NRC pide fondos "urgentes" para los refugiados rohingyas en los campos de Bangladesh tras un incendio

Miles de desplazados se han quedado sin hogar por las llamas que arrasaron el mayor asentamiento rohingya en Bangladesh, mientras la asistencia internacional, afectada por recortes, es insuficiente para sostener a las comunidades a largo plazo

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El acceso a servicios básicos para la comunidad rohingya de Cox’s Bazar enfrenta una situación crítica tras el último incendio, que arrasó con cientos de viviendas y dejó a miles en necesidad urgente de refugio. Según detalló Europa Press, más de 2.000 personas se vieron directamente afectadas luego de que unas 400 chabolas quedaran reducidas a cenizas dentro del principal asentamiento para esta población apátrida en Bangladesh, donde residen cerca de un millón de refugiados. El incendio, registrado el martes en los bloques D2, D3 y D4, se extendió velozmente debido a la inflamabilidad de los materiales con los que están construidas las viviendas, agravando la ya precaria situación de los desplazados.

La organización Norwegian Refugee Council (NRC) solicitó de inmediato apoyo financiero internacional para atender esta emergencia, subrayando la urgentísima necesidad de incrementar los fondos destinados a la población rohingya asentada en los campamentos de Ujiya y Teknaf, cerca de la frontera con Birmania. Según consignó Europa Press, la ONG recalcó que los recortes en la cooperación internacional han reducido notablemente la capacidad de respuesta ante catástrofes como la ocurrida, exponiendo a la comunidad a amenazas constantes como la escasez alimentaria, incendios y lluvias intensas. Un portavoz de NRC sostuvo: “Pedimos a la comunidad internacional que aumente urgentemente los fondos para poner en marcha proyectos más seguros que permitan dar refugio a estas personas”.

Europa Press informó que, en diciembre de 2024, el gobierno interno de Bangladesh aprobó un plan para la construcción de refugios semipermanentes en los campos. No obstante, ese proyecto se suspendió al anunciarse nuevos recortes presupuestarios en enero de 2025, dejando a miles de familias residiendo en estructuras de materiales fácilmente combustibles y sin posibilidad de acceder a una vivienda más segura. “Las familias merecen dignidad y seguridad, y el apoyo global es necesario para ello”, remitió la fuente a Europa Press.

Entre las recomendaciones que NRC compartió, se encuentra la implementación de medidas de prevención y seguridad reforzadas, así como la formación de los residentes en técnicas para hacer frente a emergencias similares. Las propuestas, según reiteró la organización en Europa Press, incluyen la instalación de cortafuegos, la mejora de los sistemas de alerta temprana, la capacitación de voluntarios en apoyo a los bomberos y la promoción de prácticas seguras para cocinar dentro de las viviendas, reduciendo el uso de fuego en entornos cerrados. Estas acciones, según la ONG, mitigarían el riesgo de futuros incendios y reducirían el impacto devastador que tienen sobre la vida y los bienes de la comunidad.

El incendio también destruyó diez centros educativos y, como explicó un portavoz a Europa Press, la incertidumbre sobre si los niños podrán reanudar sus estudios ha aumentado la preocupación entre las familias. Además, las llamas provocaron la pérdida de documentos personales y de la mayor parte de las posesiones de los afectados. La mayoría ha logrado encontrar refugio temporalmente con familiares o vecinos en otras secciones del campo, pero la reconstrucción de sus hogares no parece factible a corto plazo debido a la magnitud de los daños y la falta de recursos materiales y humanos para restaurar las áreas arrasadas.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) también se pronunció sobre las consecuencias del incendio. Según reportó Europa Press, si bien no se registraron víctimas mortales, la OIM describió “daños extensos” en la infraestructura del asentamiento. Entre los recursos afectados se superan las 160 instalaciones destinadas al acceso a agua, saneamiento e higiene, incluidas letrinas y dos mezquitas. Las autoridades de la OIM destacaron que el fuego ha comprometido la estabilidad del terreno en la ladera donde se concentra gran parte del campamento, perjudicando la red de drenaje y otras infraestructuras públicas, lo que incrementa los obstáculos para el acceso y los riesgos de erosión.

Lance Bonneau, jefe de misión de la OIM en Bangladesh, expuso a Europa Press que los incendios en campamentos de alta densidad poblacional tienen impactos que trascienden la pérdida de bienes materiales, pues afectan la continuidad de los servicios básicos y agravan la vulnerabilidad de los refugiados. “Nuestro objetivo es salvar vidas, preservar la dignidad y garantizar que los que se han visto afectados reciban la ayuda que necesitan de forma rápida y segura para que las familias puedan volver lo antes posible a tener un sentido de la normalidad”, sostuvo Bonneau citado por Europa Press.

El historial de incidentes similares en Cox’s Bazar refleja una amenaza persistente. En 2021, otro gran incendio obligó al desplazamiento interno de aproximadamente 45.000 personas, según recogió Europa Press. La situación obliga a ONG y agencias internacionales a mantener y fortalecer los mecanismos de respuesta rápida, a pesar de la presión que implica la reducción de fondos para la asistencia humanitaria global.

Europa Press indicó que la sostenibilidad de la ayuda y la resiliencia de las comunidades refugiadas de Cox’s Bazar dependen de la respuesta coordinada entre las organizaciones humanitarias y el respaldo continuo de la comunidad internacional. Las exigencias de seguridad, la restauración de servicios básicos, la reconstrucción de viviendas y la recuperación del acceso a la educación centran ahora los esfuerzos de los actores presentes en la zona, en un entorno donde la escasez de recursos y la saturación de los campos aumentan los desafíos cotidianos para las familias rohingya desplazadas.