Jaime León
Teherán, 20 ene (EFE).- Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se encuentran en uno de sus momentos más tensos cuando se cumplen este martes 45 años de la liberación de los 52 rehenes de la embajada estadounidense en Teherán, una crisis cuya sombra aún acecha a los mandatarios del país norteamericano.
Estudiantes islámicos asaltaron la embajada de EE.UU. en Teherán el 4 de noviembre de 1979 y secuestraron a 52 funcionarios estadounidenses durante 444 días para exigir la extradición del sah Mohamad Reza Pahlaví, derrocado por la revolución que encabezó el ayatolá Ruholá Jomeiní y dio lugar a la República Islámica.
Esta crisis desencadenó una tensión entre ambos países que aún perdura y que parece tener difícil solución, tal y como han mostrado los eventos de las últimas semanas cuando se vislumbró la posibilidad de un ataque estadounidense contra suelo iraní.
El propio presidente Donald Trump recordó hace unos días uno de los episodios de esa crisis en referencia a la operación militar en la que Estados Unidos capturó al mandatario venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero en Caracas.
"No tuvimos un (presidente) Jimmy Carter estrellando helicópteros por todas partes”, dijo Trump en una entrevista con el diario New York Times para alabar el éxito de su misión.
Hacía referencia a la fallida operación “Garra de Águila” que tenía como objetivo rescatar a los secuestrados del 24 de abril de 1980 y en la que fallaron cuatro de los ocho helicópteros enviados, y uno de ellos se estrelló, lo que costó la vida a ocho soldados estadounidenses.
Jomeiní aseguró que la misión estadounidense había sido detenida en un “acto de Dios”, mientras que Carter perdió las elecciones de 1980, entre otros motivos por la crisis con la recién fundada República Islámica.
De hecho, los 52 rehenes estadounidenses fueron liberados el 20 de enero de 1980, minutos después de que Ronald Reagan jurará el cargo como nuevo presidente estadounidense tras imponerse a Carter en las elecciones.
La liberación de los rehenes se cerró en los llamados Acuerdos de Argelia, en unas negociaciones llevadas a cabo en este país del norte de África.
Entre otros puntos, las dos partes acordaron que Estados Unidos no intervendría política o militarmente en los asuntos internos de Irán, así como que descongelaría activos del país persa y levantaría levantaría sanciones económicas contra Teherán, que pagaría por su parte a Washington deudas pendientes.
Un acuerdo que más allá de la liberación de los rehenes nunca se llegó a implementar y no solucionó la naciente enemistad entre los dos países.
Grandes Tensiones
Las tensiones entre Teherán y Washington perviven hasta hoy y en los últimos días Trump y el líder supremo iraní, Alí Jameneí, han cruzado acusaciones y amenazas en medios de las protestas que han sacudido el país persa.
Trump amenazó con intervenir si se producían más muertes de manifestantes en las protestas que comenzaron hace tres semanas por la caída del rial y que pronto se tornaron en clamor pidiendo el fin de la República Islámica.
Las autoridades iraníes sitúan la cifra de muertos en “varios miles de personas”, mientras que oenegés en el exterior las sitúan en 3.428.
Más tarde, Trump puso la línea roja en la ejecución de manifestantes, algo que no ha sucedido hasta ahora.
Jameneí desafió a Trump el sábado al calificarle de “criminal” y le responsabilizó de la muerte de “varios miles de personas” durante unas protestas de las que acusó a Estados Unidos e Israel.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán aseguró que las protestas que han sacudido el país “fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán”, y acusó a Trump de intervenir “personalmente”.
“Estados Unidos debe rendir cuentas”, sentenció Jameneí.
Trump recogió el guante del clérigo y aseguró en una entrevista con Politico que “es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán” que acabe con los casi 37 años de mandato del líder supremo.
El estadounidense acusó a Jameneí de “la destrucción total del país y del uso de la violencia a niveles nunca antes vistos” con la muerte de “miles de personas para mantener el control”.
Más tarde, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, advirtió de que cualquier acción contra Jameneí equivaldría a “una guerra total”, temiendo quizás un intento por repetir la captura de Maduro. EFE