La Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi denuncia una redada en casa de su hermano en el noreste de Irán

Organizaciones de derechos humanos alertan sobre el recrudecimiento de medidas represivas en Irán, luego de que la Fundación Narges denunciara allanamientos, incomunicación prolongada y preocupaciones por el estado físico de disidentes bajo custodia en Mashhad

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Un testimonio reciente de una persona liberada del Centro de Detención de Inteligencia de Mashhad da cuenta de que el estado físico de Narges Mohammadi y de su colega activista Pooran Nazemi resulta motivo de preocupación, sobre todo ante el riesgo que implica la persistente falta de atención médica y las enfermedades preexistentes de Mohammadi. Según informó el medio, la Fundación Narges ha manifestado su alarma frente a la situación y reitera el pedido de que las autoridades garanticen la atención y liberen a la galardonada con el Premio Nobel de la Paz, quien permanece incomunicada tras más de 40 días de detención, a pesar de que la orden judicial que autorizaba su arresto ha caducado.

De acuerdo con la información recogida por la Fundación Narges, fuerzas de seguridad llevaron a cabo una redada en la vivienda del hermano de Mohammadi, ubicada en Mashhad, al noreste de Irán. El medio detalló que este procedimiento surge en un contexto de presión intensificada contra los familiares de la activista. La organización difundió un comunicado en redes sociales en el que subraya la escalada represiva ejercida por las autoridades iraníes sobre los allegados de Mohammadi, quien enfrenta dificultades legales y lleva semanas sin acceder a visitas familiares o representación legal ni tener contacto telefónico.

Según consignó el medio, la detención de Mohammadi data de principios de diciembre, cuando fue arrestada durante un acto en memoria del abogado Josrou Alikordi, muerto en circunstancias aún sin aclarar. En ese operativo, al menos 39 personas cayeron bajo custodia, incluido el hermano de Alikordi, Yavad Alikordi. Pese a que Mohammadi había recibido en diciembre de 2024 una liberación provisional basada en motivos médicos autorizados por la Fiscalía de Teherán, no ha vuelto a acceder a ese beneficio. En la secuencia de eventos, su familia también denunció previamente que las autoridades le negaron atención médica durante prolongados periodos, pese a su frágil estado cardíaco.

La Fundación Narges sostiene que Mohammadi tiene antecedentes de problemas cardíacos y ha padecido múltiples infartos, además de haber sido sometida a cirugía de emergencia en 2022. La organización informa que la activista fue privada de tratamiento hospitalario durante más de dos meses, situación denunciada en octubre y posteriormente reconocida cuando la Fiscalía de Teherán permitió su liberación temporal por razones de salud. Desde que fue excarcelada de manera provisional, allegados de Mohammadi han advertido reiteradamente acerca del riesgo de su reingreso en prisión.

El medio explica que la Premio Nobel ha enfrentado condenas en cinco procesos judiciales acumulando sentencias que suman un total de 31 años de encarcelamiento, la mayoría impuestas por su participación en las protestas contra el código de vestimenta vigente en Irán y por expresar repetidas veces su apoyo a las movilizaciones motivadas por la muerte de Mahsa Amini. Mohammadi ha pasado casi dos décadas en centros penitenciarios y sus antecedentes de salud agravan los señalamientos de la Fundación Narges en cuanto a la negativa sistemática de las autoridades iraníes a garantizar sus derechos fundamentales.

La Fundación demanda la liberación inmediata e incondicional no solo de Mohammadi sino de "todos los presos políticos" en el país, según publicó el medio. La organización denuncia que la detención de la activista se mantiene pese a la expiración del plazo legal de un mes y denuncia además que la acusan de "cooperar con el Gobierno israelí", un cargo que el entorno de Mohammadi rechaza y considera fundado en motivaciones políticas.

El medio detalla que los registros en la casa de la familia de Mohammadi podrían formar parte de una estrategia estatal para presionar al entorno de figuras disidentes. Desde que se reactivó la represión, familiares y colegas de la activista han percibido una escalada en los operativos, incrementando la preocupación por la integridad de Mohammadi y de otros detenidos vinculados con el movimiento social que reclama reformas políticas y respeto a los derechos de las mujeres en Irán.