
El incremento de la oferta inmobiliaria constituye uno de los desafíos clave para el sector residencial en 2025, especialmente por su impacto en la accesibilidad para los colectivos más vulnerables. Según publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE), el año 2025 cerró con 714.237 operaciones de compraventa de viviendas, una cifra que representa el mayor volumen de transacciones registrado en los últimos 18 años y un repunte del 11,5% respecto al año anterior, logrando niveles que no se alcanzaban desde 2007. Así lo detalló el medio, que recoge las previsiones y valoraciones de los principales portales inmobiliarios, quienes apuntan a 2026 como el horizonte temporal en el que se espera que la actividad compradora y los precios del sector alcancen una mayor estabilidad.
De acuerdo con las estimaciones de los portales inmobiliarios, el volumen de compraventas podría encaminarse hacia una normalización a partir de 2026, tras un año 2025 marcado por récords en número de operaciones. Según Fotocasa, aunque este auge responde a una demanda activa, la persistente escasez de viviendas a precios competitivos continúa ejerciendo presión sobre el mercado, manteniendo los precios en ascenso. María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, afirmó en un comunicado que la falta de oferta constituye un freno de carácter estructural y prevé que, pese a la existencia de cuotas hipotecarias que suelen ser inferiores a los costes de alquiler, una parte significativa de la demanda optará por aplazar la compra de vivienda ante las dificultades para encontrar opciones asequibles.
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El portavoz de Idealista, Francisco Iñareta, señaló que el déficit estructural de vivienda ha generado una ralentización progresiva en el ritmo de crecimiento de las compraventas, especialmente desde antes del verano de 2025. Según consignó el medio, Iñareta considera probable que esta dinámica de crecimiento moderado se mantenga durante los primeros meses del año, dando lugar a incrementos menos pronunciados en el número de operaciones. Esta evolución responde, según los expertos citados, a la interacción entre la demanda constantemente activa y un parque de vivienda que no logra ampliarse al ritmo necesario para satisfacer esa demanda.
Ferran Font, director de Estudios de Pisos.com, incidió en la importancia de establecer consensos regulatorios duraderos y políticas públicas enfocadas tanto en el corto como en el largo plazo para facilitar la producción de viviendas, no solo en propiedad sino también, y especialmente, en alquiler. Según reportó el medio, Font subrayó que la única vía para aliviar la presión de los precios y favorecer el acceso a la vivienda pasa por un aumento gradual y sostenido del parque residencial disponible.
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Por su parte, la Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias (Fadei) identificó la ampliación de la oferta habitacional como el principal reto pendiente dentro del mercado inmobiliario en 2025, especialmente en lo relativo a la mejora de la accesibilidad para aquellos sectores que presentan mayores dificultades de acceso. Según Fadei, la prioridad reside en garantizar que las políticas públicas y regulatorias se orienten hacia la generación de un entorno donde la producción y disponibilidad de viviendas permita responder a las necesidades de la población más vulnerable.
Las tendencias recogidas por los portales inmobiliarios, según informa el INE y distintos portavoces del sector, señalan que el encarecimiento de los precios de la vivienda muestra señales de estabilización en comparación con años previos. Sin embargo, los expertos concuerdan en que la dinámica de precios sigue condicionada fundamentalmente por la escasez de oferta, y advierten que hasta que no se produzca una respuesta contundente de aumento en la construcción o liberación de nuevas viviendas, la presión sobre el mercado persistirá.
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Además de identificar las causas que condicionan la evolución del mercado residencial, los expertos consultados por el INE y reproducidos por los portales coincidieron en la necesidad de fomentar marcos normativos comunes y planes a medio y largo plazo para incentivar el desarrollo de viviendas asequibles. El objetivo consiste en corregir el desequilibrio actual que obstaculiza el acceso a la vivienda, al tiempo que se reduce la tensión en los precios y se promueve una mayor estabilidad para quienes buscan una residencia, ya sea en régimen de compra o de alquiler.
El análisis conjunto de las cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y las valoraciones de los distintos portales inmobiliarios confirma que, mientras persistan los obstáculos en la oferta, la tendencia al alza del precio y la dificultad de acceso para los grupos más vulnerables se mantendrán, salvo que se adopten medidas estructurales orientadas a incrementar el número de viviendas disponibles.
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