Irán tacha de "error estratégico" que la UE designe a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista

El gobierno persa rechaza la resolución europea y advierte sobre posibles consecuencias para el continente, mientras acusa a Bruselas de actuar bajo presión de Washington y Tel Aviv, y subraya su papel en la estabilidad regional según fuentes oficiales

Guardar

El gobierno iraní ha advertido sobre las consecuencias negativas para Europa tras la decisión de la Unión Europea de declarar a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. Según medios iraníes citados por la agencia de noticias Mehr, las autoridades persas señalaron que la medida podría generar un impacto serio en el continente ante una hipotética escalada militar en la región, aumentando los precios de la energía y afectando los intereses europeos. Esta reacción se produce después de que los ministros de Exteriores de los Veintisiete países miembros de la UE alcanzaran un acuerdo político para incluir a la organización paramilitar iraní en la lista de grupos terroristas, según reportó el medio Mehr.

De acuerdo con la información difundida por dicha agencia, Abbas Araqchi, ministro de Exteriores de Irán, calificó la decisión de “grave error estratégico” y acusó a los países europeos de incurrir en “una flagrante hipocresía”. Producto de la medida, Araqchi consideró que Europa está “avivando las llamas” en Oriente Medio, al tiempo que criticó la supuesta falta de acciones frente al “genocidio de Israel en Gaza” mientras la UE actúa con rapidez en temas relacionados con Irán. El funcionario expresó, en mensajes publicados en redes sociales y recogidos por diversos medios, que la decisión de Bruselas buscaba “ocultar que Europa es un actor en grave declive”.

Araqchi subrayó que la actual postura europea resulta “profundamente perjudicial” para los intereses del continente, en particular si ocurriera una “guerra total” en la zona. Según el funcionario, una intervención militar estadounidense en la región tendría “efectos colaterales” que alcanzarían a los países europeos, en especial por el incremento de los costos energéticos en situaciones de conflicto. “Los europeos merecen algo mejor que lo que sus gobiernos tienen para ofrecer”, añadió Araqchi, de acuerdo con declaraciones recogidas por Mehr.

Las Fuerzas Armadas de Irán también se manifestaron oficialmente respecto a la resolución europea. Según reportó Mehr, el Estado Mayor del Ejército calificó la medida como “irresponsable” y “carente de toda racionalidad”, además de señalar que responde ciegamente a las directrices de Estados Unidos y del gobierno israelí. Según el pronunciamiento militar citado por Mehr, la decisión de la Unión Europea constituye una muestra de hostilidad hacia la nación iraní, sus fuerzas armadas y su soberanía. El texto difundido por los mandos castrenses persas sostiene que la resolución representa “una clara violación de las leyes y regulaciones internacionales, la Carta de las Naciones Unidas y el principio de respeto a la soberanía nacional”.

La reacción del Estado Mayor fue aún más crítica al cuestionar directamente los motivos de la Unión Europea. “¿Cómo puede la Unión Europea, con total descaro, acusar a una poderosa institución antiterrorista para complacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, líderes mundiales del terrorismo?”, expusieron en referencia a las políticas internacionales impulsadas por Washington y Tel Aviv.

Las autoridades iraníes insistieron en la importancia de la Guardia Revolucionaria en el combate contra grupos radicales. Entre los argumentos presentados, mencionaron la lucha liderada por la institución militar contra agrupaciones como Estado Islámico y la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán. Estos antecedentes demostrarían, a juicio del gobierno persa, el papel relevante de la Guardia Revolucionaria para la estabilidad y la seguridad regional.

La decisión adoptada por la Unión Europea se materializó después de intensas negociaciones internas. Tal como detalló Mehr, el consenso fue posible luego de que Francia, que inicialmente presentaba reservas, y España, que hasta el día anterior no había expresado apoyo, aceptaron respaldar la calificación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista. Este cambio allanó el camino para que los Veintisiete acordaran incluir a la organización dentro de la lista europea de terrorismo.

Paralelamente, el gobierno israelí manifestó su respaldo a la nueva postura de la Unión Europea. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, calificó la decisión de "importante" e "histórica", señalando que representa "un duro golpe" a la legitimidad del "régimen asesino y opresor" de Irán. Saar afirmó que “el principal actor en la propagación del terror y el debilitamiento de la estabilidad regional ha sido llamado por su nombre” y sostuvo que la designación permitirá perseguir y criminalizar las actividades de la Guardia Revolucionaria en territorio europeo. Según Saar, esta decisión afectará económicamente a la organización iraní, que ostenta control sobre una parte significativa de la economía nacional, y envía un mensaje de respaldo a quienes en Irán reclaman mayores libertades políticas y sociales.

El anuncio oficial de la resolución europea estuvo a cargo de la Alta Representante para Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas. En declaraciones recogidas por Mehr y otros medios, Kallas informó que los países de la UE finalmente alcanzaron una posición común sobre la designación de la Guardia Revolucionaria como organización terrorista, en el contexto de una política de presión internacional sobre Irán.

El contexto de la decisión europea se enmarca en un aumento de las tensiones entre Irán y los países occidentales, que citan preocupaciones sobre el papel regional del gobierno iraní y su aparato represivo. Según reportó Mehr, la inclusión de la Guardia Revolucionaria en la lista de terrorismo implica nuevas restricciones, posibles sanciones financieras y mayor presión política sobre la República Islámica, mientras las autoridades en Teherán anticipan repercusiones que podrían trasladarse al continente europeo en términos energéticos y de seguridad regional.

El gobierno y las fuerzas militares iraníes insisten en que la resolución europea responde a presiones externas y contradice principios básicos del derecho internacional, cuestionando la legitimidad y el trasfondo de la medida promovida desde Bruselas. Mientras, en el plano internacional, la decisión aumenta la distancia entre Irán y la Unión Europea, al tiempo que refuerza la alianza de posiciones entre el bloque europeo, Estados Unidos e Israel respecto a la política de seguridad en Medio Oriente.