Agricultores alertan de la entrada ilegal de melón de Brasil en Canarias y avisan de que acudirán a la Fiscalía

Productores de Canarias advierten sobre la introducción de fruta sudamericana que se comercializa como española, denuncian un riesgo para la seguridad alimentaria y la economía local, y planean llevar pruebas ante las autoridades para exigir una investigación exhaustiva

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Productores de Canarias han señalado que cuentan con pruebas que pretenden presentar ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y posteriormente ante la Fiscalía, sobre la presunta importación irregular de melón de origen brasileño al archipiélago, operación que se habría realizado etiquetando la fruta como si fuera española. Según informó la Asociación de Trabajadores de la Tierra Canaria (Atratican), la investigación que impulsan tiene por objetivo exigir que las autoridades indaguen las consecuencias de estas prácticas, dado que consideran que representan un riesgo para la salud pública, el medio ambiente y la economía local.

De acuerdo con el comunicado difundido por Atratican, la preocupación se extiende ante la proximidad de la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, bloque integrado por varios países latinoamericanos, lo que podría facilitar, en opinión de la asociación, que este tipo de ilícitos se multipliquen. El medio reseñó que desde 1987, mediante una orden ministerial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la entrada de melón desde países ajenos al territorio europeo se mantiene prohibida en Canarias, con el fin de resguardar la situación fitosanitaria local y evitar la introducción de plagas.

Los agricultores señalaron que el presunto fraude operaría a través de la importación de melón brasileño a la península ibérica, donde se procedería a un cambio de envases y al reemplazo del etiquetado, así como la manipulación de registros de trazabilidad, para presentarlo como producto español. Una vez realizada esta transformación documental, la fruta se trasladaría a Canarias y se comercializaría como si fuera cultivada en España. Según publicó la asociación, este método ya se habría utilizado anteriormente con otras frutas como el aguacate y la piña tropical.

Atratican destacó que estas acciones suponen una competencia desleal que pone en desventaja a los productores locales, que sí cumplen con la normativa fitosanitaria y trazabilidad del país. Entre los daños señalados, se identifica la posibilidad de introducir plagas y enfermedades agrícolas en el archipiélago, el impacto en la seguridad alimentaria —pues, según indican, algunas producciones extracomunitarias emplean pesticidas y fitosanitarios no permitidos en la Unión Europea—, y una distorsión en los precios del mercado, que afecta directamente a los pequeños agricultores del sector.

Según detalló la organización, los hechos podrían constituir delitos contra la salud pública, falsificación documental, vulneración de la propiedad industrial y delitos ambientales. Productores afectados transmitieron a Atratican que la introducción de partidas de melón de Brasil bajo etiquetas falsas implica un riesgo considerable, y argumentan que el seguimiento administrativo de los balances de masas de las explotaciones agrarias permitiría verificar si los volúmenes vendidos como “producto local” se corresponden con la superficie y rendimiento realmente declarado por las empresas.

En respuesta a la situación, los agricultores planean desplegar una campaña informativa en redes sociales para alertar a la población canaria sobre los riesgos asociados a la entrada de frutas procedentes de países donde puede existir un mayor riesgo sanitario, según difundió el medio. El objetivo sería sensibilizar sobre el impacto que estas prácticas pueden tener no solo para la salud de los consumidores, sino también para la estabilidad del trabajo agrícola en las islas.

Además, Atratican manifestó su coincidencia con los productores en que el control efectivo de estas operaciones ilícitas requiere tanto compromiso político como recursos adecuados. La asociación señaló que existen mecanismos viables para controlar la trazabilidad y el origen real de los productos que se venden como locales, y que, si se ponen en práctica adecuadamente, resulta posible contener estas prácticas y proteger tanto la producción agrícola canaria como la integridad del mercado.

Por último, la organización reiteró que la prohibición de importar melón de fuera de Europa en Canarias, en vigor desde hace más de tres décadas, respondió a la necesidad de proteger la agricultura insular frente a amenazas fitosanitarias y económicas. Atratican sostiene que la vigilancia de las autoridades y la acción coordinada entre los sectores público y privado serán claves para evitar que estas situaciones se repitan o se agraven con la llegada de nuevos acuerdos comerciales internacionales.