Isabel Saco
Martigny (Suiza), 9 ene.- "Esa noche estábamos en un bar enfrente de Le Constellation para tomar una última copa, pero muy rápido todo se paralizó, un pesado silencio invadió el lugar. Afuera la escena es peor que cualquier pesadilla, los gritos resuenan en el frío glacial, el olor a quemado es insoportable, es una escena apocalíptica".
Así ha recordado la joven Marie Albrecht el momento del incendio, que causó 156 víctimas que pertenecían a su generación, durante la ceremonia de homenaje que Suiza ha rendido a los fallecidos, heridos, a sus familias, pero también a los socorristas, bomberos, personal sanitario y voluntarios que ayudaron la noche del drama, en la pasada Nochevieja.
Con Albrecht, otros dos jóvenes que estaban en Crans Montana e intentaron prestar ayuda a las víctimas, se dirigieron sobre todo a una juventud suiza golpeada por este drama: "Somos una generación que crece en un mundo frágil, a veces duro y muchas veces injusto, pero pese a las dudas y al miedo, seguimos avanzando y luchando por lo que creemos".
Al homenaje han acudido los miembros del Gobierno suizo, representantes políticos y diplomáticos de cerca de cuarenta países, y sobre todo familiares y amigos de las víctimas, en un acto que ha sido a la vez de recogimiento, pero también una oportunidad para que las autoridades vuelvan a prometer que arrojarán luz sobre lo ocurrido.
"Hay una investigación en curso para establecer los hechos y determinar las responsabilidades. Suiza cuenta con reglas de seguridad estrictas, pero cuando no son correctamente aplicadas o controladas, se trata de algo inaceptable", dijo en una declaración ante la prensa el ministro suizo de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis.
El homenaje, que se ha replicado en distintas ciudades de Suiza, se inició con un minuto de silencio a nivel nacional y el repicar de las campanas de todas las iglesias del país durante cinco minutos.
Las autoridades agradecieron la solidaridad internacional que surgió apenas la noticia de la tragedia empezó a circular y que llevó a la Unión Europea (UE) a activar su mecanismo de protección civil en favor de Suiza.
La comisaria europea para la igualdad, estado de preparación y gestión de crisis, Hadja Lahbib, presente en la ceremonia, recordó que 24 países ofrecieron de inmediato ayuda a Suiza, que transfirió a heridos a Italia, Francia, Alemania y Bélgica.
En hospitales de esos cuatro países todavía permanecen 38 personas que sufrieron quemaduras graves.
El presidente del cantón de Valais (en el que se encuentra Crans Montana), Mathias Reynard, destacó "la solidaridad instintiva y espontánea desde los primeros minutos, en que ciudadanos anónimos, allegados, a veces gente que simplemente pasaba por allí, tendieron la mano y abrieron sus puertas para dar socorro. En medio del caos, la generosidad humana resistió y no lo olvidaremos".
Sin embargo, también incidió en que se debe llegar a la verdad sobre lo ocurrido y por qué hubo tantas víctimas, así como establecer a quién corresponde la responsabilidad, incluso si se trata de autoridades políticas.
El Municipio de Crans Montana ha reconocido que durante casi seis años no se realizaron los controles obligatorios de las medidas de seguridad y contraincendios del bar y que esto solo se ha conocido al examinar los documentos que se han entregado al Ministerio Público para las investigaciones.
Coincidiendo con la ceremonia, uno de los copropietarios de "Le Constellation" fue detenido al término de una audiencia con los investigadores, mientras que su esposa, la otra propietaria, ha sido puesta en libertad.
El Ministerio Público tomó esta medida al observar riesgo de fuga. EFE
(vídeo) (foto) (audio)
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