Reino Unido dará competencias al Ejército para responder ante drones tras duplicarse los incidentes

El gobierno británico amplía la autoridad militar para neutralizar aeronaves no autorizadas tras un fuerte incremento de incursiones cerca de bases, además impulsa inversiones y nuevos protocolos con el objetivo de reforzar la seguridad nacional ante amenazas emergentes

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El gobierno del Reino Unido registró 266 incidentes con drones cerca de instalaciones militares durante el último año, cantidad que representa el doble de los ocurridos en 2024, año en el que se contabilizaron 126 episodios similares. Este aumento ha llevado a implementar una serie de medidas para reforzar la seguridad nacional y adaptar la respuesta del país ante amenazas tecnológicas emergentes. Según informó la BBC, el Ejecutivo británico otorgará al ejército mayores competencias para neutralizar aeronaves no autorizadas que representen un peligro en proximidad a bases o infraestructuras estratégicas.

De acuerdo con la información divulgada por la cadena británica, el ministro de Defensa, John Healey, indicó que la duplicación de drones no autorizados evidenció la transformación de las amenazas a la seguridad nacional. El funcionario expresó en redes sociales: "La duplicación del número de drones no autorizados cerca de instalaciones militares de Reino Unido en el último año pone de manifiesto la naturaleza cambiante de las amenazas a las que nos enfrentamos". En seguimiento a esta advertencia, Healey precisó que las Fuerzas Armadas británicas tendrán ahora "mayores poderes" para derribar drones considerados peligrosos en las inmediaciones de instalaciones militares.

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La respuesta gubernamental también contempla un incremento de la inversión en tecnología antidron, con la finalidad de mejorar la capacidad de detección y reacción ante este tipo de artefactos. El ministro Healey detalló que Londres ya triplicó los recursos destinados a desarrollar tecnologías especializadas que posibilitan desactivar o inutilizar drones intrusos. Los protocolos vigentes establecen que los militares cuenten con herramientas adecuadas para desviar drones de sus trayectorias o interrumpir sus sistemas de posicionamiento global (GPS), evitando así que estos dispositivos accedan a zonas restringidas o representen riesgos para la seguridad operacional y la integridad del personal.

Estos procedimientos, que inicialmente abarcan localizaciones militares, podrían ampliarse próximamente a instalaciones civiles como aeropuertos, con el propósito de extender las capacidades de defensa y respuesta frente a eventuales incursiones de drones en áreas sensibles. La evolución de la amenaza ha impulsado al gobierno a considerar la extensión de estos principios de actuación más allá del ámbito estrictamente militar.

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El aumento de incidentes con drones no se limita al territorio británico, sino que refleja una tendencia observada en Europa. Una serie de incursiones protagonizadas por drones y aeronaves rusas hacia finales del último verano provocó una mayor preocupación en el flanco este del continente. Según la BBC, estos hechos favorecieron la aceleración del desarrollo de nuevos protocolos y capacidades por parte de países europeos para mitigar los riesgos derivados del uso de tecnologías aeronáuticas no tripuladas.

En medio de este contexto, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, informó sobre el lanzamiento de una iniciativa continental destinada a consolidar un "muro antidrones" en las fronteras orientales. Según reportó la BBC, este proyecto busca proporcionar protección frente a potenciales amenazas mediante la integración de tecnologías avanzadas, con la posibilidad de extender dicho sistema a toda la Unión Europea y reforzar así la defensa antiaérea frente al avance de la tecnología dron.

El gobierno del Reino Unido, en sintonía con la tendencia europea, avanza en la creación de nuevos protocolos y en la actualización de las capacidades de sus Fuerzas Armadas para hacer frente a escenarios que involucran aeronaves no autorizadas, priorizando la protección tanto de sus infraestructuras estratégicas como de su población. Las autoridades británicas continúan evaluando la evolución de las amenazas y la eficacia de las medidas implementadas, ajustando la estrategia en función de los desafíos tecnológicos y de seguridad detectados en el entorno nacional e internacional.