El arte abstracto con perpectiva de género de Irma Álvarez-Laviada protagoniza el cilo 'Kora' del Thyssen

La exposición en el Thyssen examina los límites tradicionales del arte abstracto al incorporar materiales industriales y una visión crítica sobre los estereotipos de género, impulsando el reconocimiento de mujeres creadoras en un ámbito históricamente reservado a la masculinidad

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El diálogo entre la selección de obras de Irma Álvarez-Laviada y piezas históricas como ‘La Anunciación’ de Gentile Bellini, ‘Suprematismo’ de Nikolái Suetin y ‘El estanque en el bosque’ de Edgar Degas, plantea una relectura del legado del arte abstracto desde nuevas perspectivas. Esta interacción ocupa un lugar central en la exposición ‘Dentro y fuera del marco’, que acoge el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza hasta el 3 de mayo, en el marco del programa ‘Kora’, dedicado a visibilizar a mujeres creadoras. Según informó el medio, la asturiana es la protagonista de la novena entrega de este ciclo, mostrando más de treinta piezas propias de la última década junto a obras de la colección permanente.

Tal como publicó la fuente, la propuesta de Álvarez-Laviada giran en torno al uso de materiales industriales con funciones tradicionalmente auxiliares, como cartones, maderas de embalaje, marcos, planchas de DM o espumas plásticas. Estas materias primas suelen permanecer en un segundo plano en el ámbito artístico, lo que permite trazar una analogía entre su invisibilidad y la posición de las mujeres en el espacio dominado por el patriarcado. El director del Thyssen, Guillermo Solana, explicó que la tradición de la abstracción “ha sido considerada a veces como un reducto de la hegemonía masculina”, remitiendo tanto a los orígenes del expresionismo abstracto como a la abstracción formal, asociadas históricamente al privilegio masculino.

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La comisaria de la exposición, Rocío de la Villa, destacó —según consignó la fuente— que, aunque desde los años setenta el movimiento feminista ha impulsado la recuperación de las artistas, persiste una tendencia a invisibilizar a quienes se dedicaron a la abstracción, sin importar si se identificaban con el feminismo. El programa ‘Kora’ busca revertir esta dinámica y centrar la atención en las aportaciones femeninas a la abstracción, revisando cómo los discursos de género han influido en su valoración y reconocimiento.

En el recorrido propuesto por la muestra, las obras disponen una relación dual con el espacio, situándose tanto dentro como fuera del marco físico y simbólico. Según detalló el Thyssen, la propuesta central cuestiona los estereotipos de género relacionados con los materiales y las formas. Los atributos tradicionalmente asociados con lo masculino, como la verticalidad, la dureza o la esencialidad, y aquellos vinculados a lo femenino, como la horizontalidad, lo blando o lo subsidiario, son sometidos a revisión crítica en las piezas de Álvarez-Laviada, que priorizan tanto la repetición como la diferencia en los procesos creativos.

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Dentro de la exposición, una de las piezas destacadas, ‘Y yo a vueltas’ (2025), se sitúa en el centro de la sala, invitando a los visitantes a experimentar físicamente el espacio y a vincularse de manera subjetiva con la instalación. El recorrido inicial explora el uso de los colores primarios —amarillo, rojo, azul— en combinación con el negro, un ejercicio tonal que remite a movimientos del siglo XX como el suprematismo y el neoplasticismo, así como a estudios cromáticos de artistas como Joseph Albers. En esta misma sección del recorrido se muestra la obra ‘Casa Blanca B’ (1947-1954) de Albers, en la que el estudio del color se funde con la arquitectura y la percepción visual.

El ciclo ‘Kora’, estructurado por el Museo Thyssen para impulsar el reconocimiento de las mujeres artistas, incorpora en esta edición el enfoque de género en la abstracción como eje de reflexión y debate. De acuerdo con el medio, la participación de Álvarez-Laviada responde a la intención de abrir el museo a lenguajes y procesos contemporáneos, así como de revisar los límites establecidos para la abstracción en contextos históricamente dominados por la masculinidad.

La artista ha compartido, según reportó la fuente, su interés en dialogar directamente con las obras históricas del propio museo. En tono humorístico expresó que le gustaría “subirlas todas”, en alusión al deseo de confrontar y repensar el canon a través de la presencia de su propio trabajo. Con esta iniciativa, la asturiana desafía no solo los valores materiales del arte sino también las jerarquías culturales y de género existentes en la historia del arte abstracto.

La exposición ‘Dentro y fuera del marco’ supone, tal como informó el medio, un ejercicio de investigación visual en el que las piezas se articulan como un análisis sobre la comunidad artística y su memoria. El uso de materiales de escaso prestigio en el circuito tradicional del arte señala una reflexión sobre el rol de lo periférico y lo indispensable, desplazando el foco hacia aspectos habitualmente omitidos en el relato oficial.