Trump planea rebajar aranceles a productos de acero y aluminio ante el descenso de su popularidad, según FT

Funcionarios estadounidenses evalúan alivios fiscales a importaciones de metales tras constatar que los gravámenes impactan en los precios internos, reporta Financial Times, mientras nuevos informes confirman que el coste recae casi totalmente sobre consumidores y empresas locales

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La administración estadounidense, tras constatar que una parte significativa de la carga de los aranceles recae en empresas y consumidores locales, ha comenzado a analizar la posible reducción o exención de gravámenes sobre ciertas importaciones de acero y aluminio. Según informó Financial Times, este giro en la política comercial surge después de que informes recientes, entre ellos estudios de la Reserva Federal de Nueva York y el Instituto Kiel de Alemania, confirmaran que la mayor parte del coste de los aranceles impuestos durante 2025 recae dentro de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump evalúa rebajas selectivas en los aranceles a productos derivados del acero y el aluminio. De acuerdo con Financial Times, esta revisión ocurre en un contexto de crisis de asequibilidad generalizada y una caída en la popularidad presidencial antes de las elecciones intermedias previstas para noviembre. Trump había aumentado hasta el 50% los gravámenes sobre importaciones de estos metales desde el verano anterior y extendió la aplicación de estos aranceles a una mayor variedad de bienes manufacturados que contienen componentes metálicos, como electrodomésticos y utensilios de cocina.

Financial Times confirmó, a partir de consultas a fuentes próximas al proceso, que el equipo comercial dentro del Departamento de Comercio y la Oficina del Representante Comercial estadounidense estudia posibles exenciones para varios artículos específicos incrustados en la lista de productos afectados. Los funcionarios consideran que el impacto de los aranceles en los precios domésticos alcanza no solo a productos industriales, sino también a bienes cotidianos, desde moldes de repostería hasta envases para alimentos y bebidas.

El medio británico también recordó que la Casa Blanca ya había otorgado exenciones similares en el pasado en sectores alimentarios, temporalmente libres de gravámenes para importaciones como café, cacao, fruta y carne vacuna brasileña. Asimismo, Washington pausó parcialmente su disputa arancelaria con China, después de que Pekín respondiera con medidas equivalentes sobre exportaciones estadounidenses.

La situación económica percibida por la población estadounidense refleja estos desafíos. Una encuesta publicada por el Pew Research Center este mes reveló que más del 70% de los adultos en el país califica las condiciones económicas como regulares o malas, y aproximadamente el 52% opina que las políticas económicas implementadas por Trump han agravado los problemas financieros en el país.

Los datos publicados por la Reserva Federal de Nueva York, citados por Financial Times, muestran que durante 2025 los aranceles afectaron de forma directa a consumidores y empresas locales. Según los resultados del informe, "casi el 90% de la carga económica de los aranceles recayó sobre las empresas y los consumidores estadounidenses", tomando datos de importaciones hasta noviembre del mismo año. El estudio de la Fed de Nueva York estimó que el 94% del impacto arancelario se quedó en territorio estadounidense en los primeros ocho meses del año, ya que la aplicación de un arancel del 10% sólo logró reducir los precios de las exportaciones extranjeras en 0,6 puntos porcentuales.

Hacia finales del año, la proporción de la carga que asumen los exportadores aumentó ligeramente: en noviembre, el mismo arancel del 10% se asoció con una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones externas, "lo que sugiere una repercusión del 86% en los precios de las importaciones estadounidenses", de acuerdo con la Fed de Nueva York. Los responsables del análisis sintetizan que "las empresas y los consumidores estadounidenses siguen soportando la mayor parte de la carga económica de los elevados aranceles impuestos en 2025".

El Instituto Kiel respaldó estas conclusiones con cálculos propios. En enero, esta entidad alemana cifró en el 96% la fracción del coste arancelario que asumen los importadores y consumidores estadounidenses, mientras que los productores extranjeros tan solo absorben alrededor del 4%. El Instituto Kiel calificó estos resultados como un "autogol" de la política arancelaria estadounidense, reportó Financial Times.

El debate se amplió con la publicación de un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER), coordinado por la ex subdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath. El documento, citado por Financial Times, resalta que la transferencia arancelaria en la economía estadounidense es generalizada. Aunque el impacto de los aranceles de 2025 aún no iguala el volumen anunciado originalmente por las autoridades, el estudio afirma que "sus costes recaen en gran medida sobre Estados Unidos", dado que los exportadores foráneos no han reducido sus precios en promedio.

Según la metodología del NBER, la tasa de transferencia arancelaria —la porción de los gravámenes soportada por la economía estadounidense— se situó en el 80% durante el ciclo proteccionista de 2018 a 2019 y ascendió al 94% en la fase inicial de 2025. Este aumento se atribuye al periodo de análisis, que se centró en un intervalo temporal más corto.

La política arancelaria estadounidense ha provocado aumentos notables en los precios rumbo a las elecciones intermedias, detalla Financial Times. Productos tan diversos como latas de alimentación, moldes de repostería, lavadoras u hornos han subido de precio de forma paralela al incremento de las tasas impositivas sobre componentes metálicos o productos acabados que incluyen acero y aluminio importados.

El debate sobre la política comercial se intensificó tras las señales de descontento de la opinión pública, recogidas por mecanismos como el Pew Research Center y reflejadas en el descenso del apoyo al presidente. Los informes publicados y los datos de percepción ciudadana han forzado una revisión dentro de la administración, en la que las prioridades de contención inflacionaria y protección electoral coinciden con un replanteamiento de las medidas arancelarias previas.

Por el momento, según Financial Times, la administración Trump continúa revisando la lista de bienes afectados y proyecta definir qué productos podrían ser eximidos de gravámenes con la intención de reducir los precios internos y aliviar la presión sobre el consumo y la industria estadounidense antes de la cita electoral de noviembre.