SEMDOR reclama que el dolor oncológico se considere una prioridad: "Condiciona la calidad de vida"

Expertos en atención médica reclaman acciones urgentes para mejorar la calidad asistencial en oncología, advierten sobre el impacto del dolor no controlado en pacientes y destacan la necesidad de políticas que prioricen detección temprana, tratamiento efectivo y atención personalizada

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El dolor irruptivo asociado al cáncer, caracterizado por episodios repentinos y severos que irrumpen sobre un nivel habitual de dolor aparentemente controlado, afecta al 59 por ciento de los pacientes oncológicos, una cifra que indica una magnitud considerable y muchas veces subestimada en la práctica clínica. Además de este tipo de dolor, las secuelas derivadas de tratamientos como la quimioterapia, en particular la neuropatía periférica inducida, representan otro desafío frecuente, cuya detección tardía puede provocar su cronificación y complicaciones adicionales. SEMDOR, la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor, solicita la inclusión prioritaria del dolor asociado al cáncer en la agenda sanitaria y expuso estas demandas en el marco del Día Mundial contra el Cáncer, celebrado el 4 de febrero, según informó el medio que dio difusión a este comunicado.

De acuerdo con SEMDOR, el abordaje del dolor debe cambiar de perspectiva: no se trata de un síntoma secundario ni tampoco de una consecuencia inevitable del cáncer. El colectivo destaca que el dolor limita no solo el acceso y adherencia a tratamientos, sino también el descanso, la movilidad, el estado de ánimo y, en conjunto, la calidad de vida de quienes lo padecen. Según consignó el medio, la evidencia científica más reciente, recogida en una revisión sistemática y metaanálisis de 2022, sitúa la prevalencia global del dolor en personas con cáncer en el 44,5 por ciento, mientras que el dolor de intensidad moderada o severa afecta al 30,6 por ciento, es decir, a aproximadamente uno de cada tres pacientes.

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El informe publicado por SEMDOR enfatiza también que, en el contexto de un reto sanitario global donde el cáncer registró cerca de 20 millones de nuevos diagnósticos y 9,7 millones de muertes en 2022, aliviar el sufrimiento ocasionado por el dolor constituye un indicador clave de calidad, equidad y atención centrada en el paciente. La organización insiste en que el estándar asistencial exige tolerancia cero al dolor tratable, evitando la normalización de situaciones intensas que sí disponen de abordajes específicos. El presidente de SEMDOR, Luis Miguel Torres, expresó: “Si aceptamos que el dolor intenso es normal en el cáncer, estamos perdiendo oportunidades terapéuticas cada día. Hay dolor inevitable, sí, pero también existe mucho dolor que se puede prevenir, detectar antes y tratar mejor. Por eso defendemos una política clara de tolerancia cero al dolor evitable”.

Tal como detalló el comunicado difundido por el medio, las recomendaciones presentadas por SEMDOR incluyen una evaluación sistemática del dolor tanto en Oncología como en Atención Primaria, incorporando la medición estructurada en cada consulta y el registro continuo de resultados para ajustar el tratamiento con agilidad. Dentro de las propuestas para mejorar el manejo del dolor, figuran la puesta en marcha de circuitos rápidos de derivación y coordinación entre especialidades, un manejo específico del dolor neuropático y del dolor irruptivo, además de iniciativas formativas y de comunicación clínica para reducir temores y derribar barreras que obstaculizan la atención eficaz.

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En línea con la campaña internacional del Día Mundial contra el Cáncer 2025-2027 bajo el lema ‘United by Unique’, SEMDOR sostiene que el cuidado debe basarse en la individualización, prestando atención a las diferencias de cada paciente y de cada tipo de dolor. El planteamiento considera que el dolor no se manifiesta de igual modo en los distintos tipos de lesiones, como pueden ser el dolor óseo asociado a metástasis, la neuralgia quirúrgica, el dolor neuropático o el irruptivo, por lo cual el abordaje debe adaptarse a cada caso.

El medio informó que SEMDOR subraya que un control adecuado del dolor no busca únicamente aumentar la medicación, sino mejorar el tratamiento, optimizando la combinación entre intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, anticipando las crisis y facilitando la coordinación interdisciplinar. Según manifestó el presidente de la entidad, “Un dolor bien controlado permite comer, dormir, moverse, adherirse a tratamientos y vivir con mayor dignidad”.

Este conjunto de demandas y propuestas se enmarca dentro de una política de atención personalizada que, según recalcó SEMDOR en sus declaraciones al medio, no solo responde a la evolución científica, sino también a la necesidad de ofrecer una atención más humana y adaptada a las necesidades particulares de cada persona afectada por el cáncer. La organización reitera que la detección temprana, el tratamiento efectivo y el acompañamiento individualizado son elementos que deben convertirse en ejes de las políticas públicas para reducir el sufrimiento evitable y garantizar la calidad asistencial en el ámbito oncológico.