
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, transmitió recientemente a dirigentes de Qatar y Pakistán el agradecimiento de Teherán por el respaldo recibido durante la escalada de tensiones con Estados Unidos. En sus conversaciones, remarcó el compromiso de su gobierno con vías diplomáticas y destacó que Irán aboga por el diálogo si la otra parte muestra una voluntad auténtica de negociación, estableciendo así el marco en el que se desarrolla la creciente crisis con Washington. Según reportó la agencia estatal IRNA, el gobierno iraní ha intensificado sus contactos diplomáticos con países de la región con el propósito de evitar un conflicto armado y frenar el incremento de actividades militares estadounidenses cerca de sus fronteras.
De acuerdo con la información publicada por IRNA, las llamadas del presidente Pezeshkian al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, estuvieron orientadas a discutir la situación regional y las posibilidades de reducir las tensiones. Durante estos intercambios, el líder iraní recalcó que su país mantiene una postura basada en el respeto mutuo y la aplicación del derecho internacional, subrayando que busca resultados mutuamente beneficiosos y se opone abiertamente al inicio de guerras o conflictos. Pezeshkian reiteró que las hostilidades en la zona no resultan favorables para ninguna de las partes implicadas y que, a juicio de su gobierno, el camino adecuado pasa por el cese de acciones provocadoras y el inicio de un proceso real de diálogo.
En paralelo al esfuerzo presidencial, señalaba IRNA, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, se ha comunicado en las últimas horas con homólogos de diferentes países de Medio Oriente y alrededores. Entre los estados contactados figuran, además de Qatar y Pakistán, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Turquía. El titular de la diplomacia iraní se desplazará este viernes a Ankara para sostener discusiones directas sobre el rumbo de los acontecimientos y la amenaza que representa el despliegue de una decena de buques estadounidenses en la región.
La agencia IRNA indicó que una de las preocupaciones centrales expuestas por Araqchi a sus interlocutores se centra en el peligro de una escalada militar y la necesidad de gestionar la crisis de manera responsable, poniendo atención a las consecuencias para la seguridad de toda la región. Estas gestiones diplomáticas buscan convencer a los actores regionales de la importancia de la moderación y el diálogo como estrategias prioritarias ante la amenaza de una intervención armada estadounidense, que sigue latente después de que Washington anunciara su intención de forzar avances en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, advirtiendo sobre posibles represalias militares si no se produce un acuerdo.
Durante el intercambio con las autoridades de Qatar y Pakistán, el presidente Pezeshkian manifestó su reconocimiento por el apoyo que, en sus palabras, ha sido “constante y fraternal”, al tiempo que emplazó a Washington a abandonar las medidas que puedan ser interpretadas como provocaciones o amenazas, y a demostrar con hechos su compromiso con la negociación. Según subrayaba IRNA, la posición oficial de Teherán remarca una preferencia hacia la diplomacia “digna”, entendida como un proceso donde prevalecen el respeto y la no injerencia, y se remarca que Irán no da la bienvenida a escenarios de confrontación militar.
En cuanto a los movimientos estadounidenses, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, declaró que contempla la opción de mantener conversaciones en los próximos días con las autoridades iraníes, aunque no renuncia a la amenaza de recurrir a la fuerza militar, como evidencia el envío de una flota compuesta por aproximadamente diez buques de guerra. Según detalló el medio y recogió IRNA, la administración estadounidense mantiene la presión diplomática y militar con el fin de obtener concesiones en materia nuclear. Washington vincula el posible diálogo a la adopción previa de determinadas condiciones por parte de Teherán y sostiene que el despliegue militar en la zona representa un mecanismo de presión para encauzar el proceso negociador.
La intensificación de los contactos de Irán con países árabes y no árabes del entorno cobra especial relevancia en el contexto de la creciente tensión, pues estos gobiernos ocupan posiciones estratégicas en la región. La diplomacia iraní destacó ante estos interlocutores los riesgos de una confrontación directa y la importancia de evitar acciones que puedan desencadenar un conflicto más amplio. Según afirmó la agencia IRNA, la ronda de conversaciones diplomáticas incluyó la advertencia de que cualquier escalada afectaría significativamente a la estabilidad de la región, por lo que resulta prioritario priorizar el uso de herramientas diplomáticas y buscar salidas negociadas.
Al interior de los contactos mantenidos, tanto presidenciales como a nivel del Ministerio de Exteriores, la delegación iraní subrayó su voluntad de cooperar sobre la base de principios internacionales y gubernamentales que favorezcan la paz y la seguridad regional. En todos los foros consultados y, especialmente, en la comunicación con Ankara, el énfasis se mantuvo en la promoción de un entorno de cooperación y en la transmisión de un mensaje contrario a la injerencia externa o al uso de la fuerza como herramienta primaria de resolución de diferencias.
IRNA puntualizó que la agenda diplomática iraní se estructura en torno al denominado “diálogo digno”, postura con la que el gobierno busca sentar las bases de relaciones internacionales sostenidas en el respeto y en el beneficio compartido. Esta línea discursiva fue reiterada durante los contactos presidenciales con los líderes regionales, en los que Pezeshkian defendió que Irán ha mantenido históricamente una política exterior opuesta al inicio de guerras y que mantiene intacto su rechazo a los conflictos, apelando a la comunidad internacional a actuar en consecuencia para preservar la estabilidad.
El cuadro general, según las informaciones reunidas por IRNA, muestra a Irán intensificando su actividad diplomática como respuesta al aumento de la amenaza militar estadounidense. El objetivo inmediato es lograr que la región y los propios Estados Unidos reduzcan la hostilidad y abran verdaderas vías para una negociación basada en el derecho internacional y el respeto recíproco, en el contexto de una movilización militar que añade tensión a unas negociaciones ya de por sí complejas. Las conversaciones multilaterales celebradas por el presidente Pezeshkian y el ministro Araqchi han contribuido, según evalúa la fuente, a mantener líneas abiertas de comunicación y a reiterar el rechazo iraní al recurso a la fuerza como respuesta al desacuerdo diplomático.
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