GSK lanza una campaña para visibilizar el herpes zóster, un virus al que son susceptibles el 90% de españoles

El virus de la varicela, que puede reactivarse en la edad adulta causando dolor intenso y complicaciones graves, afecta a millones de españoles según expertos, y su impacto preocupa especialmente a quienes padecen enfermedades crónicas avanzadas

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El 78 por ciento de los adultos con enfermedades crónicas expresan preocupación por cómo el herpes zóster puede afectar su vida cotidiana, mientras que el 42 por ciento de quienes han padecido la enfermedad señalan que el dolor fue severo y afectó de manera directa su rutina diaria. De acuerdo con la información divulgada recientemente por GSK y recogida por la agencia Europa Press, la reactivación del virus varicela-zóster representa un problema de salud para una amplia franja de la población española, especialmente entre quienes tienen el sistema inmunitario debilitado.

Según el medio Europa Press, GSK ha puesto en marcha la campaña ‘La espina invisible’ para informar y aumentar la conciencia sobre el herpes zóster en el marco de la Semana de Concienciación sobre el Herpes Zóster, con actividades de divulgación previstas en Valencia, Madrid y Sevilla. El herpes zóster, conocido popularmente como ‘culebrilla’, es causado por el virus varicela-zóster, responsable también de la varicela, que permanece en el organismo tras la infección inicial y puede reactivarse años después.

Expertos indicaron según Europa Press que más del 90 por ciento de los adultos en España han superado la varicela, lo que sitúa a la gran mayoría de la población en riesgo de desarrollar herpes zóster en algún momento de su vida. Se calcula que una de cada tres personas de entre 50 y 90 años tendrá herpes zóster, y entre quienes llegan a los 85 años, la proporción se incrementa hasta una de cada dos personas. El motivo radica en la capacidad del virus de permanecer latente en el cuerpo durante años o décadas, con posibilidad de activarse cuando el sistema inmunológico se debilita por el envejecimiento, enfermedades crónicas o tratamientos inmunosupresores.

La presidenta de la Sociedad Española del Dolor, María Madariaga, explicó a Europa Press que el herpes zóster puede originar cuadros muy dolorosos tanto en la fase aguda, durante los primeros tres meses, como a largo plazo, al generarse complicaciones como la neuralgia postherpética. Esta complicación se caracteriza por un dolor persistente de origen neuropático que a menudo afecta de manera importante la calidad de vida, dificultando el sueño, el estado anímico y las relaciones personales. Algunos estímulos leves como el roce de la ropa o corrientes de aire pueden agravar el dolor, que puede prolongarse durante meses o años tras la desaparición visible de las lesiones cutáneas.

Europa Press detalló que la neuralgia postherpética aparece principalmente en adultos mayores: el 20 por ciento de los casos ocurre en personas con edades entre 60 y 65 años, y el 30 por ciento en mayores de 80 años. Otras complicaciones menos habituales incluyen problemas oftálmicos, que pueden conllevar pérdida de visión o ceguera, afecciones óticas como el síndrome de Ramsay-Hunt, problemas cardiovasculares, infecciones pulmonares y sobreinfecciones bacterianas de la piel.

El proceso de aparición del herpes zóster sigue una secuencia: los primeros síntomas suelen ser picor, dolor localizado con sensación quemante o descargas eléctricas, dolor de cabeza y malestar general, especialmente en tórax, abdomen o cara en un solo lado del cuerpo. Estos síntomas se presentan durante entre uno y cinco días antes de la fase aguda, en la que surgen zonas enrojecidas y ampollas llenas de líquido en racimos, acompañadas de dolor punzante. La erupción da paso tras unos diez días a costras, que suelen desaparecer en un período de dos a cuatro semanas junto a los síntomas cutáneos iniciales.

Europa Press consignó que los mayores de 50 años y las personas con patologías crónicas conforman el grupo con mayor riesgo de experimentar complicaciones asociadas al herpes zóster. Para comprender el nivel de inquietud sobre la enfermedad, GSK realizó una encuesta entre más de 6.000 adultos mayores de 50 años en diez países, incluyendo España. Los participantes presentaban enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares, insuficiencia renal, asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). El 78 por ciento manifestó preocupación ante posibles alteraciones en su vida debido al herpes zóster, mientras que más de la mitad (54 por ciento) nunca ha conversado sobre el tema con un profesional sanitario.

A pesar de la relación directa entre enfermedades crónicas y mayor riesgo de herpes zóster, uno de cada cuatro encuestados (25 por ciento) consideró, de manera incorrecta, que sus patologías no influyen en su sistema inmunitario ni aumentan su vulnerabilidad frente al virus. Entre quienes ya experimentaron la enfermedad, el sondeo reflejó que un tercio tuvo que interrumpir actividades como el trabajo o la participación en reuniones sociales debido a la severidad del dolor.

La directora médica de GSK España, María José Muñoz, declaró a Europa Press que la campaña ‘La espina invisible’ y las acciones durante la Semana de Concienciación buscan dar visibilidad al problema y facilitar información a un público que no siempre reconoce los riesgos y las características de la enfermedad. El objetivo es acercar el conocimiento sobre el herpes zóster y promover el diálogo entre pacientes y profesionales de la salud, trabajando en conjunto para una mejor difusión de las medidas preventivas y el manejo de una afección que puede afectar de manera significativa a una parte relevante de la población.

El medio Europa Press señala que la falta de información y la baja frecuencia de consultas sobre el herpes zóster pueden contribuir a un diagnóstico y un abordaje tardíos, así como a una mayor prevalencia de sus complicaciones. Las iniciativas de difusión que llevan a cabo empresas como GSK y asociaciones médicas buscan subsanar este déficit informativo y alertar sobre las consecuencias de la reactivación del virus, centrando la atención en los síntomas iniciales, las fases del desarrollo de la enfermedad y la importancia del diagnóstico precoz en los grupos más vulnerables.