Trump dice que EEUU está "a cargo" de Venezuela y elude hablar de elecciones o de liberar a presos políticos

Washington intensifica su control en Caracas tras la captura de Maduro, con Trump asegurando que las prioridades se concentran en la recuperación económica y el sector petrolero, mientras evita comprometerse sobre futuros comicios o la liberación de opositores detenidos

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El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, manifestó que Venezuela posee, además de extensas reservas de petróleo, grandes cantidades de acero, aluminio y diversos minerales considerados estratégicos. Sus declaraciones resaltaron que el país sudamericano vivió una etapa destacada en la minería y la economía, pero sus recursos y su infraestructura se habrían deteriorado con el tiempo. Estas afirmaciones se producen mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, reforzó la postura de la Casa Blanca tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas, subrayando que las prioridades de Washington se enfocan en la reactivación económica venezolana y la recuperación del sector petrolero. Tal como detalló el medio Europa Press, el mandatario evitó referirse de manera específica a un eventual calendario de elecciones o a la liberación de opositores detenidos, temas que hasta ahora permanecen indefinidos desde la operación militar dirigida por Estados Unidos.

El medio Europa Press reportó que, en sus declaraciones, Trump aseguró que “Estados Unidos está a cargo de Venezuela” y que la meta principal de su administración es lograr la reconstrucción del país, con un énfasis particular en el renacimiento de su industria petrolera. Consultado acerca de quién lleva las riendas del gobierno en Venezuela tras la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina luego de la detención de Maduro, el presidente estadounidense enfatizó la intención de su país de lograr un “acceso total” al petróleo y a otros recursos clave del territorio venezolano para restaurar su economía.

De acuerdo con lo publicado por Europa Press, Trump advirtió que, si la nueva administración encabezada por Rodríguez se opusiera a los planes delineados por la Casa Blanca, enfrentaría consecuencias severas, posiblemente más graves que las sufridas por Maduro. Al mismo tiempo, no descartó la posibilidad de un nuevo despliegue militar en Venezuela en función del comportamiento del gabinete restante. El presidente estadounidense subrayó que su gobierno podría realizar “un segundo ataque” si, textualmente, “no se portan bien”.

En lo que respecta a la presencia militar norteamericana en territorio venezolano, Trump indicó que la permanencia de tropas dependerá de las acciones de la nueva administración local, sugiriendo que Washington está evaluando distintas alternativas. Estas declaraciones refuerzan el tono de control y vigilancia adoptado por las autoridades estadounidenses tras la reciente intervención, según mencionó Europa Press.

Durante su intervención, Trump describió la situación actual de Venezuela como la de un “país muerto”, señalando específicamente lo que considera una gestión muy deficiente que, en sus palabras recogidas por Europa Press, redujo de manera drástica los niveles de producción petrolera. El mandatario consideró prioritaria la entrada de fuertes inversiones extranjeras, especialmente por parte de las grandes compañías petroleras, a fin de reparar una infraestructura que describió como “oxidada y podrida”, en gran parte inutilizable por el paso del tiempo.

El jefe de la Casa Blanca remarcó que instalaciones como las operadas por Chevron en Venezuela han funcionado bajo parámetros óptimos gracias al trabajo de sus responsables, aunque, según sus propias palabras, esas empresas no dispusieron de la capacidad de inversión necesaria para transformar el sector de manera más amplia. De acuerdo con las declaraciones publicadas por Europa Press, Trump comentó que las compañías estadounidenses están preparadas y ansiosas por ingresar al mercado venezolano y que representarán favorablemente los intereses estadounidenses en la nueva era política del país sudamericano.

Además, en respuesta a una consulta sobre el volumen de las reservas venezolanas de crudo —valoradas inicialmente por un periodista en más de 17.000 millones de barriles— Trump insistió en que la cifra es considerablemente mayor y enfatizó que será Estados Unidos quien gestione la totalidad de esos recursos, profundizando así el mensaje de control que dominó toda su intervención.

Por otro lado, el presidente estadounidense no ofreció compromisos sobre cuándo se convocarían nuevas elecciones en Venezuela ni respecto a eventuales exigencias a Delcy Rodríguez para el retorno de líderes opositores o la liberación de detenidos por razones políticas. En la conferencia reseñada por Europa Press, Trump sostuvo que estos asuntos no constituyen prioridades inmediatas para su administración. Ante la pregunta específica sobre el proceso electoral, el mandatario recalcó que la meta principal reside en la recuperación del país. Cuando se le pidió que comentara la posibilidad de exigir la excarcelación de opositores, su respuesta fue que “aún no se ha llegado a ese punto”.

En sus intervenciones, tanto Trump como Lutnick justificaron la nueva hoja de ruta estadounidense sobre la base del potencial económico y recursos mineros de Venezuela, recogiendo también la expectativa de que el país pueda integrarse nuevamente a los circuitos de inversión y producción energética bajo gestión internacional. Europa Press detalló que la reconstrucción de la infraestructura y la explotación de otras áreas clave como el acero y el aluminio forman parte de la visión esgrimida por funcionarios de Washington en el escenario posterior a la captura de Maduro.

Las declaraciones reflejan un cambio en el enfoque público de la política estadounidense en Venezuela, con las prioridades volcadas de manera notable hacia el terreno económico y la consolidación de la presencia norteamericana en sectores estratégicos. Según lo reseñado por Europa Press, la administración Trump se abstuvo de delinear plazos para reformas políticas o acciones relacionadas con la situación de los opositores, concentrando el discurso en la urgencia de recuperación de la infraestructura petrolera y la reinserción del país en el mercado global de materias primas.