
Las soluciones sostenibles en sectores como la alimentación, el agua, la salud y el clima podrían abrir la puerta a oportunidades económicas calculadas en 10 billones de dólares y generar hasta 400 millones de empleos en el horizonte de 2030, según estimaciones recogidas por Europa Press. Distintos especialistas en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) sostienen que este crecimiento y la consolidación de la sostenibilidad empresarial enfrentarán durante 2026 retos derivados de un contexto global complejo, marcado por la polarización política, la incertidumbre regulatoria y el desafío de trasladar los compromisos asumidos a resultados tangibles reconocidos por el mercado y la sociedad. En ese sentido, la incorporación de la sostenibilidad como eje transversal en la estrategia de negocio se perfila como la principal dificultad para el sector el próximo año, señaló Europa Press tras consultar a varios expertos del campo.
De acuerdo con lo informado por Europa Press, Clara Fontán, directora de Inteligencia y Operaciones de Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership, expuso que 2025 representó un avance importante en la manera en que las empresas entienden y gestionan la sostenibilidad. Sin embargo, reconoció que el periodo estuvo acompañado de tensiones que situaron esta cuestión en el centro del debate en la agenda empresarial. Fontán destacó el esfuerzo sostenido por integrar la sostenibilidad en la estrategia corporativa y los progresos registrados en la comunicación de compromisos frente a los grupos de interés, así como en los sistemas de reporte relacionados con normativas como la CSRD y la SFDR.
Fontán señaló además que la sostenibilidad ocupa hoy una posición central en la discusión pública, expuesta a mayores niveles de escrutinio y cuestionamientos. Según sus declaraciones recogidas por Europa Press, la presión regulatoria continuará desempeñando un papel relevante, aunque resaltó que el entorno exigirá más que el mero cumplimiento formal. “La sostenibilidad ya no se evaluará únicamente por la existencia de compromisos formales, sino por la capacidad de las organizaciones para demostrar resultados, coherencia y credibilidad”, expuso Fontán. El verdadero desafío para 2026 radicará en consolidar la sostenibilidad como una pieza fundamental en la estrategia de negocio, en un escenario internacional definido por la polarización social y política en torno a asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), así como una elevada incertidumbre normativa.
Por otra parte, Cristina Sánchez, directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España, manifestó a Europa Press que 2025 estuvo signado por una elevada incertidumbre normativa en el ámbito europeo y por el ascenso de discursos escépticos en Estados Unidos respecto a la sostenibilidad. Sánchez anticipó que 2026 marcará el inicio de una etapa de mayor estabilidad y maduración para este campo. Explicó que la sostenibilidad ha dejado de entenderse solo como una obligación y se consolida como un atributo estratégico que eleva la competitividad de las empresas. Ilustró esta visión mencionando que, en España, la inversión bajo criterios socialmente responsables equivale al 43% de los activos gestionados, impulsando, según Europa Press, un enfoque claramente financiero en el sector.
La directora ejecutiva del Pacto Mundial de la ONU España afirmó que este giro hacia una visión estratégica impactará de forma directa tanto en la elaboración de reportes como en la cadena de suministro, constituyendo un factor clave para el cumplimiento de regulaciones más estrictas. También subrayó la relevancia creciente de la inteligencia artificial como herramienta fundamental para potenciar la sostenibilidad en las compañías. Sánchez mencionó que la IA podría facilitar el logro de hasta el 24% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de acuerdo con cálculos difundidos por Europa Press.
En el caso particular de las pequeñas y medianas empresas (pymes), Sánchez advirtió que la adaptación a los nuevos marcos regulatorios representará uno de los desafíos más significativos del futuro inmediato, ya que si bien la mayoría de las grandes compañías están listas para emplear estándares como la CSRD y la CS3D, las pymes deberán fortalecer sus sistemas de gestión, trazabilidad y reporte para ajustarse a los requisitos actuales, especialmente en lo referido a la cadena de suministro.
Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética, empleó una metáfora teatral para describir el año 2025, al que definió como una obra en tres actos: la alarma producida por cambios políticos, el compás de espera de las empresas frente a la evolución de la agenda regulatoria y, finalmente, la reafirmación de los compromisos corporativos en sostenibilidad. Según señaló a Europa Press, el inicio del año estuvo marcado por la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, lo que desencadenó una reacción de alarma frente al cuestionamiento abierto de la agenda de sostenibilidad.
Durante la segunda etapa, las empresas optaron por aguardar ante los escenarios políticos y regulatorios, mientras que el cierre del periodo se caracterizó por la confirmación de su compromiso con la sostenibilidad, según expresó Silos. Además, precisó que los riesgos físicos vinculados al medio ambiente resultan ahora más perceptibles y afectan directamente a las organizaciones. La agenda social, relativa a la diversidad, equidad e inclusión, continúa, aunque menos intensamente, ya que empleados, clientes y sociedad mantienen expectativas sobre políticas avanzadas en gestión del capital humano.
Silos pronosticó para 2026 una focalización de las compañías en los fundamentos de la sostenibilidad, priorizando el impacto real sobre el negocio por encima de la mera adaptación a nuevas regulaciones. “El verdadero catalizador de la sostenibilidad no es ni debe ser la regulación sino el impacto en el negocio”, indicó según recogió Europa Press. Añadió que el entorno normativo evolucionará hacia una “desinflación regulatoria” —no equivalente a la desregulación—, mientras que la infraestructura de gestión y reporte en sostenibilidad, ya instalada en las empresas, continuará desarrollándose.
El ámbito de la medición y la gestión del impacto social también adquiere relevancia en el nuevo escenario. Ana Sainz, directora general de Fundación SERES, sostuvo ante Europa Press que 2025 se definió como un año clave en el que las compañías no solamente consolidaron su estrategia social, sino que aprovecharon la turbulencia para fortalecer su competitividad, resiliencia y capacidad de creación de valor a largo plazo. Insistió en la importancia de mantener arraigados los principios propios de cada organización y subrayó, en palabras recogidas por el medio, la necesidad de integrar lo social en la estrategia empresaria, no solo como responsabilidad, sino también como motor de valor.
De acuerdo con lo expuesto por Sainz, de cara a 2026 uno de los grandes focos estratégicos será el reto intergeneracional, lo que abre tanto desafíos como oportunidades para innovar, diseñar soluciones inclusivas y mejorar la relación de las compañías con empleados, clientes y comunidades. Sainz relató a Europa Press que Fundación SERES promueve la Alianza Intergeneracional, que congrega a empresas, expertos y sector público para afrontar cuestiones como la empleabilidad, la formación, la nueva longevidad y la soledad no deseada.
En el mismo ámbito, Sainz destacó que la medición del impacto social ha dejado de constituir un simple requisito normativo o de reporte y se ha transformado en herramienta estratégica para la toma de decisiones, según informó Europa Press. La gestión del talento, según remarcó, ocupa una posición destacada en la agenda de los órganos de gobierno de las empresas. También subrayó la función crítica de las alianzas y el liderazgo empresarial en un entorno geopolítico y regulatorio cada vez más complejo, señalando que el compromiso de la alta dirección resulta crucial para anticipar las tendencias de largo plazo y situar el impacto social como eje central de la estrategia.
A las consideraciones anteriores se sumó José Illana, fundador de Quiero y promotor de la Revolución de las Emociones, quien, consultado por Europa Press, definió la coyuntura actual como la “era de la adaptación”, indicando que las empresas y sus marcas deberán generar valor para evitar desaparecer.
Europa Press concluyó que el escenario para 2026 presenta exigencias crecientes tanto a nivel regulatorio como en la necesidad de gestionar el desempeño y demostrar resultados tangibles en sostenibilidad, abriendo también oportunidades para el crecimiento empresarial y la innovación, especialmente en contextos desafiados por la incertidumbre política, los desafíos intergeneracionales y el avance tecnológico.