Atem Simón Mabior
Yuba, 20 ene (EFE).- La escalada militar creciente en Sudán del Sur de las últimas semanas ha puesto al país al borde de la guerra civil, después de que los grupos armados de la oposición, partidarios del ex vicepresidente arrestado Riek Machar, hayan abierto varios frentes en alianza con otros grupos contra las tropas del Gobierno del actual presidente, Salva Kiir.
El portavoz militar de la oposición, Peter Lam Gabriel, confirmó la existencia de una nueva alianza que abarca a todas las facciones antigubernamentales, lo que incluye al Frente Unido, el Frente de Salvación Nacional y el movimiento del general Stephen Buai, trabajando en plena coordinación para "derrocar al régimen" y establecer un Gobierno civil "que refleje la voluntad popular".
Esta nueva alianza opositora tomó la semana pasada el control de una zona estratégica cercana a la ciudad oriental de Bor, capital del estado de Jonglei, situada a 150 kilómetros de Yuba y vital para las rutas de suministros que conectan los estados del centro y el este del país.
De forma simultánea y a más de 250 kilómetros de Bor, la oposición también atacó la ciudad de Kapoeta, en el estado del sureste Ecuatoria Oriental, lo que provocó el desplazamiento de miles de civiles.
Todo parece indicar que los movimientos militares continuarán, pues fuentes de seguridad del Gobierno de Yuba informaron a EFE de su intención de asegurar y reforzar el perímetro Bor, mientras que el portavoz opositor instó a los miembros del Ejército a "unirse a las filas de la resistencia" e hizo un llamamiento a los ciudadanos para que se mantengan alejados de emplazamientos militares, indicando que "las próximas batallas tendrán como objetivo áreas estratégicas".
Este avance sobre el terreno es el primero que permite a la oposición tomar el control de zonas consideradas bastiones del Gobierno en los estados de Ecuatoria Oriental y Jonglei; y dentro del Ejecutivo se teme el progreso de los rebeldes por el sur del país.
La Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Sudán del Sur advirtió de una escalada de "violencia catastrófica" y expresó su preocupación por los ataques aéreos indiscriminados de las fuerzas gubernamentales y la creciente movilización de milicias.
Además, el director de la Organización de Empoderamiento Comunitario para el Desarrollo, Edmond Yakani, advirtió de que las alianzas entre grupos armados y la frustración en las filas del ejército gubernamental, debido al retraso en el pago de salarios y las altas tasas de reclutamiento forzoso, hacen que la posibilidad de una "guerra a gran escala" siga siendo "muy real".
Yakani pidió diálogo político urgente entre las partes para evitar la desintegración del Estado y la intensificación de la violencia.
Lo sucedido en lo que va de año 2026 es tan sólo el último repunte de una escalada de violencia étnica y lucha por el poder político en la que Sudán del Sur lleva inmerso desde marzo de 2025, cuando la milicia Ejército Blanco, antigua aliada de la oposición, atacó una guarnición gubernamental en la ciudad septentrional de Nasir, a lo que el Gobierno reaccionó culpando a Machar, por entonces vicepresidente, al que suspendió de su cargo y puso bajo arresto domiciliario.
Poco antes, ya había habido tensiones entre ambos grupos después de que Kiir relevara de sus cargos a varios ministros y altos funcionarios vinculados a Machar, lo que fue denunciado como un incumpliento del Acuerdo de Paz con el que ambos líderes pactaron repartirse el poder.
En 2018, las distintas fuerzas que lideraron la independencia del país pero que luego se dividieron en una guerra interna, alcanzaron un frágil acuerdo de paz que puso fin a un lustro de combates bajo las promesas de realizar un censo, adoptar una constitución y celebrar elecciones.
Sin embargo, ninguna de estos tres objetivos se ha cumplido en todos estos años.
A finales de 2025, ya en plena oleada de violencia, el Gobierno inició los preparativos para celebrar las primeras elecciones generales del país en diciembre de 2026, incumpliendo la promesa de aprobar previamente una constitución alegando bloqueo político.
Aunque el Gobierno defiende que las elecciones representan una "fase de transición crucial" hacia la estabilidad del Estado y el fortalecimiento institucional, estas se enfrentan a un rechazo generalizado por parte de la oposición, que las interpreta como un intento del presidente Kiir para excluirla del proceso político aprovechando el procesamiento de Machar.EFE
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