Elena Garuz
Berlín, 13 feb (EFE).- El cineasta chileno Juan Pablo Sallato presentó este viernes en la Berlinale su ópera prima, 'Hangar rojo', un drama como lo fue el golpe de Estado perpetrado por Augusto Pinochet en 1973 y una triste historia que es importante traer al presente para construir memoria con el fin de que no se repita.
"Yo de verdad que la siento como un drama esta película", aunque pueda tener "ciertos tonos de thriller", afirma Sallato en una entrevista con EFE, de la misma manera que "lo que pasó en Chile es un drama" y "es una triste historia lo que pasó en Chile" y lo que se ha seguido viviendo, agrega.
Por eso, según el realizador "es importante traerla al presente para recordarla y, ojalá, no volver a caer", dice.
El filme, que opta a mejor ópera prima en la sección Perspectives, está ambientado en los días del golpe militar y en torno al capitán de la Fuerza Aérea Jorge Silva, quien recibe la orden de establecer un centro de detención y tortura en la academia donde entrena a cadetes.
Los principios y la conciencia del capitán entran en conflicto con su sentido del deber a medida que llegan más prisioneros.
La película está inspirada en el libro 'Disparen a la bandada', una crónica autobiográfica en la que su autor, Fernando Villagrán, cuenta cómo salvó la vida cuando era un joven estudiante gracias al capitán Silva, y "una investigación exhaustiva" de oficiales y suboficiales que no quisieron sumarse al golpe y de las consecuencias que tuvieron que enfrentar.
Aunque el libro abarca muchos personajes y una historia mucho más amplia, a Sallato le interesó en particular la de Silva, y quiso contarla de una manera subjetiva que haga sentir a la audiencia "lo que es esta decisión entre servir a una institución (...), o seguir a su conciencia", con "los grises de ese momento" en el que el protagonista "tiene que decidir si jugar o no en la barbarie".
A Nicolás Zárate, que encarna a Silva, lo que le gustó del guión de Luis Emilio Guzmán es "cómo la libertad de pensamiento te permite poder tomar otra decisión", porque la gran temática es justamente el responder o no a la orden.
En ese sentido, agrega en entrevista con EFE, "el personaje está todo el tiempo en una zona liminal (...) está en un entremedio, (...), no toma la decisión hasta el final, y eso genera angustia, genera presión".
Según Zárate, fueron muchos militares los que vivieron lo que Silva y que están en el olvido.
"Hacer esta película y mi rol como actor también es generar un acto simbólico de encarnar a todas esas personas que fueron torturadas y que tuvieron que estar en esa decisión, que tuvieron que estar en esa angustia de seguir lo que te decían o seguir su conciencia y tener la libertad para poder seguir su propio camino", subraya.
Uno de los dos personajes del filme a los que el capitán salvó la vida sin saber quiénes eran, era precisamente periodista, y realizó toda esta investigación que dio lugar al libro en el que se basa la película, explica.
"Esas personas construyen la memoria y lo importante de este tipo de películas es que construyamos memoria para que no vuelva a suceder lo que ya sucedió (...) Yo creo que eso es lo importante del arte, generar memoria", afirma.
A pesar de ser un drama terrible, para Sallato esta historia trae de alguna manera un poco de luz, "cierta humanidad en una institución que está vista como la maldad misma" por los crímenes que se cometieron, pero en la que también hubo "gestos de humanidad", destaca.
Aunque la idea no es obviamente dar una respuesta, sí lo es generar preguntas muy válidas como "qué sentía un joven de 18 años, militar, venido de regiones, el día 11 de septiembre, cuando su general le dice: 'tienes que agarrar a tu vecino y torturarlo'" y como "y si yo fuera ese joven de 18 años venido de regiones, ¿qué hubiese hecho yo?".
"Visto desde acá, uno dice, obvio que hubiera tomado la decisión buena, la decisión de la conciencia", pero en ese momento de angustia y presión está esa duda, porque "somos humanos (...), no somos ni héroes ni villanos", apunta Zárate.
Para Sallato, haber rodado en blanco y negro es "una analogía del claroscuro de las decisiones" y de "esa inmensa cantidad de grises que tiene".
Según el cineasta, hay que dejar de hablar de blanco o negro y "ver los grises", elevar esas preguntas y tener pensamiento crítico. EFE
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