El partido de Takaichi parte este domingo como favorito en unas elecciones convocadas para buscar la supermayoría

Las urnas abren en Japón tras una de las campañas más breves y polarizadas en décadas, mientras la mandataria Sanae Takaichi busca reunir respaldos clave para impulsar su ambicioso programa de reformas económicas y constitucionales, según encuestas recientes

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La propuesta de reforma constitucional en Japón ha generado debates sobre el posible fin de la era pacifista iniciada después de la Segunda Guerra Mundial, en un país donde el consenso ciudadano aún no se ha forjado y las prioridades públicas parecen centrarse más en la economía y la demografía. Esta cuestión se coloca en el centro de las expectativas electorales, ya que las urnas abrieron este domingo en el archipiélago para decidir la composición del Parlamento en unas elecciones anticipadas, según detalló el medio Europa Press.

De acuerdo con la cobertura de Europa Press, la jornada electoral llega tras una campaña caracterizada por su brevedad, catalogada como la más corta desde finales del conflicto bélico mundial, y por el impacto de intensas nevadas que provocaron la muerte de más de treinta personas y complicaron la logística del voto anticipado. El proceso electoral se vio afectado por retrasos en el envío de papeletas, lo que introdujo incertidumbre sobre la participación.

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, encabeza al Partido Liberal Democrático (PLD) como la fuerza favorita para lograr una “supermayoría” en una cita con las urnas definida como determinante para el avance de reformas económicas, fiscales y militares. El objetivo más inmediato que persigue la mandataria consiste en lograr al menos 261 diputados para alcanzar lo que la legislación japonesa denomina una “mayoría absoluta estable”, que otorga el control total de las 17 comisiones parlamentarias en la Cámara Baja de la Dieta. Según los sondeos citados por Europa Press, el PLD cuenta con un respaldo de 42,3%, mientras que la principal alianza opositora, formada por Komeito y el Partido Democrático Constitucional de Japón (CDP) bajo el nombre de Alianza Reformista Centrista, llega a un 15,8% de la intención de voto. Esta coalición es presentada como el segundo bloque más relevante, aunque su proyección para mantener escaños se ve amenazada por el posible ascenso del oficialismo.

En el tercer puesto, según Europa Press, se sitúa Sanseito, el partido identificado como ultraconservador, de tendencia nacionalista y populista, con influencia del trumpismo, que obtiene un 6,1% de apoyos. Le siguen el Partido Democrático del Pueblo (DPFP), el Partido Innovación (JIP, conocido como Ishin) de perfil neoliberal, y Mirai, una formación fundada en 2025 por el escritor Takahiro Anno, que apuesta por la democracia digital directa. Cierran la lista formaciones como Reiwa Shinsengumi, originada por disidentes del PLD contrarios a su fusión con el DPFP, así como el Partido Conservador, el Partido Comunista de Japón y el Partido Socialdemócrata. Esta fragmentación política se refleja en la variedad de propuestas y enfoques sobre los desafíos internos y externos que enfrenta Japón.

Las encuestas, replicadas por Europa Press, señalan que, más allá de las divisiones internas, el PLD aumentó sus perspectivas electorales tras sumar al Partido Innovación como nuevo aliado. Juntos podrían alcanzar no solo la mayoría absoluta, sino incluso una mayoría de dos tercios en la Cámara de Representantes, lo que implica superar la barrera de 300 escaños. Este umbral es especialmente relevante porque permitiría al bloque gobernante impulsar reformas constitucionales, siempre que obtengan posteriormente el respaldo popular en referéndum nacional.

El contexto electoral actual ha estado marcado, según Europa Press, por la pérdida de apoyos para el PLD de su socio tradicional Komeito, que optó por integrarse en la principal coalición opositora. También, el país experimenta una elevada fragmentación partidista, mientras que la mandataria Takaichi mantiene una popularidad personal significativa, con índices de aprobación que giran en torno al 67%. Pese a cierta erosión en su respaldo a medida que avanzó la campaña, Takaichi sigue perfilándose como la figura con mayor proyección de liderazgo dentro de la política japonesa.

Takaichi ha capitalizado la agenda de reformas en el ámbito económico y en materia de defensa nacional, temas que generaron un debate público en medio de la creciente presión militar por parte de Estados Unidos y la inquietud sobre los retos demográficos y el coste de vida. Si bien buena parte de la ciudadanía japonesa concede prioridad a cuestiones económicas y sociales, la idea del rearme y la transformación constitucional ha ido ganando espacio en los discursos partidarios, informó Europa Press.

Las adversidades climatológicas no fueron el único obstáculo en la campaña. La ausencia de Takaichi en un debate televisivo, luego de que sufriera una lesión en la mano que ella misma atribuyó a la efusividad de sus seguidores, también captó la atención de la prensa y los partidos rivales. En sus palabras, difundidas por Europa Press, la primera ministra explicó: “Cuando doy la mano a tantos seguidores entusiastas, muchos tiran de ella, y acabo sufriendo alguna lesión. Tengo síntomas de artritis reumatoide y la mano se me inflama”. Estas declaraciones enfrentaron cuestionamientos por parte de la oposición, que las utilizó para intensificar las críticas hacia la campaña oficialista.

La posible obtención de una mayoría reforzada permitiría al Gobierno de Takaichi avanzar en la modificación de la Constitución, especialmente en su artículo pacifista, el cual establece la renuncia “para siempre” de Japón a la guerra y restringe el desarrollo y movilización del ejército nacional. Para llevar a cabo este proceso se requiere, primero, el apoyo de al menos dos tercios en la Cámara de Representantes, es decir, 310 de los 465 diputados, y posteriormente la aprobación mayoritaria en un referéndum popular, requisito que, según Europa Press, aún no cuenta con una base de consenso social clara.

Previo a la convocatoria de las elecciones, Takaichi manifestó la urgencia de abordar estas reformas argumentando: “Debe hacerse en este preciso momento”, posición con la que busca legitimar una amplia reconfiguración institucional en línea con la línea conservadora seguida por exlíderes como Shinzo Abe, reportó Europa Press. Aunque la población continúa discutiendo las implicaciones de abandonar el legado pacifista, el desenlace de los comicios determinará si el nuevo Ejecutivo contará con el margen parlamentario suficiente para ejecutar los cambios planteados, tanto en el plano político como en el social y militar.

La jornada de votación y el resultado final de estas elecciones anticipadas definirán el rumbo del país en una etapa que se anuncia como decisiva no solo para la directriz constitucional, sino también para la gobernabilidad y la política de seguridad nacional de Japón, según la cobertura de Europa Press.