Starmer anuncia la salida de un importante secretario de gabinete en medio del escándalo por el caso Epstein

El primer ministro del Reino Unido confirma el cese de Chris Wormald, figura clave del gobierno británico, en plena crisis por la revelación de lazos entre un exembajador y Jeffrey Epstein, según comunicados oficiales divulgados en Londres

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Wormald ocupaba la responsabilidad de máxima autoridad del Servicio Civil del Reino Unido y ejercía la supervisión ética de los principales nombramientos dentro del Ejecutivo, incluido el del exembajador Peter Mandelson. De acuerdo con información publicada por diversos comunicados oficiales y reportada por la prensa británica, su salida se confirmó en medio de la controversia causada por la difusión de archivos estadounidenses que detallan los vínculos entre Mandelson y Jeffrey Epstein, quien fue condenado por delitos sexuales.

Según consignó la agencia de noticias con base en Londres, el primer ministro Keir Starmer hizo pública la decisión de forjar la desvinculación de Wormald este jueves, en pleno desarrollo de las investigaciones y repercusiones sobre los contactos entre el citado exembajador británico en Estados Unidos y Epstein. Starmer agradeció a Wormald por una carrera que abarcó más de tres décadas y media en el sector público y subrayó la colaboración mantenida durante su último año como parte del gobierno. El jefe de gobierno británico precisó, a través de un comunicado oficial, que la salida se acordó “de mutuo acuerdo”.

Por su parte, Wormald expresó que trabajar como funcionario a lo largo de 35 años representó “un privilegio” y valoró el contacto profesional con funcionarios, ministros y asesores durante toda su carrera. El ex Secretario de Gabinete recalcó su “sincero agradecimiento” a quienes colaboraron con él en la administración pública, según los comunicados oficiales divulgados desde Londres.

El proceso que derivó en la designación de Peter Mandelson como embajador ante Estados Unidos también quedó bajo escrutinio mediático y político después de la publicación de archivos provenientes de las autoridades estadounidenses. Wormald había ocupado el cargo superior en el Servicio Civil británico solo unos días antes de que se formalizara dicho nombramiento, situación que fue objeto de debate público, según informaron medios locales.

Tal como publicó la prensa británica, el cargo de Secretario de Gabinete implica la supervisión ética sobre los procesos de selección y nombramiento de altos cargos en el gobierno, función que en este caso alcanzaba al propio Mandelson. Los documentos relacionados con Jeffrey Epstein pusieron en duda la transparencia y el rigor de tales procedimientos, lo que incrementó la presión política sobre Downing Street y, en particular, sobre la persona de Wormald y otros colaboradores del primer ministro.

La controversia alcanzó también a otros altos cargos de la administración de Keir Starmer. El medio informó que Morgan McSweeney, quien se desempeñaba como jefe de gabinete del primer ministro, también perdió su puesto tras la aparición de nuevos datos en la investigación sobre Epstein y sus allegados. A esta renuncia se sumó la de Tim Allan, quien dejó el cargo de director de comunicación tras manifestar que el actual liderazgo en Downing Street representaba “una enorme distracción” respecto al trabajo impulsado por el Partido Laborista a nivel nacional.

Pese a la solicitud realizada por el líder del Partido Laborista en Escocia, Anas Sarwar, que proponía la dimisión de Starmer por el escándalo, el primer ministro negó la posibilidad de abandonar el cargo. Diversos medios británicos confirmaron que Starmer manifestó su voluntad de continuar, a pesar de las críticas y la presión interna, poniendo el énfasis en la necesidad de concentrarse en la gestión gubernamental.

El caso Epstein ha reavivado viejos cuestionamientos acerca de los mecanismos de control y monitoreo ético de los funcionarios públicos en el Reino Unido, de acuerdo con los reportes de la prensa británica. La difusión de los archivos estadounidenses generó interrogantes respecto a la relación de figuras políticas prominentes con el entorno de Epstein y sus consecuencias para la legitimidad y percepción del actual gobierno laborista.

Las investigaciones internas y los cambios en el círculo de colaboradores cercanos a Starmer indican una reconfiguración relevante en la conducción del Ejecutivo, motivada tanto por las revelaciones recientes como por las demandas en materia de transparencia y ética en la administración pública, publicó la prensa británica. No se han divulgado, hasta el momento, nuevas informaciones sobre otros posibles ceses o procedimientos relacionados.

El caso continúa en desarrollo, mientras distintas fuentes esperan la decisión sobre quién será designado para ocupar el puesto dejado por Wormald, cargo clave para la continuidad de los protocolos éticos y administrativos al interior del gobierno británico.