
La decisión de varios países de la región, entre ellos Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Azerbaiyán y Jordania, de asegurar a Teherán que no permitirán el uso de su territorio para posibles ataques contra Irán, ha coincidido con iniciativas diplomáticas y militares en la zona. Precisamente en este contexto, Masud Pezeshkian, presidente iraní, comunicó que instruyó a su gobierno a encaminarse hacia una negociación directa con Estados Unidos. Según consignó la prensa, las indicaciones de Pezeshkian se centran en impulsar un diálogo respetuoso y sin presiones externas, con el objetivo de abordar las solicitudes hechas por "gobiernos amigos" de la región en favor de la vía diplomática.
De acuerdo con la información divulgada por los medios, la Administración encabezada por Donald Trump intensificó en las últimas semanas las maniobras militares en Oriente Medio, sumando buques de guerra y ejercicios conjuntos con fuerzas navales israelíes como estrategia de presión sobre la república islámica. Estas acciones buscan forzar a Teherán a considerar una negociación que aborde, entre otros temas, su programa nuclear, cuestión que permanece como uno de los principales focos de las tensiones internacionales.
El anuncio presidencial, realizado por redes sociales, detalló que el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araqchi, recibió instrucciones explícitas para abrir un canal de diálogo con la Casa Blanca a condición de que el entorno de negociación garantice respeto y esté libre de "amenazas y expectativas irrazonables", según las palabras de Pezeshkian citadas en los reportes. El mandatario recalcó que la aproximación diplomática debe basarse en los principios de dignidad, prudencia y conveniencia nacional.
Los movimientos estadounidenses en la zona, reportó la prensa internacional, incluyeron la activación de patrullas navales y ejercicios de adiestramiento en colaboración con Israel, en un intento por aumentar la presión sobre Teherán y responder al desarrollo nuclear iraní. A pesar de estas acciones, gobiernos regionales como los saudíes y los emiratíes informaron a las autoridades iraníes que no facilitarán el uso de su territorio para lanzamientos militares contra Irán en escenarios de escalada.
Fuentes oficiales iraníes citadas por los medios internacionales indicaron que la respuesta de Teherán a la propuesta de negociación estadounidense se produce luego de considerar el respaldo y la mediación de gobiernos del entorno, que recomiendan una resolución negociada de las disputas en vez de la confrontación directa. Pezeshkian enfatizó en su mensaje que cualquier proceso de acercamiento pasará por el escrutinio de la seguridad y los intereses nacionales iraníes.
Según los reportes, Teherán mantiene firme la exigencia de que cualquier nuevo proceso de diálogo con Washington no implique condiciones previas contrarias a sus intereses, planteando como imprescindibles las garantías de no injerencia y la renuncia a exigencias unilaterales. Mientras persiste la incertidumbre sobre la viabilidad de una nueva ronda de conversaciones, los actores regionales y globales permanecen atentos al desarrollo de los acontecimientos, tras este anuncio que podría modificar las dinámicas diplomáticas en el Golfo y en el resto de Oriente Medio.