Dinamarca niega haber acordado dialogar sobre la adquisición estadounidense de Groenlandia

El jefe de la diplomacia danesa afirma que el grupo creado para buscar acuerdos con Estados Unidos y Groenlandia descartó avanzar en cualquier negociación sobre una eventual cesión de la isla, una idea considerada como "impensable" por Copenhague

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Lars Lokke Rasmussen, ministro de Exteriores de Dinamarca, afirmó que su país, junto a Groenlandia, aseguró que el grupo de trabajo establecido con Estados Unidos no planea negociar sobre la posible anexión del territorio ártico, postura que Copenhague considera “impensable”. Según declaró Rasmussen en una entrevista transmitida por la cadena pública DR y difundida por varios medios internacionales, el grupo de trabajo fue creado tras una reciente reunión entre representantes estadounidenses, daneses y groenlandeses en la Casa Blanca, a la que asistieron el vicepresidente estadounidense JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, la ministra de Exteriores de Groenlandia Vivian Motzfeldt, y el propio Rasmussen.

De acuerdo con lo reportado por las agencias y tal como publicó la cadena pública danesa, Rasmussen insistió en que tanto Groenlandia como Dinamarca concuerdan plenamente en mantener su soberanía y no consideran viable ceder el territorio a Estados Unidos. El jefe de la diplomacia danesa subrayó que, durante la reunión, miró “directamente a los ojos” de los altos funcionarios estadounidenses y “coincidió en estas cosas” respecto a la defensa de la integridad territorial. “Estados Unidos debe respetar las ‘líneas rojas’ del Reino de Dinamarca, que establecen que Estados Unidos no debe poseer Groenlandia. Por lo tanto, el grupo de trabajo acordado por estadounidenses, groenlandeses y daneses no continuará las conversaciones sobre la anexión de Groenlandia”, precisó Rasmussen según citó la cadena DR.

El ministro danés enfatizó que la intención de Washington de abrir conversaciones técnicas sobre la adquisición de Groenlandia, anunciada públicamente horas antes por la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no tiene cabida en el marco acordado por los tres gobiernos. Leavitt comunicó que el grupo de trabajo mantendría “conversaciones técnicas sobre la adquisición de Groenlandia”, lo cual sería uno de los puntos prioritarios de la Administración Trump en la agenda bilateral, esperando reuniones periódicas cada dos o tres semanas. Rasmussen confirmó únicamente la periodicidad de los encuentros, pero negó que esté en discusión la soberanía de la isla.

El medio DR detalló que, tras la anunciada formación del grupo de trabajo de alto nivel para gestionar las diferencias sobre el futuro de Groenlandia, el ministro danés reiteró que la responsabilidad de Dinamarca es “asegurar que el deseo del presidente estadounidense de ser propietario de Groenlandia no se cumpla”, aludiendo directamente al interés declarado por Donald Trump y su administración. Calificó como “contrario a todas las normas internacionales” cualquier intento de control estadounidense sobre la isla semiautónoma.

Durante la entrevista, Rasmussen explicó que la creación del grupo de trabajo representa un intento por buscar “una solución común” a las discrepancias existentes con Washington, pero dentro del marco de respeto a la soberanía sobres lo que denominó las “líneas rojas” del Reino de Dinamarca. El ministro subrayó que, en el escenario de que las reuniones futuras muestren diferentes posturas por parte de Estados Unidos, esos encuentros quedarían reducidos a una serie de reuniones “muy, muy breves”.

La Agencia de Noticias Europa Press recogió que el ministro de Exteriores argumentó que no existe necesidad de que Estados Unidos obtenga el control de Groenlandia, ni para satisfacer intereses estadounidenses ni para responder a desafíos de seguridad a largo plazo en la región del Ártico. Rasmussen defendió la posibilidad de una colaboración en materia de seguridad que no implique el cambio de soberanía, y sostuvo que esta visión es compartida tanto en Dinamarca como en Groenlandia.

La polémica se intensificó después de que la portavoz de la Casa Blanca sostuviera en rueda de prensa que la administración Trump continuará promoviendo su “prioridad” de adquirir Groenlandia. “Pero el presidente (Trump) ha dejado bastante clara su prioridad: quiere que Estados Unidos adquiera Groenlandia”, puntualizó Leavitt, de acuerdo con los registros recogidos por medios daneses.

El origen de este nuevo cruce diplomático entre Copenhague y Washington se remonta a la iniciativa impulsada por el vicepresidente estadounidense JD Vance, quien promovió la conformación del grupo de trabajo junto al secretario de Estado Rubio, el ministro de Exteriores danés Rasmussen y la ministra groenlandesa Motzfeldt. Pese al anuncio oficial del miércoles sobre la cooperación tripartita, el desacuerdo sobre los términos y el alcance de las reuniones persiste.

En sus declaraciones reproducidas por DR y otros medios, Rasmussen no ocultó su preocupación por el renovado interés estadounidense en Groenlandia, manifestando que se percibe un deseo persistente del presidente norteamericano. Reiteró que “ni en Dinamarca, ni en Groenlandia” existe voluntad para una compraventa o cesión del territorio, postura respaldada por la normativa internacional vigente, según defendió.

El funcionario apuntó que cualquier planteamiento estadounidense contrario a la soberanía danesa y groenlandesa sobre la isla no solamente será rechazado sino que limitará la continuidad del diálogo. El medio DR concluyó que, mientras subsista la presión estadounidense para plantear la adquisición, tanto el gobierno danés como el groenlandés mantienen cerrada cualquier posibilidad de negociación en torno a la cesión de Groenlandia.