el proyecto de la formación liderada por Carles Puigdemont, manifestando que, en su opinión, Junts representa tanto posiciones “clasistas” como “racistas” y acusó a este partido de ejercer un “bloqueo permanente” sobre iniciativas legislativas impulsadas por el Gobierno central. Pese a estas dificultades, Díaz aseguró que el Ejecutivo tiene previsto agotar la legislatura y continuar impulsando la ampliación de derechos sociales.

Tal como consignó El País, Díaz presentó su renuncia al liderazgo de Sumar a través de una carta difundida en sus redes sociales durante la semana, decisión que marcó un punto de inflexión dentro de la izquierda española y que reconfigura las estrategias de cara a las próximas elecciones generales. La dirigente remarcó que su futuro político se mantendrá ligado al Ejecutivo español y reiteró su voluntad de afrontar la nueva etapa como interlocutora relevante, tanto dentro del Gobierno de coalición como en el propio espacio progresista, manteniendo firme su objetivo de evitar que la extrema derecha alcance responsabilidades de Gobierno.