Un estudio revela que la degradación forestal "altera" el papel ecológico de los carroñeros en bosques tropicales

La investigación confirma que en ambientes tropicales deteriorados disminuye la diversidad de vertebrados que eliminan restos animales, predomina la acción de especies oportunistas y el proceso de descomposición se acelera, alertan expertos de la Universidad de Alicante

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En ambientes forestales secos del sur de Ecuador, el consumo de carroña por especies como el zorro de Sechura puede representar cerca de la mitad de los casos observados en zonas degradadas, lo que señala un cambio en la dinámica ecológica de estos ecosistemas. Según detalló la Universidad de Alicante en un comunicado, un equipo científico ha documentado la transformación de las comunidades de vertebrados carroñeros en estos hábitats, como resultado de la degradación de los bosques tropicales. Este trabajo, publicado en la revista ‘Biodiversity and Conservation’, constituye una de las primeras evaluaciones cuantitativas del funcionamiento de estos grupos en los bosques secos tropicales, un ecosistema gravemente amenazado a escala mundial.

El medio Universidad de Alicante indicó que el estudio, liderado por el investigador Adrian Orihuela-Torres del Departamento de Ecología de la UA, consistió en la monitorización de 60 carroñas situadas en diferentes estados de conservación. Se emplearon cámaras de fototrampeo para registrar la actividad de los animales carroñeros. La investigación identificó trece especies de vertebrados carroñeros: seis mamíferos, seis aves y un reptil, con estimaciones que sugieren al menos diecisiete especies podrían estar involucradas en este proceso.

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Los datos obtenidos evidenciaron que los bosques mejor conservados albergan una comunidad de animales carroñeros más diversa. Hasta once especies distintas se detectaron en estos entornos, incluyendo aves como el buitre rey (‘Sarcoramphus papa’) y la urraca coliblanca (‘Cyanocorax mystacalis’). Estos hallazgos contrastan con áreas degradadas, donde la comunidad resulta simplificada y dominada por especies oportunistas, especialmente el zorro de Sechura (‘Lycalopex sechurae’).

De acuerdo con lo publicado por la Universidad de Alicante, el ritmo de desaparición de la carroña también muestra diferencias significativas según el estado de conservación del bosque. En áreas catalogadas como seminaturales, la descomposición completa podía superar los tres días. En cambio, en zonas degradadas el consumo total de los restos animales se producía en uno o dos días, lo que ilustra una aceleración del proceso de descomposición en estos ambientes.

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El equipo científico aclaró que, aunque la eficiencia funcional de los sistemas degradados parece mantenerse en cuanto a la eliminación de restos animales, esta eficiencia se basa en una comunidad menos compleja y potencialmente menos estable a largo plazo. “Algunas funciones ecológicas pueden mantenerse pese a la pérdida de biodiversidad, aunque sustentadas por comunidades más simples y potencialmente menos estables a largo plazo”, explicó Orihuela-Torres, según consignó la Universidad de Alicante.

Además, el artículo señala que los vertebrados carroñeros (aves, mamíferos y reptiles que consumen animales muertos) resultan esenciales para los bosques tropicales, ya que aceleran la descomposición de la materia orgánica, reciclan nutrientes y contribuyen a reducir la propagación de agentes patógenos. Sin embargo, advirtió el propio autor principal, su comportamiento y función ecológica permanecen poco estudiados en los bosques secos neotropicales.

En relación al papel de los hábitats mejor preservados, el mismo artículo subraya que estos lugares actúan como refugio para especies sensibles y amenazadas, incluyendo varias endémicas de la región tumbesina, que se extiende entre Ecuador y Perú. El equipo de investigación documentó por primera vez el comportamiento carroñero en zarigüeyas del género Marmosa dentro de estos bosques, lo que representa una aportación nueva respecto al conocimiento sobre la ecología alimentaria de estos pequeños marsupiales.

El equipo de la Universidad de Alicante advirtió que la eficiencia aparente observada en las áreas degradadas no constituye evidencia de resiliencia ecológica, sino una reorganización hacia comunidades más homogéneas dominadas por especies flexibles y oportunistas. Según la universidad, este proceso se encuentra vinculado a la pérdida histórica de grandes depredadores y a la transformación del paisaje derivada de actividades humanas.

En cuanto a las implicaciones del estudio, los autores destacan la importancia de conservar bosques con buena estructura, de manera que no solo se garantice la protección de la biodiversidad, sino también la preservación de la complejidad y la estabilidad de los procesos ecológicos que sostienen estos ecosistemas. El grupo de trabajo responsable de esta investigación incluyó a científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche, la Universidad de Granada, y la Universidad Técnica Particular de Loja de Ecuador, según reportó la Universidad de Alicante.