Italia se opone a que rusos y bielorrusos compitan con sus banderas en los Juegos Paralímpicos

El gobierno italiano expresó su rechazo “absoluto” al aval del Comité Paralímpico Internacional para que Rusia y Bielorrusia participen en Milán-Cortina 2026, en medio del boicot anunciado por Ucrania ante esta decisión

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El anuncio de Ucrania sobre su ausencia en la Ceremonia de Inauguración en Verona marcó una respuesta inmediata a la postura del Comité Paralímpico Internacional (CPI) respecto a la participación de delegaciones rusas y bielorrusas en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina d’Ampezzo 2026. Tras este pronunciamiento ucraniano, el Gobierno de Italia, anfitrión del evento, comunicó su oposición firme a la decisión del CPI, convirtiéndose en uno de los países que manifiestan reservas frente a la presencia de atletas de Rusia y Bielorrusia compitiendo bajo sus propias banderas.

Según consignó la agencia EFE, Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores de Italia, afirmó el “rechazo absoluto” del ejecutivo italiano a la autorización del CPI que permite que seis deportistas rusos y cuatro bielorrusos participen y representen de forma plena a sus países en los Juegos Paralímpicos que tendrán lugar del 6 al 15 de marzo de 2026. “El Gobierno italiano expresa su rechazo absoluto a la decisión del CPI de permitir que seis atletas rusos y cuatro bielorrusos participen en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina en 2026”, expresó Tajani tras la noticia del boicot por parte de Ucrania.

El medio EFE detalló que, hasta el momento, los responsables del Comité Olímpico Internacional han aceptado únicamente la participación de atletas de Rusia y Bielorrusia bajo estatus neutral y siempre bajo la condición de que los deportistas declaren públicamente no apoyar la invasión rusa a territorio ucraniano. De esta manera, algunos atletas han obtenido la aprobación para competir en los Juegos Olímpicos de Invierno sin portar símbolos nacionales, bandera ni himno de sus países. Sin embargo, el CPI adoptó una postura distinta en la instancia paralímpica y otorgó permiso para que los representantes rusos y bielorrusos compitan con todos sus emblemas nacionales.

El hecho de que el CPI haya validado la presencia de banderas y uniformes oficiales de Rusia y Bielorrusia constituye el desencadenante principal de la protesta encabezada por el Gobierno italiano. La medida contrasta con lo dispuesto en los últimos Juegos Olímpicos, donde la neutralidad fue condición esencial para la participación de deportistas de ambos países en el contexto del conflicto en curso entre Rusia y Ucrania.

La postura italiana, revelada por EFE, surge además en medio de tensiones internacionales por la presencia de delegaciones rusas y bielorrusas en eventos deportivos globales después del inicio de la invasión rusa sobre Ucrania en febrero de 2022. Distintas federaciones y comités nacionales han implementado restricciones o restricciones parciales, permitiendo ocasionalmente la presencia de deportistas solo bajo bandera neutra.

El boicot anunciado por Ucrania, según reportó EFE, consiste en la negativa de la delegación a tomar parte en la ceremonia inaugural programada para Verona, como manifestación de protesta ante la inclusión plena de los equipos rusos y bielorrusos. Con esta ausencia, el país reafirma su descontento con la decisión del CPI y busca ejercer presión para que se reconsideren los criterios de participación establecidos para Milán-Cortina 2026.

Por su parte, la diferencia entre la postura adoptada por el Comité Olímpico Internacional y la asumida por el CPI realza la controversia actual y agrava la división entre los organizadores y los países directamente afectados por la guerra. Mientras la neutralidad marca el estándar en los Juegos Olímpicos, la autorización explícita de símbolos nacionales por parte del CPI desencadenó reacciones de rechazo tanto en gobiernos como en delegaciones deportivas.

Finalmente, el medio EFE subraya que la situación expone las dificultades que enfrentan los organismos deportivos internacionales en torno a la compleja relación entre política y deporte, en especial cuando se trata de mantener la universalidad y la cooperación en un contexto marcado por conflictos armados y sanciones internacionales.