
La declaración oficial del rey Mohamed VI de Marruecos, que reconoce como “acontecimiento catastrófico” las recientes inclemencias climáticas en varias regiones del noroeste, ha elevado la respuesta nacional a un nuevo plano, dado el impacto social y económico. Más de 188.000 personas han tenido que abandonar sus hogares y extensas superficies agrícolas se encuentran bajo el agua, según consignó la agencia estatal de noticias MAP. Ante esta situación, Marruecos destinará un fondo de aproximadamente 3.000 millones de dirhams, equivalentes a casi 276,4 millones de euros, para enfrentar las secuelas derivadas de las inundaciones y apoyar la recuperación de las zonas más perjudicadas.
El medio MAP detalló que la oficina del primer ministro, Aziz Ajanuch, explicó que el programa oficial de ayudas y medidas fue elaborado tras un diagnóstico detallado de la situación sobre el terreno y se basa en una evaluación precisa de las consecuencias económicas y sociales que han dejado las inundaciones. El objetivo principal de este paquete es restaurar las viviendas, los pequeños comercios, la infraestructura básica y los sistemas de emergencia en las áreas más gravemente dañadas, entre ellas los municipios de las provincias de Larache, Kenitra, Sidi Kacem y Sidi Sliman.
En cuanto al desglose del presupuesto presentado, MAP informó que el plan contempla diversas líneas de actuación. Para la rehabilitación y reconstrucción de viviendas destruidas, el monto global asciende a 775 millones de dirhams, lo que representa alrededor de 71,4 millones de euros. Este apartado también incluye ayudas directas a quienes han perdido su hogar o sus fuentes de ingresos por causa de las inundaciones, sumando la asistencia a pequeños comercios locales.
A las ayudas económicas directas les acompañan intervenciones en especie, valoradas en 225 millones de dirhams, unos 20,7 millones de euros, orientadas a fortalecer la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y de protección civil, según publicó el medio MAP. El sector agrícola, gravemente afectado tras el anegamiento de más de 110.000 hectáreas, recibirá 300 millones de dirhams, cerca de 27,6 millones de euros, en ayudas directas a agricultores y ganaderos afectados, con la finalidad de mitigar las pérdidas productivas y favorecer la recuperación del tejido rural.
El grueso de la inversión, 1.700 millones de dirhams (equivalente a casi 156,7 millones de euros), está destinado a la reparación y mejora de infraestructuras viales y redes hidroagrícolas en las zonas siniestradas. Esta partida, de acuerdo a la información de MAP, busca restablecer la conectividad regional e impulsar la rehabilitación de los servicios esenciales, incluidos abastecimiento de agua y energía, cuya interrupción ha agravado la situación de las comunidades desplazadas.
La agencia MAP también reportó que el programa aprobado contempla la clasificación formal de municipios en las provincias afectadas como zonas damnificadas, lo que permitirá agilizar la distribución de recursos y la ejecución de los distintos componentes de la ayuda. El reconocimiento de la catástrofe por decreto real abre el acceso a fondos públicos y facilita los trabajos coordinados entre las distintas dependencias gubernamentales e instituciones locales.
Según los datos aportados por el gobierno y publicados por MAP, la emergencia se concentra en las provincias de Larache, Kenitra, Sidi Kacem y Sidi Sliman, donde la presencia de aguas inunda barrios enteros y áreas dedicadas al cultivo agrícola y ganadero. El desplazamiento de población y la pérdida de cosechas han provocado efectos sociales y económicos que, según las autoridades, se atenderán de manera prioritaria mediante el plan de ayuda y las inversiones anunciadas.
El programa, que involucra a instancias nacionales encargadas de la atención social, la agricultura, las obras públicas y la protección civil, requerirá la colaboración de autoridades locales y organizaciones de base para llevar a cabo la evaluación de los daños y garantizar que la distribución de las ayudas alcance a los beneficiarios en tiempo adecuado, según remarcó MAP. Estas medidas buscan responder a la gravedad de los efectos en las zonas más afectadas, así como prevenir la profundización de las dificultades socioeconómicas ocasionadas por la catástrofe.