
El jefe del Estado Mayor del Ejército de Malí reafirmó la determinación de las Fuerzas Armadas en la vigilancia y neutralización de grupos armados que operan en diversas regiones del país, luego de ataques recientes contra sospechosos en Koulikoro y Ségou. Según informó Europa Press, las autoridades militares confirmaron que la Fuerza Aérea llevó a cabo una serie de bombardeos contra lo que denominaron “posiciones terroristas” localizadas al oeste de la ciudad de Kayes, en el marco de una intensificación de las operaciones militares de los últimos meses.
De acuerdo con el comunicado difundido en redes sociales y citado por Europa Press, los bombardeos se realizan como respuesta al bloqueo impuesto por la rama de Al Qaeda en el Sahel sobre el abastecimiento de combustible a Bamako, la capital. Esta restricción, que comenzó en septiembre de 2025, constituye un cerco con el objetivo de debilitar a la administración militar y ha desencadenado múltiples ataques contra convoyes escoltados por efectivos del Ejército, según consignó el medio.
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El medio Europa Press detalló que la rama de Al Qaeda que opera en la zona, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), se atribuye los principales ataques a los convoyes militares encargados del traslado de combustible. El bloqueo afecta directamente a la llegada de recursos desde países limítrofes, y persigue aumentar la presión contra la junta militar en el poder. Estos incidentes han alterado la seguridad sobre los principales corredores de suministro hacia Bamako y han forzado al ejército nacional a incrementar sus operaciones en el oeste del territorio maliense.
Además, según reportó Europa Press, el ejército no ofreció información sobre víctimas ni especificó si los objetivos alcanzados en los bombardeos pertenecían directamente al JNIM, aunque situó la acción en el contexto de la lucha contra el denominado terrorismo en la región. Las operaciones han mantenido en alerta tanto a las autoridades como a los pobladores de Kayes, así como de las regiones aledañas.
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El contexto político en Malí continúa vigente bajo una administración militar, asentada tras los golpes de Estado que tuvieron lugar en agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos encabezados por Assimi Goita, quien ocupa el cargo de presidente de transición. Según resume Europa Press, el gobierno militar ha impulsado una reorientación de sus alianzas internacionales, con un acercamiento manifiesto a Moscú y un distanciamiento respecto a Francia y otros aliados occidentales tradicionales.
La presión ejercida por los grupos vinculados a Al Qaeda se ha centrado, especialmente, en atacar el suministro logístico que sostiene el funcionamiento de la capital y la operatividad de los militares. El bloqueo, de carácter sostenido durante varios meses, ha puesto a prueba las capacidades logísticas de la junta y su habilidad para restablecer rutas seguras para insumos básicos, especialmente el combustible, un recurso estratégico tanto para la economía civil como para las necesidades de defensa.
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Por otra parte, los ataques y represalias entre las fuerzas armadas y los grupos armados han provocado episodios de violencia en otras zonas del país, ampliando el radio de inestabilidad desde el oeste hasta localidades del centro de Malí. Los acontecimientos descritos por Europa Press se inscriben en una fase persistente de inseguridad y enfrentamientos, marcada por la influencia de organizaciones yihadistas en el norte y el centro del país y por el intento de la administración militar de restaurar el control estatal sobre su territorio.
El comunicado militar, reproducido por Europa Press, subraya la voluntad de las fuerzas de seguridad de continuar con operaciones activas en todo el territorio, aunque sin precisar resultados concretos ni provisiones sobre futuros movimientos. La persistencia del bloqueo patrocinado por la filial de Al Qaeda resalta el nivel de desafío que enfrenta la gestión de Goita en materia de seguridad, administración de recursos y legitimidad ante la población afectada por la escalada del conflicto armado.
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