EEUU confirma nuevos ataques contra posiciones de Estado Islámico en Siria

Militares estadounidenses ejecutaron cinco ofensivas recientes en distintas partes de Siria, alcanzando infraestructuras clave y depósitos de armamento, como parte de una estrategia coordinada con aliados para evitar que el grupo yihadista reorganice su presencia en el país

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Entre los resultados de las recientes operaciones de Estados Unidos en territorio sirio, las fuerzas militares estadounidenses informaron que atacaron infraestructura clave y depósitos de armas en puntos estratégicos, una medida que busca frustrar cualquier intento del Estado Islámico por reorganizar su presencia en el país. Según informó el medio, estos ataques coincidieron con el traspaso de control de áreas administradas previamente por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) hacia las autoridades de transición en Damasco. El objetivo de estas acciones, según fuentes militares, consiste en debilitar significativamente la capacidad operativa del grupo yihadista.

El medio consignó que el alto mando del Mando Central de EEUU (CENTCOM), Brad Cooper, afirmó en un comunicado que los ataques respondieron a una política estadounidense constante dirigida a impedir que Estado Islámico retome fuerzas en Siria. Cooper destacó: “El ataque a estos objetivos demuestra nuestro enfoque y determinación constantes para prevenir el resurgimiento de Estado Islámico en Siria”, una declaración que refuerza la visión de Washington sobre la necesidad de mantener la presión militar sobre los remanentes de la organización extremista.

De acuerdo con lo publicado, las ofensivas, desarrolladas entre el 27 de enero y el 2 de febrero, impactaron un puesto de comunicaciones, nodos de logística esenciales y varios almacenes de armamento. El medio detalló que la operación incluyó el despliegue de unas 50 municiones de precisión, lanzadas desde aviones de ala fija, helicópteros y drones, confirmando la diversidad de recursos empleados para alcanzar los objetivos.

La campaña actual se inscribe dentro de la llamada Operación Ojo de Halcón, la cual, según reportó el medio, fue anunciada el 19 de diciembre de 2025 después de un ataque del Estado Islámico contra fuerzas estadounidenses y sirias en la zona de Palmira. Esta operación, ordenada por la administración de Donald Trump, estableció procedimientos coordinados entre Estados Unidos, la coalición internacional y aliados locales, en busca de una eliminación definitiva de las capacidades militares del grupo yihadista.

Según lo descrito por el medio de comunicación, estas acciones coordinadas entre Estados Unidos y sus socios internacionales buscan no solo asegurar la derrota militar de Estado Islámico, sino también contener cualquier posibilidad de expansión futura en Siria. Brad Cooper enfatizó el papel de la cooperación internacional al declarar: “Operar en coordinación con las fuerzas de la coalición y sus aliados para garantizar la derrota definitiva de Estado Islámico hace que Estados Unidos, la región y el mundo sean más seguros”.

Además del objetivo de seguridad global, el medio expuso cómo estos ataques se desarrollan en un contexto de cambios administrativos dentro de Siria. La transferencia del control territorial de las FDS a las nuevas autoridades de transición representa una fase delicada, en la que tanto Washington como sus aliados intentan impedir que el Estado Islámico explote posibles vacíos de poder o retrocesos en la seguridad local.

De acuerdo con las informaciones aportadas por el medio, la sincronización de las ofensivas con el proceso político-administrativo en Siria busca estabilizar la región y evitar que se repitan situaciones anteriores en las que los grupos armados aprovecharon la fragmentación política para expandirse. Las fuerzas estadounidenses consideran que la persistencia del riesgo yihadista requiere una respuesta continua y adaptada a la evolución de la situación en el terreno.

El desarrollo de la Operación Ojo de Halcón, según lo reportado, muestra la continuidad de la estrategia militar estadounidense de actuar con rapidez frente a cualquier amenaza emergente vinculada al Estado Islámico. Las recientes ofensivas confirman la voluntad de Estados Unidos y sus aliados de utilizar herramientas convencionales y tecnológicas para impedir la reorganización de estructuras logísticas y operativas del grupo extremista, aportando así a la seguridad en una región marcada por tensiones y conflictos prolongados.