Irán espera que las negociaciones con EEUU continúen pronto pero subraya sus líneas rojas

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Teherán, 7 feb (EFE).- El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, afirmó este sábado que espera que las conversaciones nucleares con Estados Unidos continúen pronto, pero reiteró las líneas rojas de su país, como son el enriquecimiento cero o la limitación de su programa de misiles.

Además alertó de que su país prefiere la diplomacia a la guerra, pero aseguró que Irán atacará bases estadounidenses en la región si es agredido.

“En mi opinión, la segunda ronda de negociaciones se celebrará en los próximos días”, dijo Araqchí en una entrevista con la cadena Al Jazeera en Doha, un día después de retomar las negociaciones nucleares con EE.UU. en Omán.

El jefe de la diplomacia iraní aseguró la segunda ronda de negociaciones se podían celebrar en un lugar distinto a Mascate e insistió en que su país está listo para “negociar con rapidez y alcanzar un acuerdo justo”.

Ese acuerdo justo no debe incluir la prohibición de que Irán no enriquezca ni la salida del país del uranio enriquecido que posee, entre ellos 440 kilos al 60 %, un nivel cercano al militar, dijo.

Tampoco está dispuesto a limitar su potente programa de misiles balísticos, que cuenta con proyectiles que tienen un alcance de 2.000 kilómetros.

“Es una cuestión puramente defensiva para nosotros y no es negociable, ni ahora ni en el futuro” aseveró.

Lo único que Irán está dispuesto a negociar es el nivel de enriquecimiento, según dijo el ministro al canal catarí.

“Sin embargo, estamos listos para reducir el nivel de enriquecimiento”, aseguró.

El secretario de Estados estadounidense, Marco Rubio, afirmó hace unos días que un acuerdo con Irán debe incluir del programa nuclear iraní, la limitación de sus misiles balísticos y su apoyo a los grupos regionales de Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen.

A pesar de esas diferencias, las dos partes calificaron como “buenas” las conversaciones de ayer en Mascate, en la que se reunió de manera indirecta Araqchí con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, mediante el intercambio de mensajes a través del ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, mediador de las negociaciones.

Las dos partes retomaron sus negociaciones nucleares después de las amenazas del presidente estadounidense de intervenir militarmente en Irán si no se alcanzaba un acuerdo o si continuaba la represión letal de los manifestantes, para lo que ha desplegado el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.

Se trató del primer encuentro entre ambos países desde la guerra entre Irán e Israel en junio, en la que Estados Unidos participó con el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes, lo que ha paralizado la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.

Estas negociaciones se producen en uno de los momentos más bajos de la República Islámica, tras vivir en enero las protestas más violentas desde su fundación en 1979, en medio de una grave crisis económica, un fuerte descontento de la población, su peor sequía en décadas y carencias de electricidad y gas.

Las protestas comenzaron en diciembre por la caída del rial, pero pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y llegaron a su fin en una represión en la que Teherán reconoce 3.117 muertos.

Sin embargo, organizaciones opositoras como HRANA, con sede en Estados Unidos, sitúan en 6.955 los fallecidos, si bien continúa verificando más de 11.600 posibles muertes, así como 51.000 arrestos.

La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, ha señalado a medios estadounidenses que informes de médicos dentro de Irán indicaban que podrían haberse registrado hasta 20.000 muertos por la represión, aunque, según Naciones Unidas, estas cifras siguen siendo difíciles de corroborar. EFE