Trump afirma que la remodelación del Kennedy Center costará unos 169 millones de euros y que "no será derribado"

Donald Trump garantizó que el emblemático espacio cultural capitalino cerrará durante dos años por obras integrales y aseguró financiación completa, mientras artistas y políticos cuestionan el cambio de nombre que vincula su figura con John F. Kennedy

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El proceso de remodelación del emblemático Kennedy Center, con la expectativa de transformar el edificio cultural situado a orillas del río Potomac en Washington, se iniciará en julio con un cierre total durante dos años, de acuerdo con declaraciones recientes de Donald Trump. El medio informó que este cierre, que durará hasta 2027, acompaña un plan de obras estructurales que tendrá un presupuesto nominal de cerca de 200 millones de dólares, equivalentes a unos 169 millones de euros, según publicó la agencia Europa Press.

Donald Trump detalló en declaraciones a la prensa en el Despacho Oval que la intervención no conllevará la demolición del inmueble, insistiendo en que "no vamos a derribarlo". Según el mandatario, las obras mantendrán la estructura original y parte del mármol del edificio, representativo para la vida cultural de la capital estadounidense. En sus palabras: "Vamos a usar el acero, usaremos la estructura," e informó que también se mantendrán elementos de mármol existentes.

El presidente argumentó que el Kennedy Center, que ostenta una gran sala de conciertos y múltiples teatros, se encuentra en mal estado y describió problemas de seguridad: "Es algo peligroso, hay cosas cayendo de los techos". Según consignó Europa Press, Trump recalcó que durante el último año el centro ha albergado eventos relevantes, aunque el flujo constante de personas ha impedido iniciar los trabajos necesarios. El mandatario señaló que se consideró efectuar la reforma sin cerrar el edificio, pero concluyó que la calidad de los trabajos se resentiría bajo esas condiciones y defendió el cierre prolongado como la mejor vía para lograr una mejora integral.

El anuncio y la magnitud de la intervención coinciden con un contexto de agitación en el mundo artístico vinculado al centro. Según detalló Europa Press, la aprobación en diciembre de un cambio de nombre para el recinto, ahora denominado formalmente The Donald Trump and The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts, condujo a una oleada de cancelaciones de espectáculos por parte de artistas y agrupaciones, en protesta contra la creciente influencia directa de Trump en la institución.

El cambio de denominación se produjo después de que Trump destituyera a la junta directiva anterior y conformara un nuevo equipo de gestión a partir de febrero de 2025, designando además a Richard Grenell como director ejecutivo interino. La nueva directiva, presidida por el propio Trump, modificó las normas internas para restringir la capacidad de voto dentro de la junta, reduciéndola a los miembros designados por él y retirando el derecho a voto a 23 integrantes, como informó Europa Press.

La decisión de grabar el nombre de Trump junto al de John F. Kennedy en la fachada del edificio se adoptó sin el respaldo del Congreso, aunque la inscripción se materializó en el edificio solo un día después de la votación en la junta. Esta modificación aceleró el descontento y la reacción del sector cultural, con la cancelación sucesiva de funciones y conciertos previstos.

Respecto a la financiación del proyecto, Trump aseguró frente a la prensa que dispone de “total financiación”, aunque no precisó la procedencia específica de los fondos ni los mecanismos concretos para sustentar el coste total de la remodelación.

El Kennedy Center, inaugurado originalmente en 1971, se considera el principal recinto cultural de Estados Unidos, siendo escenario de eventos estatales, artísticos y diplomáticos. Por tanto, las intervenciones anunciadas y el cierre a largo plazo generan amplias repercusiones en la agenda cultural y social del país.

Europa Press consignó que la remodelación integral pretende dotar al centro de infraestructuras renovadas y condiciones óptimas para el desarrollo de las artes escénicas, con la aspiración —según las palabras de Trump— de convertirlo en “el mejor del mundo en su estilo”. El mandatario resaltó que el estado del edificio se ha deteriorado antes de sus recientes decisiones y que la actual reforma busca subsanar años de falta de mantenimiento.

Estos anuncios se conocen en paralelo a críticas relacionadas con otras iniciativas de construcción impulsadas por Trump desde su retorno a la Casa Blanca en enero de 2025. La prensa de Europa Press reportó que los trabajos eléctricos y arquitectónicos en el Ala Este de la Casa Blanca derivaron inesperadamente en la demolición completa de esa sección, con el propósito de erigir una nueva sala de fiestas. Las autoridades estadounidenses calcularon inicialmente ese coste en 200 millones de dólares, pero cifras recientes lo sitúan en torno a los 400 millones de dólares (alrededor de 338 millones de euros), lo que ha provocado cuestionamientos sobre la transparencia y gestión de recursos públicos.

En suma, la reforma del Kennedy Center y su polémica nueva denominación, así como el modo en el que se han gestionado los nombramientos y las decisiones de la junta, mantienen el debate abierto entre figuras políticas, representantes culturales y el propio sector artístico, que observa con atención las consecuencias prácticas y simbólicas que tendrá el cierre del recinto y su reapertura en 2027.