Londres, 12 feb (EFE).- La Orquesta Sinfónica de Londres (LSO) encandiló este jueves al público del Barbican Hall de Londres, su residencia habitual, con un cuidado repertorio de clásicos que incluyó obras de Stravinsky y Chopin, antes de embarcarse en una gira por varias ciudades españolas.
El conjunto londinense, que recientemente colaboró con Rosalía en la grabación de su nuevo álbum 'Lux', estuvo dirigido hoy por el director principal invitado, el italiano Gianandrea Noseda y acompañado del pianista surcoreano Seong-Jin Cho, en una dupla artística que también repetirá en España.
La LSO dará un total de cinco conciertos en la península, empezando por Barcelona, en el Palau de la Música Catalana el 17 de febrero, el 18 en el Auditorio de Zaragoza, el 19 en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, el 20 en la Sala José Iturbi de Valencia; y finalizará el 21 de febrero en el Teatro de la Maestranza de Sevilla.
En la mayoría de ellas, salvo en Zaragoza y Madrid, que incluirán obras de Claude Debussy, Alban Berg y Sergei Rachmaninoff, acompañadas de Patricia Kopatchinskaya al violín, replicarán el mismo repertorio que el que interpretaron este jueves en el Barbican Hall.
Ante un Barbican Hall prácticamente al completo, la LSO inició su concierto, de cerca de dos horas, con el Divertimento de 'El beso del Hada' de Stravinsky, donde Noseda condujo con delicadeza e ímpetu a partes iguales una pieza basada en un ballet de Tchaikovsky.
Posteriormente, en la segunda de las piezas, el Concierto de Piano No.2 del polaco Frédéric Chopin, la orquesta cambió su disposición para poner en el centro del escenario un piano de cola de Steinway en el que el pianista surcoreano hizo gala de su enorme virtuosismo, tanto con sus ágiles manos como con su capacidad de interpretar sin una partitura delante durante 30 minutos.
Como consecuencia, Seong-Jin Cho, ganador del primer premio la Competición Internacional Chopin en Varsovia (Polonia) en 2015, fue alabado por el auditorio con al menos seis rondas de aplausos.
Para cerrar, tras un pequeño intermedio de 20 minutos, la LSO escogió la 'Sinfonía No.2 en Sí Menor' del ruso Alexander Borodin, una pieza dividida en dos movimientos, con motivos más épicos y dramáticos en el primero y un segundo tiempo con más protagonismo de los vientos y la percusión, para dar lugar a un final apoteósico. EFE
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