
La directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), María Jesús Lamas, subrayó la posición ventajosa que tiene España en cuanto a la generación de evidencia clínica apoyada en bases de datos reales, con la infraestructura de BIFAP, sistema que agrupa 20 millones de historias clínicas procedentes, mayoritariamente, de la atención primaria. Esta declaración sirve de contexto para el debate actual respecto al real decreto sobre Evaluación de Tecnologías Sanitarias que ultima el Ministerio de Sanidad. Según consignó el medio fuente, Farmaindustria expresó su expectativa de que la nueva normativa conduzca a un modelo de evaluación sanitario único en todo el territorio nacional.
Durante una jornada organizada por Farmaindustria, la presidenta de la patronal, Fina Lladós, afirmó que la implantación del real decreto representa una oportunidad no solo para que España se coloque en la vanguardia de la evaluación sanitaria, sino también para reducir la duplicidad de procesos entre las comunidades autónomas y agilizar los procedimientos. Lladós señaló que la existencia de una única evaluación a nivel nacional contribuiría a minimizar la repetición de análisis en los diferentes territorios, incrementando así la velocidad y eficiencia en la adopción de nuevos tratamientos y tecnologías.
El medio fuente destacó que Lladós contextualizó la situación recordando la entrada en vigor, hace un año, del Reglamento Europeo de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. A juicio de la dirigente, este cambio normativo supuso un punto de inflexión y abrió nuevas posibilidades de mejora para el sistema sanitario español. Desde la implementación de las evaluaciones europeas de medicamentos oncológicos y terapias avanzadas, existen actualmente trece procesos de evaluación en curso en España. Según reflejó Farmaindustria en palabras de su presidenta, los resultados iniciales son positivos y permiten extraer aprendizajes para mejorar su funcionamiento continuo.
De acuerdo con lo publicado, Lladós también puso de relieve el papel de la inteligencia artificial en la transformación del sector farmacéutico. Según sus declaraciones, el uso creciente de herramientas basadas en inteligencia artificial favorece el descubrimiento de nuevas moléculas y optimiza la precisión en el desarrollo de tratamientos. Esto incrementa las posibilidades de respuesta ante enfermedades para las que hasta ahora no existía solución. “Somos más precisos y los modelos que tenemos nos permiten hacer una mejor ciencia y avanzar más rápido”, afirmó la presidenta de Farmaindustria, según reportó el medio fuente.
La jornada contó además con la intervención de César Hernández, director general de Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y Farmacia. Hernández advirtió que la eficacia del real decreto dependerá en gran medida de la disponibilidad de recursos. Según sus declaraciones recogidas en el medio fuente, la mera existencia de una normativa no garantiza la transformación del proceso evaluador si no se acompaña de una financiación y estructura adecuadas. Hernández defendió que tanto la administración como la sociedad deben proporcionar los medios materiales y humanos necesarios para que el nuevo mecanismo sea funcional. Insistió en la necesidad de recursos no solo en cantidad, sino también en calidad y especialización, con el objetivo de que la evaluación tecnológica se convierta en un elemento central y eficientemente integrado en el engranaje del sistema sanitario.
En relación con los desafíos tecnológicos, María Jesús Lamas explicó que, a pesar del avance en infraestructuras, la utilización efectiva de sistemas como BIFAP depende de resolver cuestiones estructurales, especialmente la falta de profesionales cualificados. La directora de la AEMPS indicó que el potencial de BIFAP para apoyar la investigación y la evaluación de tecnologías sanitarias podría verse limitado en el corto plazo por estos problemas de personal. Según sus palabras, recogidas por el medio fuente, para desplegar plenamente las capacidades de BIFAP se necesita tanto la aprobación definitiva del real decreto como inversiones adicionales en recursos humanos e infraestructuras.
Durante la jornada, Hernández recalcó que el verdadero logro no consistirá en una evaluación tecnológicamente avanzada pero poco accesible, sino en construir un sistema que agilice la toma de decisiones y abra el acceso a las innovaciones sanitarias. Según el representante ministerial, la centralidad de los recursos específicos y dedicados será clave para que la evaluación tecnológica aporte beneficios tangibles en la práctica clínica.
De acuerdo con los testimonios recogidos por la fuente original, tanto responsables institucionales como representantes del sector subrayaron la relevancia de los cambios normativos en curso y la necesidad de apoyarlos con dotaciones presupuestarias, capital humano especializado e infraestructuras tecnológicas robustas. Las expectativas de que España pueda liderar la evaluación sanitaria europea dependen, señalaron, de la aplicación efectiva y coordinada de estas herramientas y de la colaboración entre las administraciones, los profesionales y la industria.
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