Susana Samhan
Alcácer do Sal (Portugal), 6 feb (EFE).- Al igual que los vecinos de otras localidades portuguesas afectadas por los temporales, los vecinos de Alcácer do Sal, una de las más impactadas por la depresión Leonardo, se apresuran a limpiar y salvar todo lo que sea posible de las zonas inundadas por la subida del río Sado, antes de la llegada de la tormenta Marta.
La crecida del río, debido a las fuertes lluvias que trajo Leonardo, ha anegado las plantas bajas de los edificios en primera línea del paseo fluvial de Alcácer do Sal, e incluso hace dos días amenazó con alcanzar las primeras plantas.
El Ayuntamiento de Alcácer do Sal ha quedado impracticable al encontrarse junto al Sado, al igual que la cafetería O Cantinho da Ribeira Velha, de Amelia Caseirinho, de 71 años, que este viernes intentaba, con la ayuda de los vecinos, retirar algunas mesas y sillas.
"El restaurante, el almacén, está todo destrozado, no se va a poder aprovechar nada, la barra está partida, las máquinas unas encimas de otras, tenía tres arcones y dos frigoríficos y está todo patas arriba, todo destrozado, lleno de barro", lamentó Caseirinho, apesadumbrada, en declaraciones a EFE.
A su edad y estando sola, afirmó, va a ser complicado remontar esta situación y espera que las ayudas prometidas por el Gobierno no tarden.
Durante la conversación un vecino se acercó para preguntarle si necesitaba ayuda, mientras que otros dos sacaban del agua del río dos cabeceros de camas de madera.
Alexandra, que es asistente de operaciones en una escuela de primaria de esta localidad de poco más de 10.000 habitantes y situada en Setúbal, al sur de Lisboa, explicó a EFE que esta catástrofe ha despertado un gran sentimiento de comunidad.
Lo contó mientras descansaba con los pies al aire y las botas de agua a un lado, bajo el umbral de la puerta de una tienda de alimentación, que acabó inundada.
Ella no es dueña del local, pero, como conoce a los propietarios, se ha aproximado a ayudar a limpiar.
"Lo estamos viviendo con mucha aprensión, mucha, en mi caso el agua no llegó a mi casa, pero sí a la de los vecinos y las personas que tienen comercios aquí", indicó.
"Hemos tenido un sentimiento de comunidad muy grande -siguió-, hemos intentado ayudar en lo que se necesitara en las cosas más pequeñas, recoger basura, retirar barro, lo que fuera, dar un abrazo...".
No pensaban que el agua fuera a alcanzar hasta donde llegó y, como Alexandra recordó, fue todo "muy rápido", cuestión de horas.
Ahora intentan quitar el máximo posible de barro, sacar fuera todo lo que está estropeado y salvar el resto, para después volver a cerrar el establecimiento, "porque viene otra tempestad y no se sabe lo que puede pasar".
El ir y venir de personas de otros pueblos que acuden en automóvil a Alcácer do Sal para dejar provisiones es constante.
Desde la ventana de su vivienda, Maria Lise, una jubilada de 62 años, vigila el río y habla con su hija asomada desde el tercer piso donde vive.
Maria Lise detalló a EFE que esta vez "los embalses están muy llenos y con la lluvia el río está así, pero ya estuvo peor hace tiempo".
Esta jubilada respira aliviada de ya no vivir junto al Sado, aunque desde su ventana se puede ver.
"No tengo miedo, quizás si el embalse tuviera un problema, pero el agua va directa al mar", dijo Maria Lise, en referencia al embalse de Vale do Gaio, a 24 kilómetros de Alcácer do Sal.
La borrasca Marta comenzará a sentirse esta noche en Portugal, cuando el país todavía sufre los efectos de Leonardo, que ha dejado un muerto en Pias, cerca de la frontera con Huelva (suroeste de España), y ha provocado el desbordamiento del Duero y el Tajo en algunas poblaciones.
En Alcácer do Sal, los vecinos miran con resignación el cielo y se preparan para lo que pueda venir con Marta. EFE
(foto) (vídeo)
Últimas Noticias
El Kremlin dice que la nueva ronda de negociaciones sobre Ucrania se celebrará "pronto"
Polémica en México por video de colaboradora limpiando zapatos al presidente del Supremo
México detiene al líder de una facción del Cartel de Sinaloa acusado de tráfico de drogas
Messi se enfrentará al Barcelona ecuatoriano para cerrar gira sudamericana del Inter Miami
Vale se enfrenta a congelación de activos de 324 millones de euros por los desbordamientos en Minas Gerais
