Francia recalca que Groenlandia no está a la venta: "No estamos en la era en la que Luisiana podía comprarse"

El jefe de la diplomacia francesa subraya que la isla ártica no puede ser objeto de transacción tras los intentos de la Casa Blanca de negociar formalmente su anexión, mientras Europa reafirma el respaldo a las autoridades danesas

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Las relaciones diplomáticas entre Europa y Groenlandia han recibido un impulso reciente, con la visita del presidente francés Emmanuel Macron al territorio ártico en junio y la próxima apertura de un consulado francés en Nuuk. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noel Barrot, defendió estos movimientos como una muestra de respaldo diplomático y estratégico a las autoridades locales frente a las presiones internacionales. De acuerdo con la información publicada por la agencia Europa Press, Barrot subrayó que Francia desea fortalecer sus lazos en la región, al tiempo que reiteró que Groenlandia sigue siendo parte integral de Dinamarca y no está sujeta a negociación alguna respecto a su soberanía.

El medio Europa Press detalló que el ministro Barrot remarcó en un comunicado que "ya no estamos en la era en la que Luisiana podía comprarse o venderse", aludiendo de forma directa a los debates sobre un posible intento de la Administración estadounidense de adquirir Groenlandia. Hechos recientes confirmaron que la Casa Blanca, liderada por el presidente Donald Trump, discute abiertamente esa posibilidad con el Gobierno danés, argumentando la necesidad de reforzar la seguridad en el Ártico ante la creciente presencia de embarcaciones de Rusia y China.

El planteamiento de Trump sobre Groenlandia no constituye una novedad en la política de su administración. Europa Press consignó que las pretensiones estadounidenses hacia la isla han persistido desde el retorno de Trump a la presidencia el año anterior, con la seguridad nacional como justificación central. Esta narrativa resalta la preocupación estadounidense ante el avance de potencias rivales en una región cada vez más estratégica debido al deshielo y las posibles rutas marítimas emergentes.

El apoyo europeo a Dinamarca en la defensa de su integridad territorial fue ratificado mediante un pronunciamiento conjunto firmado por mandatarios de países miembros de la Unión Europea. Jean-Noel Barrot enfatizó que Dinamarca puede contar con la solidaridad total de las naciones europeas frente a cualquier presión externa, señalando explícitamente que "estas intimidaciones deben cesar". Según reportó Europa Press, el comunicado surgió después de que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmase conversaciones con autoridades danesas acerca del futuro de Groenlandia.

La primera ministra de Dinamarca reiteró en días recientes que la isla ártica "no está en venta y no puede ser tomada", palabras que la diplomacia francesa respaldó en sus declaraciones oficiales. Europa Press agregó que tras las continuas tensiones con Washington, representantes daneses y europeos han intensificado los contactos y la cooperación política para asegurar la estabilidad de la región.

La estrategia francesa incluye, según Europa Press, no solo el refuerzo de los vínculos políticos, sino también una mayor presencia institucional. Esta medida se materializa en la apertura del consulado en Nuuk y en el alto perfil de las visitas de Estado de funcionarios franceses a Groenlandia, como la propia visita del ministro Barrot en agosto, orientada a consolidar el compromiso de París con las autoridades groenlandesas y danesas.

El contexto internacional respecto a Groenlandia ha cobrado especial relevancia a medida que la carrera por los recursos del Ártico y las rutas polares ha elevado el interés de diversas potencias en la zona. Estados Unidos justifica su interés en adquirir Groenlandia por la necesidad de contrarrestar el despliegue chino y ruso en el entorno ártico, mientras que países europeos reiteran su respeto a los acuerdos internacionales y la soberanía danesa.

Europa Press subrayó que la cuestión de la posible compraventa del territorio ártico ha generado un clima de tensión diplomática transatlántica. Mientras Washington argumenta razones estratégicas de defensa y seguridad nacional, la posición de Francia y de la Unión Europea se orienta a mantener el respeto al derecho internacional y rechazar cualquier intento de transacción territorial sobre Groenlandia.

Los recientes comunicados y desplazamientos diplomáticos reflejan el interés de los países europeos en aumentar su presencia e influencia en el Ártico, tanto para ofrecer apoyo a Dinamarca como para asegurar sus propios intereses estratégicos. Este escenario confirma, según datos del medio citado, una intensificación de la diplomacia europea ante los movimientos de la Casa Blanca respecto a Groenlandia y una coordinación reforzada entre los miembros de la Unión Europea para enfrentar desafíos geopolíticos en el Ártico.