Investigado el dueño de una mini central hidraúlica que provocó la muerte de aves protegidas en Palencia

Las autoridades iniciaron diligencias tras la denuncia de Ecologistas en Acción, quienes alertaron a la Guardia Civil sobre el peligro de la instalación para especies salvajes en Torquemada y confirmaron la ausencia de medidas que eviten accidentes mortales

Guardar

Una denuncia presentada por Ecologistas en Acción al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil motivó la apertura de una investigación contra el propietario de una línea eléctrica asociada a una mini central hidráulica en Torquemada, Palencia. Según informó la Guardia Civil, la actuación tuvo lugar tras la alerta sobre el riesgo que suponía la instalación para la fauna silvestre, y específicamente por la ausencia de sistemas destinados a evitar accidentes letales de aves protegidas en la zona.

El medio consignó que la investigación se dirige contra un hombre de 60 años, señalado como presunto responsable de un delito contra la flora y la fauna por no haber implementado dispositivos de protección en el tendido eléctrico de su propiedad. La denuncia, promovida por Ecologistas en Acción, hizo hincapié en el peligro que representaba la estructura para las especies que habitan o atraviesan la localidad de Torquemada, en particular para las aves protegidas que frecuentan la comarca.

Agentes del Seprona, tras recibir la denuncia, se presentaron en el lugar donde la instalación eléctrica opera en conexión con la mini central hidráulica. Durante su inspección, los efectivos localizaron el cadáver de un ejemplar de ratonero común, confirmando que la línea eléctrica carecía de los mecanismos necesarios para evitar accidentes de fauna. Esto evidenció la ausencia de dispositivos de protección homologados que, de acuerdo con la normativa ambiental vigente, resultan obligatorios en áreas con sensibilidad ecológica y presencia de especies protegidas.

La Guardia Civil detalló que, ante la magnitud del riesgo y las pruebas recabadas en el lugar, se procedió a realizar las diligencias correspondientes, abriendo investigación contra el titular de la línea. Se indicó que los hechos pueden constituir una infracción penal por el supuesto delito contra el entorno natural, dada la repercusión que infraestructuras no acondicionadas pueden tener sobre la fauna local.

El caso resalta la importancia del cumplimiento de la legislación que exige medidas de protección en las instalaciones eléctricas situadas en entornos naturales, con el objetivo de prevenir la mortalidad de aves y otros animales. Según publicó la Guardia Civil, es frecuente que asociaciones ambientalistas como Ecologistas en Acción colaboren activamente alertando sobre casos donde las infraestructuras humanas suponen un peligro para el ecosistema.

La línea eléctrica investigada forma parte de la red privada vinculada a la mini central hidráulica operada por el propietario imputado. La carencia de elementos disuasorios y de protección, tales como balizas, sistemas anticolisión o aislamiento de los conductores eléctricos, favorece el riesgo de electrocuciones y colisiones mortales entre la fauna. El hallazgo del ratonero común sin vida durante la intervención policial se interpretó como una evidencia clara del impacto que estas carencias pueden ocasionar.

De acuerdo con la información proporcionada, la falta de adecuación a las normas establecidas para la protección de la fauna puede acarrear consecuencias legales severas para los responsables de las instalaciones, más aún en casos donde se producen efectos comprobables, como la muerte de animales protegidos. Los procedimientos iniciados podrían derivar en la obligación de adoptar medidas correctoras, sanciones económicas y, en determinados casos, responsabilidades penales.

El medio apuntó que las actuaciones continúan, y que la investigación busca determinar el alcance completo de los posibles daños ocasionados a la biodiversidad en la zona de Torquemada, así como el grado de responsabilidad del titular de la instalación eléctrica.