
La atención pública se centró en el atuendo del presidente en funciones de Perú, José Jerí, durante sus reuniones con el empresario chino Zhihua Yang. Jerí acudió a los encuentros vestido con capucha y gafas de sol, lo que desató inquietud entre los parlamentarios y la ciudadanía respecto a la transparencia y legalidad de sus acciones. El mandatario abordó estas inquietudes al asegurar que tales elecciones de vestimenta, unidas al hecho de haber asistido acompañado por su escolta oficial, no constituyen señal de ilícito, y defendió que en los videos publicados se observa que en todo momento estuvo respaldado por su equipo de seguridad. Según consignó el medio, Jerí sostuvo que acudir así solo generó confusión, insistiendo en que sus actos no deben interpretarse como ilegales.
De acuerdo con la información publicada, el Congreso peruano sometió a Jerí a una extensa sesión de tres horas, motivada por una moción de censura promovida a raíz de la difusión de videos que muestran al presidente ingresando de modo discreto, con vestimenta poco habitual, a un restaurante de cocina sino-peruana, conocido como chifa, propiedad de Zhihua Yang. Tales visitas ocurrieron fuera de la agenda oficial y con uso del vehículo presidencial, generando cuestionamientos en el seno parlamentario y en la opinión pública. Jerí reconoció en este contexto que sus acciones constituyeron un “error de forma”, aunque recalcó que “el error no es delito”.
El medio informó que el mandatario explicó que la naturaleza de los obsequios recibidos por parte de Zhihua Yang, como cuadros valorados entre 100 y 250 soles (aproximadamente de 25 a 64 euros) y caramelos, no constituye acto ilícito. Jerí detalló que acudió a la tienda del empresario con la intención de comprar, pero que su anfitrión no permitió el pago, considerando la entrega de los artículos como un gesto de cortesía. Jerí argumentó que este tipo de presentes son habituales para figuras públicas y que interpretarlos como prueba de actos indebidos “distorsiona” la realidad de los encuentros que cualquier autoridad puede tener con ciudadanos o empresarios en el ejercicio de sus funciones.
Según la cobertura, el presidente se refirió a las circunstancias del encuentro en el chifa, diciendo que solo se habló acerca de la celebración del Día de la Amistad entre Perú y China. Agregó que ni él ni su interlocutor tocaron temas empresariales ni abordaron asuntos relacionados con reaperturas de negocios que involucren intervenciones de su parte. Mencionó, además, que se le invitó a visitar China, oportunidad que rechazó como ha hecho en ocasiones anteriores, insistiendo en su negativa a aceptar tales propuestas. Jerí afirmó que lamenta la “serie de suspicacias” originadas por sus movimientos y vestimenta, pero defendió la legalidad de sus acciones y el hecho de actuar acompañado de su seguridad oficial.
La prensa peruana hizo públicas las imágenes de las visitas en diciembre, lo que llevó a Jerí a admitir que se encontró con Zhihua en tres ocasiones durante las semanas precedentes, pero negó cualquier irregularidad en tales reuniones. En su intervención en el Congreso, sostuvo: “El error es haberme apersonado y generar incertidumbre cuando fui de la manera en que fui al chifa. Admito el error y ello ha generado una serie de suspicacias que yo lamento mucho y que admito, pero el error no es delito”.
Entre quienes figuraron en uno de los encuentros con Jerí y Yang, el medio reportó la presencia de Ji Wu Xiaodong, una persona procesada por tráfico ilegal de madera. Jerí se refirió a este asunto aclarando que desconocía las actividades de los allegados de su anfitrión y declaró: “Yo no puedo conocer todas las actividades que realizan los amigos de quien era mi amigo”, en alusión a Zhihua Yang.
Durante la sesión parlamentaria, Jerí reiteró que quien tuviera intenciones de realizar acciones ilícitas normalmente evitaría la presencia de agentes de seguridad, subrayando que acudió con su escolta en todo momento. El mandatario expresó su rechazo a lo que describió como intentos de “distorsionar actos comunes” como acudir a un restaurante o realizar compras, defendiendo que las muestras de cortesía propias de la cultura política o empresarial no deberían interpretarse como evidencia de irregularidad.
La controversia surgió luego de que, a finales de diciembre, la prensa nacional difundiera las grabaciones que capturaron al presidente ingresando furtivamente al local cerrado de Zhihua en Lima, hecho que desencadenó el actual proceso parlamentario. Los vídeos, según Jerí, corroboran la ausencia de gestiones ilegales o de favorecimientos en materia de contratos o licitaciones. A lo largo de su intervención, el presidente en funciones de Perú reiteró su posición de que los errores de protocolo y las atenciones recibidas no configuran delito ni evidencian actos de corrupción, aceptando haber originado “confusión e intranquilidad” pero desvinculando sus acciones de cualquier ilicitud.
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