
Felipe VI destacó la liberación de cinco ciudadanos españoles en Venezuela tras el reciente cambio en el liderazgo de ese país y consideró este hecho como un avance relevante. En su intervención ante la Conferencia de Embajadores, el monarca expresó confianza en que la apertura de una verdadera transición democrática en territorio venezolano se concrete cuanto antes y con las debidas garantías, a la vez que reiteró que los venezolanos deben definir su propio futuro. Según informó Europa Press, el rey subrayó la importancia de que se respete la voluntad soberana y las libertades de los habitantes de Venezuela, en sintonía con las posturas expresadas también por el Gobierno español.
En el acto celebrado en el Ministerio de Exteriores, Felipe VI llamó la atención sobre la necesidad de mantener un apoyo firme e inequívoco al Derecho Internacional. Según publicó Europa Press, el rey insistió en que no se debe aceptar “ni con la palabra ni con el silencio" la conculcación sistemática de las normas internacionales, advirtiendo que estas transgresiones, que han ido en aumento, representan un retroceso hacia épocas caracterizadas por la ausencia de marcos regulatorios. Felipe VI consideró que ante los riesgos y vacíos normativos actuales, potenciados por los avances tecnológicos, se generan escenarios que ponen en peligro la seguridad global.
De acuerdo con lo consignado por Europa Press, el monarca español resaltó el papel fundamental de las democracias en la construcción y defensa del sistema normativo internacional. Sostuvo que recae en los regímenes democráticos una responsabilidad ética sobresaliente para preservar el mundo basado en leyes y normas, frente a modelos que priorizan la fuerza y los intereses particulares. Remarcó que la arquitectura institucional e internacional erigida por estos países sigue siendo clave para garantizar la paz, la estabilidad y el desarrollo global.
En referencia a los desafíos actuales, Felipe VI mencionó distintas crisis que afectan la seguridad mundial. Según detalló Europa Press, incluyó en su análisis los conflictos vigentes en Palestina, Ucrania y, más recientemente, Venezuela, junto con la proliferación de armamento, los fallos en los sistemas de control de armas, la persistencia de amenazas terroristas y los problemas derivados de las llamadas amenazas híbridas. Señaló, además, que las fluctuaciones en la respuesta a los retos internacionales y los enfrentamientos de suma cero perjudican a todos los actores involucrados.
El rey dirigió un mensaje explícito a los más de cien embajadores y diplomáticos españoles presentes, valorando su papel en estos tiempos convulsos. De acuerdo con lo publicado por Europa Press, aseveró que “este tiempo que vivimos es el tiempo de los diplomáticos”, a quienes definió como puentes imprescindibles para interpretar y comprender los procesos y motivaciones que subyacen a los acontecimientos globales. Indicó que la defensa del Derecho Internacional responde a la necesidad de preservar el fundamento ético sobre el que se asienta la convivencia internacional, y descartó que este compromiso sea ingenuo.
Felipe VI puso de relieve la importancia de sostener el vínculo transatlántico, calificándolo como esencial para Europa y América. Recordó que ese lazo, surgido tras la Segunda Guerra Mundial, favoreció el desarrollo de las democracias y el multilateralismo. Según reportó Europa Press, enfatizó el carácter compartido de la responsabilidad en la defensa de este marco y subrayó que su erosión afectaría a todas las partes implicadas. Rechazó especular sobre las consecuencias de un hipotético desmantelamiento total de dicho vínculo, a la vez que abogó por reforzar la integración europea para incrementar el peso y la capacidad de acción global del continente.
En su alocución, Felipe VI propuso que España avance en la generación de consensos y en la cooperación reforzada dentro de la Unión Europea. Según comunicó Europa Press, el rey mencionó iniciativas relativas a la promoción de la autonomía estratégica, el fortalecimiento de la productividad, la innovación y la atracción de talento, como parte de una política destinada a mejorar la influencia española y europea en el escenario global.
Respecto a Venezuela, Felipe VI evocó los lazos históricos y de afecto de España con ese país y reiteró la disposición a contribuir en la medida de lo posible para que se concrete una transición democrática, pacífica e inclusiva que respete la decisión de los venezolanos. Detalló que valora el proceso de liberaciones recientes por parte de las autoridades venezolanas como un paso que responde a las expectativas de recuperación de libertades en ese país, según lo reflejado en las declaraciones del propio jefe de Estado y de miembros del Ejecutivo español.
El acto también sirvió de marco para mencionar la próxima Cumbre Iberoamericana, que tendrá lugar en Madrid en noviembre. Según reseñó Europa Press, Felipe VI abogó por un nuevo impulso al sistema de cumbres, con la intención de que la voz de Iberoamérica cobre mayor protagonismo en los foros mundiales y en el diálogo con Europa, remarcando la importancia de un pasado compartido y de mirar hacia el futuro.
En la parte final de su discurso, Felipe VI transmitió su reconocimiento al cuerpo diplomático español por su labor en la defensa de los valores constitucionales, la democracia y el marco de convivencia nacional, según recogió Europa Press. Exhortó a los embajadores y diplomáticos a continuar promoviendo la armonía y la coherencia en el escenario internacional, desempeñando el doble rol de representantes de España y de sus valores democráticos.
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