La OMS pide integrar la salud mental en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas

Millones de personas enfrentan sufrimiento psicológico y exclusión social por dolencias poco visibles, advierte la Organización Mundial de la Salud, que reclama fortalecer la atención psicosocial ante el estigma, la discriminación y la falta de asistencia adecuada

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El reciente informe global presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la ayuda oficial destinada a combatir las enfermedades tropicales desatendidas (ETD) experimentó un descenso del 41 por ciento entre 2018 y 2023, una reducción que pone en riesgo los logros conseguidos en la lucha contra estos padecimientos. Según difundió la OMS, esta caída financiera puede incrementar el impacto negativo de las ETD sobre las familias y comunidades, que ya afrontan un gasto estimado en 33.000 millones de dólares al año por salarios no percibidos y pagos directos relacionados con estas enfermedades. En este escenario, la entidad enfatiza la urgencia de incorporar la atención psicosocial y la salud mental en los programas para abordar de manera integral el sufrimiento experimentado por millones de personas afectadas.

En el contexto del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, la OMS pidió a los gobiernos reforzar la inclusión de la salud mental en las estrategias nacionales destinadas a erradicar las ETD, para asegurar que quienes padecen estas afecciones no sean marginados ni queden excluidos. De acuerdo con la información divulgada por la OMS, más de 1.000 millones de personas en el mundo padecen ETD y una cifra similar vive con trastornos de salud mental. Tal como detalló la agencia, la discriminación, las ideas erróneas sobre el contagio y la falta de atención psicológica contribuyen a profundizar el estigma y la exclusión social enfrentadas por estas personas.

La OMS identificó a quienes padecen ETD asociadas a discapacidades físicas o desfiguración como leishmaniasis cutánea, lepra, filariasis linfática, micetoma o noma, dentro de los colectivos más expuestos a la discriminación y al estigma. La organización argumentó que estos grupos presentan mayores tasas de depresión, ansiedad y conductas suicidas frente a la población general o quienes sufren otras enfermedades crónicas. Según reportó la OMS, la ausencia de asistencia y apoyo en sus comunidades agrava la situación, dejando sin cobertura psicológica a numerosos afectados.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó que combatir las enfermedades tropicales desatendidas implica afrontar no solo los patógenos sino también el sufrimiento humano derivado del estigma y la desesperanza. Según citó la organización, “La verdadera erradicación implica liberar a las personas no solo de la enfermedad, sino también de la vergüenza, el aislamiento y la desesperación que con demasiada frecuencia la acompañan”.

Ante esta problemática, la OMS anunció la publicación de su primera guía internacional dedicada a abordar la salud mental y el estigma entre quienes viven con ETD, destinada a responsables de servicios de salud. El documento reúne intervenciones fundamentadas en la evidencia científica, con orientaciones para promover el bienestar mental, identificar y evaluar trastornos mentales en pacientes con ETD, gestionar y tratar estas afecciones, y reducir el estigma tanto a nivel individual como comunitario y de los sistemas sanitarios. Según consignó la OMS, la guía busca orientar a los sistemas de salud y a los profesionales en la identificación y abordaje de estos desafíos, tradicionalmente ausentes en la atención primaria dirigida a las ETD.

En el marco de la campaña global por el Día Mundial de las ETD, liderada por la OMS en conjunto con una coalición de organizaciones socias, se subrayó que el control y eventual eliminación de estas enfermedades representa uno de los retos sanitarios más asequibles y una de las apuestas de mayor retorno para la salud mundial. De acuerdo con los datos recogidos por la OMS, un total de 58 países eliminaron al menos una ETD, incluyendo a naciones de diferentes continentes como Brasil, Jordania, Níger y Fiji, lo que según la entidad demuestra que el objetivo de alcanzar los 100 países sin ETD para el año 2030 resulta alcanzable.

A pesar de estos avances, la OMS advirtió sobre la tendencia decreciente de la financiación internacional, subrayando que el retroceso de la asistencia podría comprometer el progreso global. Las enfermedades tropicales desatendidas, según especificó la organización, permanecen asociadas a la pobreza y a contextos de exclusión, motivo por el cual requieren respuestas integrales que vayan más allá del tratamiento biomédico y contemplen los componentes psicosociales vinculados al estigma.

La reducción de apoyo financiero internacional se percibe como un desafío significativo que, de no corregirse, podría derivar en una mayor vulnerabilidad de los países afectados y en la prolongación del sufrimiento de quienes viven con ETD. Frente a este panorama, la OMS insiste en la necesidad de fortalecer tanto la ayuda internacional como la implementación de políticas sanitarias que consideren la salud mental.

La entidad concluyó que la atención a las enfermedades tropicales desatendidas demanda no solo intervenciones médicas, sino también una estrategia social y psicológica capaz de romper el círculo de discriminación y exclusión, sumando esfuerzos tanto a nivel global como local para garantizar que nadie quede relegado en el avance hacia el control y la eliminación de estos padecimientos.