Los migrantes esperan justicia y mejor vida en España con la regularización extraordinaria

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Julia García González

Madrid, 7 feb (EFE).- "Un acto de justicia" o un motivo de "esperanza" para aumentar su calidad de vida. Inmigrantes sin documentación en regla que residen en España, varios de ellos hispanoamericanos, explican qué impacto esperan que tenga en su día a día la regularización extraordinaria anunciada por el Gobierno.

EFE recaba la opinión de varios posibles beneficiarios de una medida que se estima que podrán solicitar más de medio millón de personas, la mayoría de ellas pertenecientes a la comunidad latinoamericana, y que ha suscitado un intenso debate entre partidos políticos, empresarios y expertos... Pero a ellos apenas se les ha escuchado.

Los migrantes entrevistados coinciden al relatar la extrema dificultad de encontrar trabajo -siempre informal- y disponer de una vivienda, una situación que les ha hecho vivir con "miedo" e "incertidumbre", sin poder hacer apenas planes de futuro. Y que confían en que cambie ahora.

El miedo y la precariedad son, en muchos casos, el motor que lleva a personas como Valeria (nombre ficticio), hondureña de 35 años, a vivir situaciones de maltrato. "He tenido muchos problemas, he sufrido acoso… Me dicen: 'Como tú no tienes papeles, tienes que aguantar lo que te digo'", cuenta a EFE.

Josué no tiene problema en dar la cara y salir públicamente a explicar su caso. "No es algo que me avergüence", explica. También hondureño, asegura que la falta de documentación lo ha limitado a la hora de encontrar un empleo adecuado a su formación, como cuando no lo contrataron en un restaurante, pese a cumplir con los requisitos y haber estudiado cocina en su país. Con la regularización confía en que podrá tener "una mejor calidad de vida".

Jaime (nombre ficticio) es peruano y tiene 54 años. Es solicitante de asilo y actualmente cursa un máster de manufactura digital. Explica que ha vivido una experiencia similar a la de otros inmigrantes: perdió la oportunidad de "integrarse" en empresas industriales aunque estas requieren perfiles técnicos como el suyo, que no abundan.

En su opinión, la regularización supone "un acto de justicia, dignidad y sentido común". 

Problemas para acceder a sanidad, educación y vivienda más allá del ámbito laboral, extranjeros en situación irregular confiesan a EFE que se sienten desprotegidos en algunos ámbitos por ello, y afrontan numerosas trabas a la hora de acceder a una casa, cuando precisan atención sanitaria o educativa.

Jessica Basanta es colombiana, tiene 34 años y desde hace 18 meses reside en España. Además de haber perdido oportunidades laborales por no estar regularizada, cuenta el ejemplo de su hermano: no ha podido conseguir la tarjeta de discapacidad tras una lesión por "no tener la documentación".

La regularización "supone un avance importante en materia de derechos humanos e incluso social", afirma.

Suyapa es una hondureña de 29 años y defiende la regularización en TikTok, donde tiene más de 17.000 seguidores y cuenta cómo es su vida en España. El pasado 28 de enero subió un vídeo con detalles sobre cómo la regularización extraordinaria puede ayudar a su familia, que acumula más de 50.000 visualizaciones y que ha suscitado comentarios a favor y en contra de la medida.

"Con esto podré acceder a un trabajo legal, estable y con derechos, lo que nos dará una estabilidad que ahora mismo no tenemos (...) Esta situación nos limitaba para planificar el futuro", relata Suyapa.

¿Su empleo actual? Limpia casas y cuida a personas mayores, trabajos en los que se cobra en negro a menudo, pero que es una de las salidas laborales más habituales entre los inmigrantes irregulares.

La situación se puede complicar todavía más para quienes tienen hijos a cargo. Es el caso de Manuela (nombre ficticio), de nacionalidad rumana y madre soltera de un niños de dos años con problemas de salud. Conciliar la parte familiar con trabajos informales le resulta prácticamente imposible.

"Sin residencia no tienes con quién dejar a tu hijo", lamenta Manuela, y recuerda que tuvo que seguir trabajando poco después de dar a luz al no poder acogerse a la baja laboral por maternidad. EFE

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