
Frente a la proximidad del examen MIR 2026, una médica sorda que participará en la convocatoria expuso su preocupación ante la incertidumbre sobre las adaptaciones que se le realizarán durante la prueba, así como detalles organizativos aún desconocidos, según detalló FIAPAS. Esta situación, agravada por la obligación de trasladarse a Madrid para realizar el examen en la sede del Ministerio de Sanidad —debido a que opta por el turno de discapacidad y solicitó ampliación de tiempo—, ha incrementado el nivel de estrés de la aspirante, quien lamentó la imposibilidad de contar con el apoyo de familiares o personas cercanas en un momento que considera decisivo para su futuro profesional, informó la Confederación Española de Familias de Personas Sordas (FIAPAS).
De acuerdo con FIAPAS, las barreras estructurales para los médicos con discapacidad auditiva persisten tanto en las pruebas selectivas como en el entorno laboral sanitario. La organización señaló que las adaptaciones de accesibilidad durante los exámenes no deberían percibirse como un privilegio ni como una concesión excepcional, sino como una condición básica para garantizar la igualdad de oportunidades para todos los candidatos. El medio también resaltó la dificultad para acceder a información clara sobre estas adaptaciones, lo que en muchos casos añade una presión adicional a los aspirantes sordos.
En el marco de la actual convocatoria, FIAPAS recopiló testimonios de dos médicos con sordera —una de ellas aspirante y otro ya residente— con el objetivo de analizar la equidad y accesibilidad real del proceso. Coincidieron en que la carencia de información y estrategias específicas para su situación genera preocupación y puede agravar el impacto psicológico del examen. La médica aspirante denunció que el traslado forzoso para realizar el examen incorpora un elemento de desigualdad que contribuye a acentuar el aislamiento de los candidatos con discapacidad auditiva respecto al resto de sus compañeros.
Según publicó FIAPAS, el médico residente consultado se refirió a la necesidad constante de justificar ante los demás las adaptaciones que requiere. Expresó que siente el llamado "síndrome del impostor", manifestado en dudas sobre si realmente merece las condiciones especiales asignadas, o si estas lo sitúan en un plano injusto con relación a sus colegas. "A veces aparece el síndrome del impostor, con pensamientos como '¿realmente merezco esta ampliación de tiempo?' o 'no tengo por qué tener más tiempo que mis compañeros, esto es injusto'", declaró el joven médico a FIAPAS.
Ambos profesionales también detallaron las dificultades asociadas a la comprensión de las instrucciones durante las pruebas, dado que la modalidad del examen puede requerir ajustes físicos en el aula —como la ubicación en primera fila— y la intervención de personal a cargo que esté informado de las necesidades específicas de los aspirantes sordos. El residente relató que dependía de la notificación adecuada a los vigilantes sobre su sordera, para asegurar así que le hablaran de manera clara y directa.
FIAPAS señaló que la problemática se extiende más allá del proceso selectivo, afectando directamente al entorno laboral sanitario. Ambos médicos manifestaron la escasa información y formación en los hospitales sobre las necesidades de las personas sordas, la naturaleza de las adaptaciones que requieren, y los modos adecuados de comunicación en estos casos. "Los hospitales no siempre tienen información suficiente sobre nuestras necesidades, qué adaptaciones requerimos o cómo comunicarse con nosotros. Aún queda mucho camino por recorrer", advirtió el médico residente, según consignó FIAPAS.
El miedo a ser percibido como diferente o a no cumplir con los criterios de excelencia exigidos en el sector sanitario representa otra barrera, reportó FIAPAS. Debido a esta percepción, solicitar adaptaciones en el entorno profesional puede volverse un proceso complejo y desalentar que los trabajadores con discapacidad auditiva accedan a los recursos disponibles. La candidata a la actual convocatoria subrayó que, si bien considera que puede desarrollar una carrera médica exitosa si se le proveen las condiciones adecuadas, la necesidad de esforzarse en doble medida para alcanzar los mismos logros que el resto de sus compañeros actúa como un factor desmotivante. Afirmó: "Sé que puedo ser una gran médica si tengo las adaptaciones necesarias. Lo difícil es tener que hacer un esfuerzo doble para llegar al mismo sitio que los demás".
FIAPAS también recordó la importancia de revisar los modelos de aplicación de las adaptaciones, con el objetivo de evitar que estas medidas especiales se conviertan en una nueva fuente de dificultades para las personas beneficiarias. El organismo instó a que tanto los exámenes de acceso como los procesos de formación especializada del sistema sanitario español avancen hacia una accesibilidad plena. La entidad remarcó que estos procesos deberían convertirse en modelos de inclusión, reflejando la diversidad y la representatividad de toda la sociedad.
A pesar de los obstáculos mencionados, los médicos consultados por FIAPAS alentaron a otras personas con sordera a perseguir estudios y carreras en Medicina, enfatizando la capacidad de afrontar retos y la importancia de solicitar apoyo sin sentirse avergonzados. "Eres igual de capaz que cualquiera. Hay más barreras que superar, sí, pero no debe dar vergüenza pedir apoyo", destacaron los testimonios recogidos por la organización.
FIAPAS insistió en la necesidad de seguir visibilizando estos desafíos y potenciar la formación y sensibilización en los entornos hospitalarios como elemento clave para garantizar condiciones equitativas tanto en los procesos de acceso como en la práctica profesional diaria de las personas sordas en el ámbito sanitario.