
De acuerdo con la investigación publicada por la Reserva Federal de Nueva York, en los primeros ocho meses de 2025, un impuesto arancelario del 10% redujo únicamente en 0,6 puntos porcentuales los precios de las exportaciones extranjeras, lo que indica que la mayor parte de la carga impositiva terminó recayendo sobre consumidores y empresas dentro de Estados Unidos. Este análisis, presentado en el blog de la entidad, muestra que aproximadamente el 90% del peso de estos aranceles recae sobre actores estadounidenses, según reportó la Fed de Nueva York en referencia a los datos de importación hasta noviembre del mismo año.
El estudio detalla que durante casi todo 2025, las medidas arancelarias implementadas por Washington trasladaron la carga económica principalmente a los importadores y compradores domésticos. En ese sentido, la Fed de Nueva York precisa que el porcentaje de incidencia en los precios estadounidenses alcanzó el 94% en los primeros meses del ejercicio, debido a que el ajuste por parte de los exportadores extranjeros en sus precios fue muy limitado, aun cuando el gravamen aplicado era del 10%. Según informó la entidad, sólo se percibió una leve mejora en la última parte del año: en noviembre, la repercusión sobre exportadores extranjeros aumentó a 1,4 puntos porcentuales, lo que sugiere que un 86% de la presión arancelaria continuó recayendo en el mercado estadounidense.
En su balance, los autores del estudio de la Fed de Nueva York concluyeron: “Observamos que casi el 90% de la carga económica de los aranceles recayó sobre las empresas y los consumidores estadounidenses”. Esta afirmación señala una clara tendencia en la que los costos de la política arancelaria del país no lograron transferirse significativamente a los exportadores foráneos o minoristas internacionales, sino que persistieron en la cadena de valor interna de Estados Unidos.
Estos resultados son coherentes con los hallazgos recientes del Instituto Kiel de Alemania, indicados por la propia Fed de Nueva York. El centro de estudios alemán, a través de un informe publicado en enero, cifró el impacto del coste arancelario en un 96% a costa de importadores y consumidores estadounidenses, frente a sólo un 4% asumido por los exportadores extranjeros. El Instituto Kiel definió esta situación como un “autogol” para la industria y los consumidores estadounidenses, al considerar que las tarifas impuestas por el gobierno estadounidense no alcanzaron a desplazar el costo hacia el exterior en una magnitud sustancial.
El debate sobre quién termina por asumir el impacto efectivo de las subidas arancelarias también fue analizado en un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER, por sus siglas en inglés), dirigido por Gita Gopinath, exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional. El NBER comparó el episodio proteccionista de 2018-2019 —cuando la transferencia del arancel al consumidor local fue del 80%— con los datos de 2025, año en el que esta tasa habría ascendido al 94% según la metodología empleada. Los investigadores del NBER advirtieron en su publicación que la transmisión de los aranceles sobre el consumidor estadounidense fue generalizada y persistente, y que los exportadores foráneos, en promedio, no redujeron sus precios para amortiguar el efecto.
El informe de la Fed de Nueva York indica que, aunque la incidencia de los aranceles sobre exportadores extranjeros creció ligeramente hacia los últimos meses de 2025, este ajuste no revirtió de manera significativa la tendencia observada en el resto del año. Los datos de noviembre muestran que, incluso cuando un arancel del 10% logró una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones extranjeras, los importadores y compradores estadounidenses continuaron absorbiendo la gran mayoría del coste.
El medio especializado subraya, citando a los autores del informe del NBER, que el impacto arancelario en 2025 todavía no alcanzó las proporciones previstas por los anuncios políticos de Washington; sin embargo, recalcan que “sus costes recaen en gran medida sobre Estados Unidos”, reafirmando la escasa reacción en precios por parte de los exportadores y la transferencia de la carga fiscal a los sectores productivos y consumidores domésticos.
Al analizar la estructura de la cadena de importaciones y consumo en Estados Unidos, las investigaciones reflejadas por la Fed de Nueva York, el Instituto Kiel y el NBER explican que la aplicación de nuevas tarifas arancelarias no siempre logra desplazar sus efectos sobre mercados extranjeros. Por el contrario, la presión se concentra principalmente en el ámbito local, afectando el poder de compra de consumidores y el costo de actividad de las empresas dependientes de suministros importados. Según detalló la Fed de Nueva York en su blog, la mayor parte del ajuste de precios tras la imposición de los aranceles fue absorbida por los propios agentes locales.
Las estimaciones de incidencia arancelaria presentadas por estas instituciones ilustran un panorama en el que las políticas de incremento de tarifas a las importaciones, lejos de dejar la carga en manos de los exportadores internacionales, terminan generando mayores costes para los sectores productivo y consumidor de Estados Unidos, como también destaca el Instituto Kiel al referirse al efecto “autogol” asociado a estas decisiones de política comercial. Estas conclusiones aparecen reiteradas tanto en los blogs oficiales como en las publicaciones académicas, donde los expertos analizan la evolución de los precios de importación y el comportamiento de exportadores ante escenarios de subidas arancelarias.
En suma, los datos y análisis recogidos por la Reserva Federal de Nueva York, el Instituto Kiel y el NBER convergen en señalar que la presión de las tarifas impuestas por Washington durante 2025 impactó principalmente a usuarios finales y empresas dentro del país, mientras que la respuesta en precios de los exportadores internacionales resultó limitada. Los resultados de estas investigaciones cuantifican de manera precisa la magnitud y la distribución del coste arancelario en el comercio internacional reciente y ofrecen orientación sobre los efectos reales de las medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos.